martes, 5 de noviembre de 2013

Desafío D30 #5: ¿Qué jornadas recuerdas con más cariño?

 Hay dos jornadas de las que guardo un recuerdo imborrable: unos Encontros de rol en Ferrol en el año 1998, a las que acudí invitado por Nacho.
Jugué varias partidas: Cthulhu, Dungeons y Vampiro. El sistema no me gustaba demasiado, ya que al final de la partida se puntuaba a los jugadores en secreto y los más valorados iban pasando rondas. Recuerdo que llegué a las tres finales, pero tuve que elegir y me decidí por Vampiro. Fueron varias sesiones durante tres días de nivel bastante bueno, ya fuera por la preparación, por la calidad de los másters o por ambas cosas.
Pero, sin duda, las jornadas que recuerdo con mejor cariño fueron las Ludus Stellae del año 2006 en Santiago de Compostela.
Antecedentes: En Santiago había habido básicamente un único club de rol, y no había sido oficial: se trata del mítico Graal. Muchos de los barbagrises de Santiago, y gente que estudió aquí en los ochenta y noventa fueron miembros oficiosos de este club. Ahora no es más que un recuerdo.
Pues en el 2006 se proyectó un club oficial que tendría carácter de asociación juvenil con estatutos y todo, el primero así en la ciudad. A él se unieron varias decenas de personas y, como acto de presentación, surgió la posibilidad de montar unos Encontros en un local de la zona monumental donde años atrás había estado una chocolatería muy famosa aquí: Raposo. En esa época era una sala de arte y exposiciones vanguardista llamada “A Chocolataría”. Hablamos con el responsable y le presentamos el proyecto: una exposición que mezclara cultura, ponencias y juego. Nos cedieron el espacio de un viernes por la mañana a un sábado por la tarde, y preparamos paneles con cartón pluma (escritos a mano y con imágenes pegadas con pegamento... no teníamos presupuesto para más) explicando de manera breve qué eran los juegos de rol, un poco de su historia, quién es quién y qué es qué en una mesa de rol, otras formas de jugar (vivo, carta, mmorpg) y relación con otras formas de arte (literatura, cine, series). La verdad, la gente nos felicitó por la claridad expositiva.
El primer día hicimos una mesa redonda donde hablamos más en profundidad de la la historia e importancia de los juegos de rol y ya por la tarde empezamos con las partidas, con cinco simultáneas. El sábado jugamos desde por la mañana, destacando para mí la partida que dirigí para chavales de 6 a 10 años (los del club tiraron de mi trabajo como docente) y los padres quedaron encantados y alucinaron con las ideas que aportaban sus hijos.
Por la tarde más rol, e incluso se acercó el propietario de una de las frikitiendas de la ciudad a hacer partidas de iniciación a wargames.
Los horarios incluyeron, resumiendo y si no recuerdo mal, la conferencia del viernes por la mañana, 2 partidas por la tarde, 1 partida por la mañana y 2 por la tarde, es decir, que fueron unas 10 partidas de unas 3 horas cada una en total. Yo dirigí la partida para niños medieval fantástica, una de MERP, una de Cthulhu, otra de Zombie AFMBE. También teníamos una sala de vídeo en la que reprodujimos de manera contínua varias películas, entre ellas Batman: Dead End y Call of Cthulhu.

                                                   
         Uno de los carteles                                               Partida de Cthulhu, con un jugador de excepción en primer plano

                               
Partidas para los peques, con figuritas y carteles al fondo

Había asistido a una de Graal en Compostela, a otra de Ossián en Ferrol y a otra montada por (creo) Ossián y Metrópolis Cómics de Ferrol. Pero claro, las Ludus Stellae de 2006 fueron un buen éxito en la ciudad, que atrajo a mucha gente por estar montadas en un local muy céntrico en una calle muy transitada (buscar Rúas das Orfas en Santiago y veréis). En esos dos días pasaron cientos de personas que nos felicitaron, incluso algún peregrino extranjero despistado que flipó con la mezcla de cutrerío de los paneles y gente jugando en una exposición. Varios de los que estábamos conseguimos nuestro objetivo: pasar del sectarismo del rolero medio y abrir la afición a toda la ciudad.

Fue una pena porque la asociación acabó muriendo de cáncer en poco más de un año. Yo la abandoné después de esos encuentros y, por lo que sé, hicieron unas segundas jornadas, pero con menos repercusión.