lunes, 5 de octubre de 2015

De mamá o de papá

Esa pregunta, que casi todos odiábamos, era la típica que te preguntaba un completo desconocido que te encontraba en medio de la calle, o en una fiesta familiar, y que te dejaba planchado: "¿Y a quién quieres más? ¿A mamá o a papá?". Y tú, con cara de quién-cojones-eres, apretabas la mano del progenitor con quien estuvieras y mirabas a la persona con cara de perplejidad/odio/paciencia.

Después del revuelo en una de mis entradas este fin de semana leo más de lo que ya había leído sobre Gary Gygax, Dave Arneson y otros autores de los de siempre, como Marc Miller, St. André, Charlton y Fenlon... 
Yo defendía que me gustaba más el estilo de Arneson que el de Gygax (por ser estos abuelos de los RPGs, y por tener en sus inicios sentidos encontrados de hacia dónde apuntar el tema). En uno de los comentarios se bromeaba sobre ser de unos u otros. Y me molestó. ¿Por qué no podemos ser realmente de unos u otros? ¿Acaso el nicho en el que sobrevivimos los roleros nos obliga a ser buenistas y defender todo lo que hay, y ya? ¿Por qué un aficionado a cualquier otra cosa (más popular o menos) puede permitirse el lujo de decir "yo soy más de X que de Y" y no quedar como un snob insufrible, como parece que quedamos los roleros que preferimos abiertamente unos estilos u otros, unos autores u otros?

Yo soy más de Rein·Hagen que de Stafford. O yo soy más de Wick que de Cook. Incluso soy más de Laws que de Petersen. Y más de Gygax que de Miller, pero más de Miller que de Stafford. Y me molan Baker, Hicks y Harper. Y diciendo todo esto habrá el típico que se ría porque parece que me estoy haciendo el guay citando autores, que lo único que cuenta es jugar y nada más. Sería como decir que Tolkien, Leiber, Clarke, Howard o Lovecraft son solo nombres: lo que cuenta es su obra. Una visión muy helena del asunto, cuando Praxíteles, Fidias o Mirón eran unos mierdecillas inspirados por las musas, que esas sí que molaban. No sé; cuando estás tan inmerso en una afición mola que no sea tanto una afición como una parte de la cultura que estás viviendo. Yo procuro leer sobre esos autores, sacar conclusiones, pensar en porqué diseñaban como lo hacían. No me quiero quedar en el aficionado que grita en el estadio, si no en el que analiza ese cambio de jugador, o esa modificación en el esquema del partido, o por qué antes había una regla y ahora la quitaron. Y en el que se imagina a jugadores de antes jugando contra jugadores de ahora. Por eso me cuesta decir (como dije arriba) que prefiero a Rein·Hagen que a Stafford, porque no habría, tal vez, un primero sin el segundo. Del mismo modo que no habría un Arneson sin un Gygax y quizás viceversa, ni un D&D sin un Chainmail ni  este sin un Blackmoor. Historia-Ficción.

Me gusta leer sobre esos temas, y debatir (en mi mesa habitual cuesta un poco, pero con gente como Nacho, Fon o Fernando me podría pasar horas hablando de reglas, historia del rol y autores. Sé que a otros les llega con jugar y punto. A mí no. Juego a rol, publiqué rol, leo rol y ocupa un espacio importante en mi vida. Coño, que a mi compañera y madre de mi hija la conocí jugando a rol!

Pero, ¿tan snob es que te guste algo y profundizar en ello, sea lo que sea? ¿Es que siendo frikis del rol, todavía seremos subfrikis de los sistemas/autores dentro del frikismo rolero general?

(Anda, y ya de paso entrada número 200)