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miércoles, 9 de abril de 2014

Ready Player One

Son de estas novelas de las que lees en un post perdido de un blog del que eres asiduo, pero a la que no le das importancia... "buah, la típica frikada".

Pues lo es. Y con creces.



He devorado (virtualmente, ya que lo he leído en el e-reader) las 517 páginas del pdf, y me ha encantado. Para mí es una mezcla de netrunners de cyberpunk, relación personal a lo World of Warcraft y una comedia adolescente de los '80. Por eso me pareció genial. 
La novela tiene una premisa simple: futuro distópico donde lo único que vale la pena es conectarse a un juego online llamado Oasis. El tal juego aglutina todos los servidores de todos los juegos online habidos y por haber... y es free to play! Nuestro prota es un chaval del montón con un personaje de juego bastante cutre (nivel 3) pero que es muy espabilado y, por lo que controla, podría tener un personaje de la hostia. Entonces el creador de Oasis, James Halliday (una mezcla de Gygax, Arneson, Jobs, Wozniak, y tantos otros) muere, dejando una inmensísima fortuna, además del control sobre el juego, en manos de un único heredero... que no posee. Se hará público que Halliday ha dejado un rompecabezas en tres partes por todo el universo de Oasis: quien lo resuelva se quedará con todo el patrimonio de Halliday. Y así la novela echa a andar.

Me parece una novela escrita con soltura y gracia, muy cinematográfica, que hace las delicias de un chaval como yo que hizo toda la EGB en los años '80. Me hizo recordar mi Spectrum128k, las partidas a La Tumba de Ellak con unos 7 años junto a mis primos, jugar al Gauntlet en un Commodore 64 (¿o era un Amstrad, Jose?), pasarnos una hora en la tienda de Daviña (de electrodomésticos) con Fran jugando gratis a las consolas de exposición, horas y horas gastadas (o invertidas) en la sala de máquinas Egasa, o Ermasa en Santiago... Tiempos...

Supongo que en la actualidad están sobreexplotando, como dice Patrick Bishop, el "rollo nostalgia". Libros sobre los años '80, sobre los que fuimos a la EGB, retroclones a tutiplén tanto de mesa como de ordenador, incluso el intento por sacar el Heroquest no deja de ser un rollo nostálgico para los que no pudieron tenerlo en su momento. Como cuando de chavalín estabas enamoradísimo de la vecinita del cuarto, y cuando llegaste a pseudoadulto pudiste incluso acostarte con ella. Pues con todo esto, un poco lo mismo: puretillas que se compran gameboys, o muñecos vintage de Star Wars y visten camisetas de Space Invaders. 

La novela explota un poco todo este sentimiento, y no lo hace todo lo que podría. Dicen que ya tiene los derechos vendidos para hacer una peli. Si es como el libro (que ya de por sí parece el guión de un taquillazo) será, para mi gusto, una gran película nostálgica. 
¿Es una buena novela? Pues quizá no. ¿Es una novela que me ha gustado? Mucho. Me ha gustado y divertido a partes iguales. Y poder decir que una lectura de 500 páginas ha sido una buena inversión de tiempo, ya es mucho decir en los tiempos que corren. Se ha convertido en lectura obligada para todos los alumnos de la Universidad.

Y que viva Ultraman!

martes, 10 de diciembre de 2013

Future Noir 1x04

Decidieron dispersar el grupo, por aquello de no llamar la atención. Blackwood se largó a saber dónde, mientras que Kirby y Kevin Starr tiraban, sin haberse puesto de acuerdo, hacia el barrio de Marina Norte. Al parecer la novia de Kirby vivía por allí, y Kevin quería saber por qué debía prescindir de su guardaespaldas. Después de una ligera discusión ante la puerta del bloque donde vivía la chavala en cuestión, Kevin decidó que estaba solo.
Volvió al piso franco, hackeó las cámaras de vigilancia del bloque de la novia de Kirby y avisó vía telefónica al mercenario de que alguien rondaba por la zona: un hombre de negro pululaba por el mismo piso donde vivía su novia. 
Luego buscó mucha información por la Red, viajando de un lado a otro acumulando muchos datos útiles. Finalmente creyó ver a Errol Flynn flotando sobre la cuidad virtual. El tal Flynn era un programa de aviso que buscaba al hacker: "Nos vemos en el IRC".

