domingo, 3 de abril de 2011

¿Por dónde empezar? Ah, claro: por el principio

¿Cuántos han empezado a jugar a Rol antes de saber siquiera que existía? Supongo que todos.

Todos hemos comenzado jugando esas tan especiales partidas de Rol en Vivo: Policías y Ladrones, Galáctica, Oficios, Másters del Universo, G.I. Joe... No, no me lo neguéis: aquéllo era rol en vivo. Vale que las reglas eran sencillas (si te hago "chíuuu-chíuuu" con mi mano en forma de pistola, estás fulminado, chaval), pero las había, y siendo tácitas eran mejores que las escritas.

Personalmente prefiero estos juegos a los juegos reglados, ya sea porque los juegos reglados tienen una tendencia agónica que no me gusta: siempre gana alguien y, siempre que gana alguien, otros pierden. 
El juego de Rol es, por definición, un tipo de juego lúdico: sólo se busca la diversión, y el perder está fuera del concepto iniciual: si alguien pierde es porque o no entiende el juego (el típico jugador power-gamer que va por libre y pasando de todos) o que no comprende que perder un personaje tan sólo implica hacerse uno nuevo.

Yo empecé a jugar a Rol antes de saber que existía, sí; y además inventé los juegos de Rol, pero ésa es otra historia.