viernes, 5 de enero de 2018

Trilogía: Los Dos Roles

Esta entrada se relaciona con La Comunidad del Rolerillo.

Tras mi reflexión de cómo la gente rolera no forma parte de una comunidad propiamente dicha, sigo con otra en la que me centro en la dicotomía que rodea todo lo que es esta afición. Dicotomía implica que, para cada cosa dada, hay que dividirla en dos subgrupos sucesivamente.

Con esta reflexión escrita quiero llegar a vislumbrar cuál es realmente el problema de nuestra afición, y creo que no es otro que "somos humanos". Al final, como ya se ha dicho, somos personitas jugando a algo y sintiéndonos importantes y, sobre todo, dejando claro que nuestra opinión es la mejor, más razonada, razonable y que tenemos más razón que el otro.
La gente llama a estas discusiones ridículas flames. Yo creo que tienen más de yihad que de otra cosa, y poca gente es capaz hoy por hoy debatir sin soltar un "qué gilipolleces dices", "eso es una tontería", "me parece increíble que pienses así", "si no usas X eres un Y", "los que hacen X no juegan a rol", "si piensas sobre este tema como X es que estás de acuerdo en todo con X", etcétera. Muchos argumentos vacíos.

Ejemplos basados en debates mal llevados en los últimos tiempos:

Afirmación del consecuente:
-Si Pepe usa la tarjeta X será buen rolero y mejor persona.
-Pepe no usa la tarjeta X.
-Pepe es mal rolero y peor persona.

Afirmación apresurada
-Todos los roleros que conozco tienen empatía y sentido común. Ergo todos los que tienen empatía y sentido común son roleros.

Falacia ad ignorantiam
-La tarjeta X es útil, buena y hay que ponerla en mesa, aunque nunca la he usado.
-La tarjeta X es una mierda que no vale para nada, aunque nunca la he usado.

Falsa Dicotomía
-Si no estás a favor de la tarjeta X es que estás en contra de la tarjeta X.

Falacia ad hominem
-Creo que la tarjeta X es una buena herramienta en según qué circunstancias.
-¡Tú qué vas a saber si eres un millennial y un máster mamá!

Negación del antecedente
-Voy a usar la tarjeta X para jugar bien, porque antes al no usarla jugaba mal.

Falsa vivencia
-Creo que voy a pasar de la tarjeta X y empezar a hablar de tú a tú con mis jugadores sobre qué les molesta.
-Yo no lo haría. Pepe prescindió de la tarjeta X y en unas jornadas a una de las jugadoras de su mesa le manosearon los pechos yendo al baño. Yo de ti seguiría con la tarjeta X.

Falacia del arreglo de bulto
-Pablo es un máster muy descriptivo y le gustan los juegos de terror e investigación sobrenatural con monstruos muy vívidos y situaciones de miedo aplicando de paso música de películas de terror a las escenas. Por lo que seguro que está en contra de la tarjeta X.

Cum hoc ergo propter hoc
-No describo escenas de sangre ni con monstruos como arañas o serpientes porque sé que me van a levantar la tarjeta X; como uso la tarjeta X, ya no hago descripciones con escenas de sangre ni criaturas como arañas o serpientes.

Argumento ad antiquitatem
-Nunca hemos usado la tarjeta X por aquí, así que no hace falta.

Falacia del punto medio
-Algunos están a favor de la tarjeta X y otros en contra. Entonces todos deberíamos estar a favor del "gesto X", o de la "charla X".

Falacia del francotirador
-Uso la tarjeta X porque de joven mucha gente dejó de jugar a rol conmigo. Seguro que era porque no usaba la tarjeta X.

Argumento ad consecuentiam y ad passiones
-Por no usar la tarjeta X seguro que habrá alguien que lo pase mal en tu partida, ¿quieres que los demás piensen que te dan igual los sentimientos de los jugadores?

Post hoc ergo propter hoc
-Hemos tenido las tarjetas X en la mano durante la partida, pero sin usarlas. Por eso la partida ha estado tan bien.

Non sequitur
-Si tengo problemas en mesa con mi grupo habitual, voy a empezar a usar la tarjeta X. Así mis problemas acabarán.

