viernes, 13 de abril de 2012

Danger Patrol

Previamente, en Danger Patrol:
Nuestros héroes Ianus, el explorador atómico y Deckard, el robot detective, se disponían a probar el nuevo prototipo de Cohete VX, el modelo 7, desarrollado por los hombres de Stark y el genial profesor Bradbury; la intención es usarlo para la exploración pacífica del Sistema Solar a velocidades superiores a las que los actuales cohetes pueden alcanzar.


El Cohete VX-7 había dejado la tenue atmósfera marciana unos minutos atrás. Todos los instrumentos parecían en orden. 
Pilota Ianus, un hombre de la Vieja Tierra, explorador espacial en su vieja vida, congelado durante 50 años y ahora revivido por obra y gracia del profesor Bradbury. Su pecho guarda un reactor nuclear positrónico que energizaba su cuerpo y que, al mismo tiempo, aislaba al resto de la gente de la radiación que su cuerpo generaba a causa de la sobreexposición a lo que fuera que destruyó la Tierra.
A su lado está el copiloto: Deckard, un robot androide de aspecto humano aficionado a los misterios y la investigación. Habían sido asignados por el Consejo Central de la Danger Patrol para probar el prototipo VX-7, y eso no era moco de pavo.

 Ad Astra per Aspera

Pero el cohete comenzó a fallar: algo iba mal con los controles y el motor atómico-cuántico-gravitrónico. Deckard, sentado en su asiento, hizo que su cabeza despegara y examinara la parte trasera del cohete, para descubrir que en la zona de tránsito entre la cabina e ingeniería había ¡dos hombres de negro con gafas de goma y armas de rayos! Saboteadores de la República Carmesí, seguro.
Haciendo retornar a su cabeza, se desembarazó del cinturón y armó su bláster electrónico mientras Ianus intentaba recuperar el control.
 ¿Es eso un raygun o es que te alegras de verme?

Los disparos entre el robot y los dos agentes provocaron fallos en el líquido iónico superconductor que alimentaba la nave, que se desparramó por el suelo de la zona de tránsito. Ianus se las veía y deseaba para controlar la nave. Para añadir emoción al asunto un asteroide, atraído por el motor gravítico, comenzó a acercarse a la nave a gran velocidad. La nave se acercó peligrosamente a la atmósfera fuera de control.
Deckard disparó un rayo eléctrico y consiguió freír a uno de los agentes, pero el otro se hizo paso hasta la compuerta de salida, con un explosivo en la mano dispuesto a todo. El grito de Deckard alarmó a Ianus, que al fin pudo apagar la nave y reiniciar el protocolo de arranque, lo cual hizo que el agente de la República Carmesí se golpeara contra los laterales de la nave. El piloto abrió la compuerta y el saboteador fue succionado por el vacío, junto a su explosivo. La compuerta se cerró y la nave desapareció de allí más que deprisa, alejándose de la implosión.

 Rocket City, hogar de la humanidad en Marte 
tras la devastación de la Tierra, 50 años atrás

Una vez en Rocket City, nuestros héroes hablaron con el profesor Bradbury sobre los saboteadores, y éste les dio acceso a las bases de datos de los hombres que habían trabajado en el VX-7. Descubrieron que se habían contratado a unos especialistas en motores de Deimos, gente sospechosa. 


 Deimos: lugar peligroso

Después de viajar en una de las naves de la Danger Patrol se personaron en el edificio de oficinas de la Deimos Inc., empresa subcontratada, pero al examinarlo Ianus con sus rayos Z comprobó que el edificio prefabricado estaba vacío. Deckard inspeccionó el interior, y dio con un ordenador de mano que contenía información sobre un nuevo sabotaje: planos de la central geotérmica de Rocket City, que suministraba energía a millones de personas. Dispuestos a volver a Marte se dirigieron a la puerta, pero fueron interceptados por dos agentes que abrieron fuego sobre ellos. Ianus devolvió los disparos hiriendo a uno, pero Deckard agarró un escritorio pesado y se lo lanzó a los dos enemigos: logró aplastar a uno contras la pared, pero el otro salió rebotado por la puerta. El escritorio destrozó la pared e hizo que el edificio prefabricado se tambaleara y comenzara a desplomarse. Deckard, dándose cuenta de su error, empujó con todas sus fuerzas a Ianus, que salió despedido a la calle viendo cómo el edificio de derrumbaba encima de su robótico amigo. Uno de los agentes estaba muerto con escombros encima, pero no había rastro del otro. Ianus miró la única calle de acceso bajo la cúpula aislante de Deimos y luego miró a los escombros, sondeándolos con sus rayos Z, en busca de la energía positrónica de los circuitos de Deckard: ¿seguiría su amigo "vivo"?

Próximamente en Danger Patrol:

¿Conseguirá Deckard salir de ésta? ¿Quién está realmente detrás de los sabotajes? ¿Está Rocket City condenada? La semana que viene, ¡más emociones!