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jueves, 12 de febrero de 2015

Runequest Involucionado

Se me hace curioso que, ahora que tantos andan con el Runequest 6, colgando fotos, mostrando orgullosos el manual del que fueron mecenas, voy yo y cambio el sistema de la partida de Runequest Mongoose que estoy dirigiendo por el de Openquest.


Y es que, aunque mola y todo eso, Runequest siempre me ha parecido un coñazo. Sobre todo el de Joc. Era un sistema que detestaba, empezando por sus modificadores de daño, pasando por sus momentos de reacción y para rematar, la magia. Esa magia. Vaya coñazo. Siempre quise hacer un malo de manual hechicero, pero me pareció inviable esa vía de la magia. 

Incluso ahora, con el RQII me pareció incongruente el sistema de daño: gente que acumula 20 puntos de daño repartidos por todo el cuerpo y sigue al 100%. No sé, yo es que siempre preferí el punto de vista Cthulhu para el BRP: si te hacen 10 daños, pues pierdes 10 de vida menos armadura; si un investigador aprende Consunción, pues quemar peña. En RQ era todo más complicado, más lento. Y eso que jugué una campaña de un par de años en la que llegué a ser Señor de las Runas de Yelmalio, y el máster era bastante book-keeper con los jugadores.

De Glorantha mejor no hablo. Me parece un mundo ajeno y extraño que, cuanto más leo, menos me atrae. Creo que como jugador lo disfrutaba más, dejándome llevar y descubriendo cosas incomprensibles (patos, dragonuts, catoblepas?!?!?). Como máster me parece muy engorroso.
Pero que conste que me sigue pareciendo un gran mundo, muy recomendable para un número de jugadores enorme. Pero no para mí.

Por eso me hace gracia ver a todo el mundo con el justificable subidón... y a mí simplificando el sistema a Openquest.

En fin.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Las Runas Perdidas

Malachai era, a sus 15 inviernos, un cazador bastante decente. No era un "hombre" (todavía) pero pronto lo sería. El Bosque de los Aullidos, cerca de la población fluvial de Arenas Grises, era el hogar de su clan. Era todo lo que conocía. Su cara, cubierta con una máscara de 
Por eso cuando vio el carro tirado por la mula atravesando el sendero del bosque, con aquel hombre conduciendo, dos mujeres andando al lado derecho y un joven al izquierdo pensó "más sanguijuelas del norte". Desde que el Imperio de la Luna Roja había tomado las grandes ciudades de Sartar y , el Paso del Dragón era un caos. Pero Arenas Grises (llamada así por una pequeña industria dedicada a la arcilla) esta exenta, por ahora, de invasores lunares. No así de refugiados huyendo de aquéllos. Y Malachai había perdido a un hermoso zorro naranja por el ruido del carro.

"Mira, padre", dijo Zlatan, "¡un zorro naranja! Debe haber una manada de zorros por aquí". El padre lo miró con incredulidad y masculló "¿manada de zorros?... Manada de zorros... Tiene tela". Zlatan sabía que había metido la pata. Ahora escucharía al viejo murmurando todo el camino.

Malachai, desde su posición elevada, vio la flecha clavada en el costado del conductor tarde. Un grupo de tres arqueros ocultos disparaba al grupo del carro. Vestían harapos de cuero, pero no parecían orlanthis. El muchacho disparó sin dudar, dejando a dos heridos. Zlatan defendió el carro cuando dos incursores intentaron rapiñarlo. Al acabar el combate su padre había muerto, y su madre estaba herida. Su hermana menor, Sif, hacía lo posible por cuidarla. Con ayuda de Malachai pusieron rumbo a la aldea, y allí pidieron los servicios de Magda, seguidora de Chalana Arroy y curandera local.

Únzar, siervo de Humakt
Mientras, Malachai llevó a Zlatan ante Únzar, un fiel seguidor de Humakt y custodio del templo de la aldea. Únzar, apoyado en su ancha espada de metal brillante, vio el colgante que Malachai le había quitado a uno de los cadáveres y dijo "Hsunchen... escoria impía". De Únzar aprendieron que los hsunchen eran rapiñadores, seguidores de animales totémicos... el oso era su dios. Malachai dio un respingo... su máscara ocultaba una gran cicatriz, fruto en su niñez de un encontronazo con un oso pardo del bosque. Su padre había golpeado al oso, rompiéndole dos dedos de la garra derecha, y el oso había desaparecido. Nunca más se había visto.

Zlatan decidió quedarse con su madre, pero Malachai rastreó a los hsunchen hasta que, muy profundo en el bosque, dio con una madriguera bajo las fuertes raíces de dos robles. Allí habitaba el Mal: un gran oso devoraba los cadáveres de los hsunchen caídos en el ataque al carro... eran el tributo al dios Oso. Oculto entre las raíces, Malachai vio la zarpa derecha del monstruo: faltaban dos uñas. Se tomó su tiempo y preparó el arco, disparando dos flechas que fueron dignas de un bendecido por Odayla el Cazador. El oso cayó con dos flechas clavadas en el cráneo.
La cueva olía a putrefacción, pero al final de la misma Malachai encontró un altar y, sobre él, una corteza de madera extraña con una runa grabada con forma triangular. El joven cazador cortó la zarpa del oso y volvió triunfante, pero alerta, a Arenas Grises.


Resumen de la primera sesión a Runequest Mongoose en el Paso del Dragón.