viernes, 6 de julio de 2012

Retrocloneando: Conclusiones

Bueno, hemos jugado unas cuantas partidas a La Marca del Este y nos lo hemos pasado bien. Pero falta algo.

Como quería plantear un  retrocloning al 100% hice algo que nunca hago: jugar módulos publicados. En este caso jugamos primero Retorno a Brookmere y luego una adaptación algo libre al Idylls of the Rat King (DCC #1).

Y no me acostumbro. El rollo de exploración de dungeons me parece muy aburrido, y creo que si no fuera los breves chispazos de comicidad que iban apareciendo con chascarrillos, puyas y coñas que improvisábamos nos habríamos aburrido mucho, mucho. 
 "Creo que nos hemos equivocado en la última rotonda... A dar vuelta, chicos"

Ayer acabamos el Idylls, y al final cambié todo el desenlace metiendo demonios, lagos de lava en las montañas del norte y sacerdotes de Bhaal persiguiendo a los pjs. Y lo que nos reímos con algunas escenas. Pero todas improvisadas y épicas.

El rollo de la exploración del mundo me encanta. Es algo que siempre me ha gustado de los RPG: estáis aquí y queréis llegar allí; ¿qué hay en medio? Tendrás que andar el camino y descubrirlo. 
Pero la exploración de dungeons poblados por criaturas que parecen estar allí "porque sí" no me convence. No me convencía jugando de niño al Heroquest (a todo le tenía que dar una explicación, y si el Fimir salía como monstruo errante por un pasillo era por algo, ya fuera que patrullaba la zona o que iba a hacer algo a la letrina). 

En cuanto al sistema, pues es lo que comentaban Gerry y Alfonso: se me acaba quedando corto. Yo nunca había jugado al D&D, y llevaba casi 10 años jugando a rol antes de jugar por primera vez al AD&D. 

Esta versión del D&D carece de habilidades relevantes, no las necesita. Pero es que a mí me gustan mucho, me dan una sensación de personalidad propia en los Pjs, una forma de complementarlos y restan ese determinismo que odio en los sistema de juego basados sólo en clases y niveles. Incluso las breves y generales Pericias de la 2ª me gustan más que el sistema básico de la primera.

Quizá el hecho de haber jugado tanto a MERP (sistema que sigo prefiriendo a cualquier versión de Dungeons) me ha marcado mucho. Sin dungeons como tales, con habilidades relevantes, con un sistema de niveles que exigía atención por parte del jugador, con tablas variadas, con críticos que podían matar a cualquiera...


La inmensa oferta actual de retroclones y su parecido hacen que, para mí, haya una saturación del género que llega a niveles épicos. Que haya variedad siempre es bueno, sobre todo cuando esa variedad es más o menos heterogénea: no es lo mismo Dungeon Crawl Classics que Castles & Crusades, o que el futuro 13th Age, por ejemplo. Y tampoco es lo mismo jugarlos de una manera que jugarlos de otra. Es más, creo que se podría jugar al estilo Old School con cualquier juego de rol. Y se podría jugar al estilo narrativo con cualquier retroclón.

Personalmente he llegado a la conclusión de que NUNCA he jugado al estilo denominado Vieja Escuela. Nunca he planeado en dungeon definitivo, ni he diseñado trampas mortíferas para un TPK a saco. Quizá porque nunca me ha interesado esa faceta del juego. Tanto a mis sucesivos grupos como a mí creo que nos interesaban otras cosas que los RPG podían aportarnos. Tal vez es una fase por la que debí pasar, o no; o yo qué sé.

Pero, como tantos otros que llevamos muchos años partida tras partida, campaña tras campaña, creo que añoro aquellos tiempos primeros donde todo era fascinante y la capacidad de sorpresa era siempre máxima.