miércoles, 3 de julio de 2013

Colaborando en el Hexcrawl: Zona 6

Intento, de nuevo, colaborar con el proyecto de La Frikoteca.

El territorio al suroeste de la Montaña es un lugar que los cartógrafos denominarían como "nuevo y a explorar". El motivo es complejo a la par que terrible. 
Palacio de las Fuentes de Hielo: Todo el lugar al oeste del Bosque de Nýscaloz era una llanura habitada por hombres, donde cientos de años atrás habían construido un castillo donde antes había unas antiquísimas ruinas; también había varias pequeñas poblaciones que comerciaban entre ellas, algunas comunicadas por rutas de diversa importancia con el mar interior muy al oeste de aquí. Todo cambió cuando un grupo de aventureros de nombre "Los Jinetes de Angrois" decidió explorar (con permiso del Señor del Castillo) los inmensos sótanos que había bajo la Fortaleza de Aríns. Las decenas de niveles inferiores supusieron la muerte para algunos de ellos y, a veces, cosas peores. En el último encontraron un enorme diamante del tamaño de un hombre sobre un pedestal. Al retirarlo entre varios se descubrió que no era tal pedestal, si no el tapón de un enorme surtidor de hielo que trajo a este mundo una fuente inagotable de frío de un plano helado y, con él, cientos de criaturas congeladas que asolaron todo el territorio de Angrois. Una enorme montaña surgió del centro de la tierra y, sobre ella, un palacio de hielo del que surgen las Fuentes de Hielo (hex1314). Sólo una parte se mantiene helada... otra se fue descongelando debido al clima y formando el mar interior de Aríns, que se comunica con el gran mar interior del oeste. Pero cada año que pasa el glaciar circular se hace más y más extenso en todas direcciones. Gran parte de las tierras de llanura que formaban Angrois se han vuelto un lodazal, un pantano que casi rodea el mar de Aríns y comienza a adentrarse en el Bosque de Nýscaloz.
Se dice que el Palacio de la Fuente de Hielo contiene todo tipo de joyas traslúcidas, así como armas mortíferas hechas de cristal... y hielo. Sólo tres de los Jinetes de Angrois sobrevivieron; hoy viven ocultos por la vergüenza que portan. Pero se sabe que una de ellos, Cora Nemenzo, destruyó en solitario a un Gran Demonio de Fuego ante las mismísimas puertas triples de la Fortaleza del Duque con una Hoja de Hielo que había conseguido en su huida del emergente palacio de hielo. Luego, y como siempre, desapareció en la clandestinidad de nuevo. Si armas como esa salieron del Palacio, ¿qué otras rarezas podría encontrar un grupo de valientes aventureros dispuestos a todo? Quizá incluso podrían volver a sellar la Fuente.


El territorio al sur del Erial de la Montaña es el Bosque de Nýscaloz. Y lleva siéndolo desde hace milenios: una enorme extensión de bosque que se alarga hacia el norte rodeando la Montaña.
Sería un bosque normal y corriente si no fuera por sus pobladores: todo tipo de criaturas forestales que se cobijan bajo la tupida capa de coníferas que todo lo cubre. Se dice que antaño vivieron elfos aquí, dejando tras de sí varias curiosas y reiteradamente visitadas (con mayor o menor éxito) ruinas. Pero lo que verdaderamente hace que la gente se arremoline en la taberna es cuando se habla de los hombres hongo del bosque. Dicen que en otros lugares hay unas criaturas llamadas ucornos, o treants, o ents, hombres árbol o como sea...
Aquí hay masas de hongos que sienten y piensan bajo los altos pinos y abetos. Algunos se extienden decenas de metros cuadrados por el suelo, sólo dejando ver pequeños campos de setas de aspecto extraño (por grandes o por su color) que pueblan el suelo y los tallos de algunos árboles; son capaces de lanzar esporas con diferentes usos: desde aterrorizar al más duro guerrero del norte a comunicarse con un viajero por medio de imágenes y sensaciones (por eso se sabe que son seres inteligentes). No se pueden trasladar (que se sepa), pero pueden comunicarse a decenas de kilómetros gracias a sus esporas.
En general no son peligrosos para el viajero ocasional, pero aquellos que intenten arrancar micelio o setas del suelo, o dañar al bosque de alguna forma, podrían verse sorprendidos por un cansancio inesperado, seguido de un sueño pesado para luego acabar formando parte de la dieta del hombre hongo mientras su cuerpo se pudre.

Cuentan que el líder se llama Nýscaloz, y desde hace cientos de años viene interviniendo de un modo u otro en los hechos del mundo, sobre todo en lo que rodea a "su" bosque.
Pero parece que ha surgido algún problema entre ellos, y una especie de "guerra civil" ha estallado en el silencio del bosque. Las causas nadie las sabe, pero han aparecido zonas de bosque podridas, y criaturas mutadas enloquecidas cargando bajo los árboles. Hay informes que indican que una zona del bosque (hex1715) ha comenzado a poblarse de seres extraños: gnolls, goblins, ettin.... todos ellos sin un líder visible, pero que siguen ciegamente unas instrucciones claras. Entre ellos se ha visto a varios caballeros del Duque, actuando como jefes menores... Se les ha reconocido porque habían ido a buscar información. Eran gente leal, sin tacha... pero ahora actúan como... ¿hechizados? ¿Habrá algún hombre hongo dominando a todos esos seres y los utiliza para sus propios fines malévolos?

Al sur de las montañas existe el Pantano de las Mil Lanzas (hex1720). Es un pantano frío, en muchas zonas un tembladeral, poblado por criaturas diversas.El Pantano está cercado por en frío que baja de las montañas, formando un enorme depósito de agua que acaba deslizándose hacia los bosques de hoja caduca del sur como un río. Hace unas décadas todo esto era parte del bosque y no tenía nombre, pero aquí se ha instalado una tribu de semiorcos. Son muy belicosos, pero al mismo tiempo tienen un extraño, complejo y enrevesado código de honor. Existen pueblos al sur y al este que suelen ser atacados por ellos. A veces secuestran mujeres y niñas para mantener su población alta. No es raro conocer a algún campesino de los pueblos vecinos que busca gente para rescatar a su prometida, o a una hija.
Pero se sabe que muchos de esos incautos acaban con sus cabezas clavadas en lanzas por todo el pantano. La madera de esas lanzas y picas se congela, y acaba tan endurecida que es raro que caiga por sí sola. Por todo el pantano hay cientos, miles seguramente... de ahí el nombre del lugar. 
Los semiorcos viven en varios campamentos, pero se sabe que hay uno principal regido por un caudillo cerca del glaciar del norte.