domingo, 1 de junio de 2014

Primeros pasitos

Pronto, muy pronto, tendremos un nuevo local de vicio y perversión en Santiago de Compostela de la mano de A.F. Torreiro. Al parecer la ya veterana Alita Cómics de Coruña quiere expandirse y ha elegido mi ciudad como punto de apertura. A.F. regentaba la tienda Zónula 4, y era raro el día en que te pasaras por allí y no hubiera mesas de Infinity, WH40k y Fantasía, Flames of War con gente jugando. Eso en Compostela fue novedad para mí. Otras tiendas vetustas como Kómic o A Gata Tola carecen de tal oferta (bueno, A Gata tiene mesas de juego en el piso de arriba, pero creo que el Magic copa la mayor parte de su uso. Creo que algo juegan a tablero, pero nunca estando yo).

Pues bien, ayer colaboré en una pequeña muestra de su forma de trabajar: nos convocó en la Alameda de Compostela para participar en unas partidas abiertas para ir haciendo boca de lo que vendrá a partir del próximo julio. Allí, bajo una carpa y con cuatro mesas (y en plenas fiestas de la Ascensión, que en Santiago son de romería), teníamos un taller de pintado de figuras que atrajo a mucha chavalada, un escenario de desierto del Flames of War con varios de miles de puntos en tropas y una partida de rol dirigida por este vuestro rector. 

La partida la elaboré del Nuevo Mundo de Tinieblas, con unos cazadores de vampiros en 1891 que recorrían Londres en busca de venganza. Tenía preparados cuatro personajes (hechos ad hoc, sin tener en cuenta puntuaciones) pero podría haber inventado a vuela pluma varios más de haber sido necesario. Al final conseguí liar a dos de mis habituales compañeros de fatigas de los jueves y a mi sobrino Anxo (que nunca había jugado con otros jugadores "mayores"). Al final la cosa se quedó así; hubo gente que se quedó mirando un rato, otros revolotearon por la mesa pero nadie se atrevió a preguntar si podía jugar y sentarse con nosotros. Supongo que "lo del rol" sigue imponiendo. La partida la tenía perfilada, y no dio tiempo a hacer todo lo que quería, pero qué leches: nos echamos unas risas con la vena británica del Cazador Veterano y Cojo de Javi ("si son franceses entonces los podemos matar"), las escenas de acción del Vampiro Cazador de Vampiros de Patrick ("si es una pista de baile entonces puedo ir corriendo, derrapar sobre las rodillas y pasar por debajo de la mujer-araña gigante rajándole los bajos del abdomen con las garras, ¿no?"... No le pude decir que no a esos ojillos que me pone) y a las cara de incredulidad de mi sobrino, un Joven Médico Brillante que acababa de rescatar a su prometida del ataque de un vampiro, que flipaba con las perlas de los otros dos veteranos. Lo peor fue el frío y las pintas  que teníamos (coincidió que los cuatro llevábamos chaquetas deportivas con capucha, y jugar a Vampiro los cuadro encapuchados y encogidos debía ser poco atractivo desde el exterior... Pinta de sectarios frikis come niños debíamos tener). Al final lo pasamos bien, y nos premiamos con una mesa a cubierto del frío tomando unas hamburguesas Big Kahuna en la zona vieja de Santiago.

A ver si este es el primero de muchos encuentros de este estilo, y con la nueva tienda se fraguan unas jornadas como deben ser, o un club de algún tipo que aglutine a los aficionados dispersos que hay en Santiago, que no son pocos.