Investigó por ese lado y llegó a un bar llamado Queens al noreste de la zona de combate, a unas manzanas del Casino. Fue andando, y lo tuvo crudo, ya que fue atacado por un fibrillas con una navaja. Le aguantó un par de rounds bloqueando navajazos, pero al final esas clases de aikido a las que su tío lo apuntó en el instituto dieron su resultado: agarre, desequilibrio, proyección y luxación del codo derecho. Rotura de fibras asegurada, y 500 europavos... lo que el pringao este había cobrado por el trabajillo. Dejó que se fuera con una amonestación...
Llegó andando al local, un bar al que se accedía desde la calle, bajando unas escaleras. Cerrado, y parecía que llevaba bastante en ese estado. Nada que llamase su atención... salvo un graffiti de un camino de baldosas amarillas que señalaba a las escaleras. Intentó ver si había algo dentro del local, y le pareció ver un destello de luces LED en el interior... ¿un servidor?
Volvió al piso franco y se conectó, buscando alguna entrada a ese lugar, hallándola: un dataterm falso permitía entrar en otro nivel de la Red, apareciendo en los baños del IRC. El entorno gráfico era cutrelux total, como en 8 bits. Allí se le presentaron Flynn (que le había entregado online la grabación de vídeo del tiroteo de Marina Norte) y otros muchos dándole la bienvenida "al Club". 

Un club de hackers, operadores y netrunners contra el mundo. Putos geeks...

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Future Noir (Cyberpunk - interludio)

Nombre: James Blackwood
Alias: Jack, Blacky, Blackmetal, Morning Wood.

- ¿Morning Wood?... Joder, ¿Morning Wood? ¿En serio?
- En serio, señor.
- ¿Pero de dónde coño sacarán los motes estos capullos?
- Al parecer es un mujeriego, incluso un womanizer, señor. Quizá...
- Ya, ya... sáltese esa parte.
- Es un trillizo. Ha vivido separado de su familia durante años. La relación con su familia es distante, o directamente mala. 
- Nadie lo echará de menos, entonces. 
- Bueno; yo no he dicho eso... Al parecer tenía varios amigos en el local de la explosión, el Metal Storm.
- Todo parece indicar que será el tal "morning wood" quien los echará de menos a ellos, jejeje.
- Los updates indican que está asociado a un solo procedente de Brasil. Su clave es A. Kirby Claymore.
- ¿A.K.? ¿Claymore? ¿Sabemos si su padre se llamaba Enfield o Desert Eagle? Bueno, ¿y qué sabemos de ese tío? Aparte de que tiene la cara hecha un mapa...
-Un novato que trabajaba cubriendo el reparto. Al parecer hizo demasiadas preguntas y se dio orden de escarmiento. 
- ¿Por qué no está muerto?
- Al parecer sobrevivió, señor. Desfigurado, pero vivo.
- Un hijoputa duro de roer, ¿eh? Al menos es elegante. ¿Familiares?
- Todos en Brasil, señor; pero al parecer se ha estado viendo con una chica los últimos meses.
- Rastréenla
- Las imágenes del tiroteo del GSU los muestran juntos en una escalera. A él y a Blackwood.
- Y tenemos su imagen juntos en el piso del hacker, ¿no? Estos dos traman algo. Podrían exponer toda la operación.
- Falta el operador, señor.
- Ah, sí; el netrunner. 
- No tenemos imágenes claras, pero creemos que su avatar en la Red es un personaje de cine de los '80. Un tal Darth Vader. Lo estamos rastreando.
- ¿El de Star Wars?
- Eeeeeeh, creo que sí señor... Sí, confirmado. Seis películas, me indica mi wrist-pad.
- Solo tres, muchacho. Las otras tres no cuentan.
- Entendido, señor. ¿Órdenes?
- No podemos dejar que tres entrometidos con suerte jodan todo el operativo y nos dejen con el culo al aire. Vayan a por ellos; pero sutileza. No queremos llamar la atención de nuevo. Eviten sacar más AVs... Y si puede ser antes del 2021, mejor.
- Entendido, señor: sutileza y discreción.
- Retírese.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Night City, Noviembre 2020