Falacia del Hombre de Paja
-En situaciones muy extremas de fobias y así, sacar la tarjeta X es probablemente la mejor opción.
-¡Si estás enfermo de la cabeza lo mejor sería ir al psiquiatra, no jugar a rol!

Falacia del Victimismo
-La tarjeta X no me es útil porque en mi mesa somos amigos que nos conocemos y sabemos nuestros límites.
-¿Quieres decir que yo no tengo amigos, o que no los conozco en profundidad? Eres un impertinente y un faltón, y me has insultado al afirmar eso y al no respetar mi decisión de usarla.

También se puede ver algo de magister dixit o ipse dixit, cuando en nuestra afición no hay más autoridades que las que nosotros nos impongamos. No hay nadie que, desde arriba, te diga que tienes que hacer esto o aquello. Cualquiera puede jugar a rol, y más con la inmensidad de juegos de libre descarga que existe. Que alguien relevante (o importante) haga uso o no de un juego determinado o de una herramienta determinada no hace mejor ni a ese juego ni a esa herramienta. Esto sería una nueva falacia ad verecundiam.

-o-o-o-

Pero volvamos al tema. Esto sucede debata lo que se debata. No se puede ser neutral en nada: hay que posicionarse porque sí; y, si no lo haces, no puedes opinar (esto me parece tremendo, y personalmente me sucedió cuando opiné en g+ sobre el tema de Nosolorol meses después -habiendo esperado respuestas y tener más datos para formarme una opinión- y se me dijo que no podía comentar nada porque me había callado en el momento de la denuncia en redes sociales y que ahora lo que hacía era meter mierda. Toma ya.). Y al posicionarte entras en esa bag of holding llena de bags of holding. Acabas rompiéndote en trozos mientras caes y partes de ti van entrando en "narrativista", "máster mamá", "en contra de la OSR", "pro tarjeta X", "anti D&D 4ª"... y así con todo. Llega un momento en que estás tan posicionado que, cual tratamiento homeopático, te diluyes entre tantas divisiones y ya no sé si sabes para qué vales, o para qué estás aquí. Yo entiendo que es para jugar y comentar cómo te lo pasas jugando. Pero no todo el mundo piensa así (y, de nuevo, otra dicotomía).

Al tratarse esto de jugar, se sobreentiende que el fin último es pasarlo bien (fin lúdico). Entendamos que pasarlo bien puede venir precedido por algún tipo de sistema o protocolo que favorezca la seguridad. Hay gente que se sentirá más segura por el hecho de jugar con elementos que propicien detener una descripción truculenta o un momento sexual incómodo en mesa, por ejemplo. Otros preferirán retirar esa, digamos, "red de seguridad" y prescindir de esos elementos para aumentar la capacidad de sorpresa. Ninguna de las dos opciones, partiendo de un punto de consenso, son malas.

El problema está en no respetar las opiniones ajenas por medio del insulto y del menosprecio ("tu argumento en contra es idiota" como forma velada de llamar idiota a alguien, por ejemplo).  Y tu opinión puede ser que no tienes una opinión formada por falta de datos. Cualquiera puede estar equivocado sobre cómo abordar un tema, ya sea qué es OSR, cómo llevar un sandbox o eliminar la magia vanciana de AD&D. Incluso comprender qué es y para qué sirve la tarjeta X. Y otro cualquiera puede ayudar a entender otros puntos de vista o formas de implementar cambios que faciliten y hagan más amable la experiencia de juego.

Ahora, lo que no se concibe es gente imponiendo un modo u otro, o gente criticando en masa a unos u otros. Aunque, como persona que no ve una comunidad rolera en todo esto, lo único que se percibe es, como tan a menudo, desprecio por las opiniones ajenas, prejuicios, altivez y prepotencia. Tal vez como la mía misma en este momento, que parece que os miro desde mi altar de neutralidad y superioridad moral. Que no deja de ser un poco triste el modo en que nos expresamos, vaya.

En fin. Yo al final me uno a la reflexión de Clarence Worley sobre las armas (o cualquier otra herramienta): "mejor tenerla y no necesitarla, que necesitarla y no tenerla". Y que cada uno haga lo que considere mejor para su mesa. Punto.

Felices Reyes y felices flames.