domingo, 3 de agosto de 2014

Ligas de aventureros y sociedades de exploradores

Cuando empecé jugar a rol me imaginaba que tendría que haber más gente por ahí jugando. Éramos un grupo cerrado, yo tenía 10 años, mi jugador más joven unos 6 y era 1987: se auguraba soledad por mucho tiempo. Pero no podía dejar de imaginarme cómo serían o cómo harían otros grupos. Sería años después cuando sabría del club compostelano Graal y de la cafetería La Cabra. 
Cuando luego jugaba mini-partidas en los recreos del instituto me imaginaba más gente haciéndolo, y lo mismo durante la carrera. Tenía que haber más gente, más mesas de juego. 


Recuerdo que me contaron una anécdota de un máster que tenía dos grupos y jugaba en el mismo mundo al mismo tiempo. Y cómo uno de los grupos había destruido una montaña luchando con unos monstruos... El máster tuvo que informar al otro grupo (que estaba en un dungeon bajo la montaña) al fin de semana siguiente que estaban todos muertos. Yo no lo habría resuelto así, pero me encantaba esa idea, idea que nunca podría poner en práctica porque no conocía otros grupos.

Años más tarde leería esos geniales artículos del blog de Ben Robbins que serían traducidos por Carlos de la Cruz sobre su campaña West Marches. Después de haber jugado a varios MMORPG y de ver su atractivo me parecía genial que un máster dirigiera de manera tan "online": yo me siento tras la pantalla y los jugadores que puedan/quieran venir vienen, llevan a cabo sus planes y alcanzan sus objetivos. No me gustaba la limitación "narrativa" del asunto, ya que la cosa creo que se limitaba a dungeons y a localizaciones por el estilo, pero me parecía una genialidad el hecho de tener 10, 15 jugadores y que hoy vengan 4 y otro día otros 5 distintos; que los que vengan vayan evolucionando, encontrando objetos. Viviendo aventuras. Hablando de ellas: "¿has ido ya al Alcázar del Lobo? Es acojonante! Pero lleva armas de plata o de ahí no sales...". 


Sé que existen muchas limitaciones a este tipo de partidas. Lo primera para mí sería el tiempo. La disponibilidad, vaya. Mi hija, los horarios de mi mujer, mis gatos, preparar las clases para mi trabajo... Muy complicado.

Pero imaginemos. Imaginemos que tenemos un grupo de jugadores amplio y motivado y a un par de másters desarrollando un entorno de juego. Un campaña épica, con pocas reglas pero muy precisas y con unos DM neutrales ante el destino, con un ritmo cronológico muy estricto que cohesione a todos los grupos y lo que hacen. Grupos que no tienen que ser cerrados, pero que pueden ser "Las Sombras de Azoun" o "La Secta del Liche Rojo"... o simplemente "Los Arpistas del Valle de Archen". Y todos frecuentarían un lugar común, como una posada en una importante encrucijada. Y a veces se mezclarán... "Oye, dicen que en uno de los grupos que merodean por la zona hay un mago poderoso... ¿y si le prometemos parte del tesoro para que nos ayude a asaltar la Catacumbas de Yaxuplek?", y ya están los jugadores llamando al tipo que tiene un mago nivel 9 de otro grupo. Incluso pueden causarse problemas ("¿Pero cómo que el cofre está vacío? ¡Alguien se nos ha adelantado!" o "¿¡Que el dragón viene a atacar la ciudad!? ¡Aquel grupo de enanos con el halfling ha tenido algo que ver, seguro!").


Creo que, hasta cierto punto, la Pathfinder Society y la futura Adventurers League son una sombra de esto. Pero nada más. Por lo que entiendo, cualquiera podría hacerse un módulo y jugarlo, pero no sería algo "en conjunto y en el presente", ya que dos grupos podrán jugarlo en las mismas jornadas y no solaparse: ambos recibirán px y oro por hacer lo mismo. Y es normal: lo que no puedes es intentar sincronizar a decenas de personas como lo puede hacer un servidor online como el del WoW... ¿o sí?


De nuevo imaginemos. Se forma un grupo de DMs que sincronizarán un entorno de campaña. Jugarán con varios grupos y tendrán un contacto estrecho para que cualquier cambio sea plasmado en el mundo. Unificarán criterios e implementarán un sistema de juego que sea lo más neutral posible, con tiradas "ad parma fabula", es decir, siempre ante la pantalla, a la vista de los jugadores: si el kobold te acaba de matar, pues te acaba de matar. Se establecerá una temporalización para las sesiones que permita a todo el mundo asistir a un mínimo de partidas. Pongamos 1 al mes, máximo 2 ó 3... siempre habrá gente que pueda ir a todas y gente que no; establecer mínimos y máximos impedirá que tengamos gente en nivel 10 y otros llegando al 3 aunque todos quieran jugar. Está claro que unos mejorarán más que otros, porque hay gente con disponibilidad total y otros que estamos más pillados. 
Otro punto sería "obligar" a los jugadores a elegir personajes medianamente variados, de manera que haya grupos más o menos estables con clases repetidas, pero que  siempre haya "de todo" y que se necesiten otras clases para avanzar. Quizás en mi grupo hay buenos guerreros, pero no tenemos sacerdote, o en mi grupo de magos de batalla no hay el explorador que hace falta para llegar a cierto lugar. 
El mundo sería rico en lugares de aventuras, no diferente del West Marches del que hablamos, pero con más cosas que ayudaran a que la campaña no fuera tan solo de exploración y mata-mata... cierto nivel de intriga, con varias facciones e incluso varios territorios en disputa que incluso puedan poner a los pjs unos en contra de otros (imaginemos el encuentro definitivo de dos pjs enemigos de nivel 15 en medio de un campo de batalla en el que han ido dejando cadáveres a su paso. Quizás han sido amigos e incluso los 10 primeros niveles los jugaron juntos siempre... menuda historia). 


Se me ocurren maneras de llevar esto a cabo, pero creo que son difíciles. Lugar de encuentro y disponibilidad horaria son los primeros contratiempos. Pero bueno, esto sería cosa de ir poco a poco, incluso por medio de hangouts, foros, quedadas como las del Cthulhu á Feira en Galicia, etc... Pequeñas mejoras a corto plazo que producen grandes resultados a largo plazo. 

Imaginando las posibilidades vemos que no solo hay que limitarse a medieval-fantástico... ¿qué tal una Night City plagada de cyberpunks a los que contratar? ¿y un universo por descubrir en Traveller o Star Wars?

Sería algo para jugar en plan local, germen quizás de el club del que carecemos ahora en Compostela, pero que sí hay en Coruña, Vigo o Ferrol (no sé en otros lugares de Galicia). Esto en ciudades un poco más grandes sería cuestión de ponerse... si es que no hay ya gente haciéndolo a menudo y riéndose de esta entrada. Ojalá.