El área de pediatría del hospital GSU de Night City estaba arrasada. Ninguno de los tres podía todavía asimilar lo que había ocurrido.
Kevin salió del hospital de último y se encontró con Blackwood y Kirby abajo; habían logrado salir confundiéndose entre la gente que evacuaba la planta. Miraron alrededor, y luego arriba. La esquina noreste del hospital estaba ocupada por la NCPD y se podía ver el boquete que el AV4 negro había abierto con su cañón multitubo acoplado. El AV había escapado hacia el sur, y los screamsheets comentaron que había aparecido  en el medio de la Zona de Combate inutilizado por una granada.
Los tres se miraron y sopesaron los motivos por los que estaban ahí. 
Kevin, un netrunner en paro, hijo exiliado de nómadas, buscaba algún tipo de redención. La familia, a la que no veía en persona desde hacía años, era muy importante para él.
Blackwood, un arreglador bastante mujeriego que buscaba la forma de hacer pasta, pasta, pasta; era uno de los rr.pp. del club de música heavy Metal Storm.
Kirby, un desfigurado mercenario con un pasado oscuro, pero relacionado con la protección de camellos que pasaban un material... "especial".
Ese material, más bien uno de los n'runners que había estado generándolo, resultó ser su nexo de unión. El hacker Lance-a-little, un friki de la leyenda artúrica bastante hortera había estado fardando de pasta con varios colegas. Estaban moviendo un material informático nuevo, algo nunca visto. 
Murió conectado a un cibermódem, o así lo encontraron los tres de los que llevamos rato hablando. No se conocían, pero el hecho de encontrarse fortuitamente en un piso de La Zona, con su contacto en muerte cerebral conectado a la Red y ser acribillados por francotiradores parece que no, pero une.
En los dos días que habían pasado descubrieron que ese material valía pasta gansa: un método para que las experiencias online fueran tan o más intensas que las físicas del mundo real. Pero había algo más. Algo extraño. 
Había gente interesada, claro, gente que rondaba. Blackwood descubrió que entre lo que guardaba Lance-a-little en sus chips de datos estaban fotos de muchos niños y adolescentes, como un dossier... entre ellos su hermana gemela, a la que hacía años que no veía. Era curioso, alguien en el Metal Storm le había dicho que su hermana había vuelto a la ciudad, y ahora veía una foto suya de adolescente.
El Metal Storm. Gente rara entrando y saliendo, "material" extraño trapicheado aquí y allá. Blackwood se pidió un par de días mientras, entre los tres, se pillaban un piso de 30 metros cuadrados en Chinatown: lo usarían como base de operaciones si Kevin era capaz de clonar el programa de Lance-a-little  y venderlo en la calle.
Lo que estaba claro era que alguien iba tras ese material, o tras algo. Que intentaran capturar a Kevin (que se había colado en un edificio de apartamentos de Marina Norte para conectarse online, pero fue detectado), y que llegara Kirby arrasando para salvarlo, con ayuda de Blackwood, había sido una gran pista.

Pero el círculo se cerró cuando Blackwood había encontrado que su hermana trabajaba en el GSU, uno de los hospitales del centro y, buscándola, encontraron que en pediatría la policía custodiaba a un niño que había sido rescatado en algún tipo de operación importante. Y lo relacionaron con todos los datos que tenían entre manos.
El problema es que alguien más lo hizo. Mercenarios de negro entraron y atacaron a la policía, debiendo actuar (más por defensa propia) tanto Kirby como Blakwood. Al final llegó el AV negro que arrasó la esquina. Alguien tenía claro que ese chavalín no debía sobrevivir (y no lo hizo). Y, después de la munición de 20mm que habían dejado allí, dejaban claras sus intenciones.
Se miraron, miraron arriba, y el móvil de Blackwood sonó: era Lucy, camarera del Metal Storm. Estaba en shock, llorando y aterrada... El club había estallado con un montón de gente dentro.


(Resumen conscientemente confuso de las tres partidas de la nueva campaña de Cyberpunk 2020 que tenemos entre manos)