miércoles, 22 de diciembre de 2021

Forbidden Lands: Asalto

Gracias al prisionero esclavista supieron que habría sobre 10 guardias en Zarakzán. La idea de un asalto era algo planteable. Peligroso, y más si había que contar con la gente de Boldhome (nadie del lugar era buen luchador; eran hombres armados sin formación).

En el pueblo estaban preparándose para las celebraciones del Día del Despertar, que marcaría el inicio del mes de Altaprimavera. Todos menos uno: Callus llevaba desde el ataque recuperándose de sus heridas. No era normal, puesto que Idril había curado con salmos las heridas peores. Por Hearda supieron que las heridas de Callus eran más del alma. Kurt intentó animarlo cuando fueron a visitarlo en su camastro en el piso superior del Viejo Molino, pero el viejo no estaba muy por participar en celebraciones.

A solas, Idril le dio una auténtica lección de responsabilidad y de asunción de méritos. Tal vez su hermano había fallecido y su pueblo había estado al borde de la destrucción... pero la mera presencia de Callus en el pueblo había dado coraje a sus vecinos. Y, además, toda la aventura de descubrirse a ellos mismos como Cuervos de Plata había surgido de las historias, leyendas y rumores que el viejo les había contado. Él había iniciado una chispa que ahora prendía sobre las tierras de Lejano Vivend. En palabras de Idril "Callus: TÚ eres Boldhome".

Tras un tiempo de deliberación decidieron ir al norte, a Zarakzán, en principio en una misión de incursión. Al ver de nuevo la nieve y las imponentes montañas de las Fauces de Frío los recuerdos volvieron. Kurt se acercó lo máximo posible al muro de rocas que cerraba por la parte ancha el terreno en forma de V invertida acceso a la mina. Pudo ver desde un escondrijo que los guardias eran pocos y los esclavos unos cuantos. Idril decidió practicar sus nuevas capacidades para urdir la magia (aprendidas de la tablilla negra que había encontrado en Colinas Rojas): una niebla densa cubrió el terreno, y el medioelfo facilitó al wolfkin y al elfo saltar el muro sin ser vistos, eliminando a un guardia en el proceso.

Una vez dentro los guardias empezaron a llamarse unos a otros, pero ninguno dio muestras excesivas de incomodidad ante la niebla... parecía algo habitual. Kurt lanzó sus flechas y Tháendan descargó su Espada Rota contra los esclavistas. Idril lanzó un atronador grito sobre ellos también. Dejaron a 4 muertos y a uno herido. 

Entre los moribundos se encontraba Darru, "el jefe"... La hoja de sílex le abrió una profunda herida en el muslo. El sureño maldecía incrédulo por haber caído en una emboscada tan sencilla. O, tal vez, era que los enemigos a los que se enfrentaba eran muy superiores a lo que conocía hasta ahora.

Esos enemigos eran héroes de Lejano Vivend. Cuervos de Plata. Dudo que ellos mismos se lo creyeran realmente.

Pusieron sus sentidos en alerta, porque en el interior de la mina se apreciaban gritos y sonido de lucha contra algo... quizá gusanos gigantes. Los guardias solían apaciguarlos dándoles esclavos moribundos para cenar... Los tres amigos se estremecieron antes de buscar la manera de entrar y eliminar a los guardias restantes, y salvar al mayor número de esclavos posible.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Forbidden Lands: Comercio

En los dos días siguientes un cantero y constructor llamado Cervus que estaba entre los prisioneros que iban a ir a Zarakzán viajó con Kurt en una de las carretas tiradas por lévog a Tyr Melián para valorar próximas obras y construcciones. En el pueblo Tháendan e Idril estuvieron hablando con los habitantes de Boldhome de diversos temas para obtener más información de los alrededores.
Descubrieron que los sureños atravesaban el río Meliaguas al sur del Aurakal en unas planchas de tablas montadas sobre grandes barriles flotantes. Los sureños tendían esos ingenios sobre el río y podían salvar la longitud del caudal de unos 40 yardas fácilmente con la carga que traían en varios viajes. Decidieron destruir esas embarcaciones.Esperaron el regreso de Kurt y fueron allá juntos.
De camino, montados en sus gusuks, se encontraron con el zorro anaranjado llamado Grelf, conocido de Idril. El zorro-demonio advirtió al medioelfo de que por el río podían venir enemigos o amigos, o gente traída por engaños.
Grelf
Al poco, en la creciente oscuridad del atardecer, vieron una lancha plana bajando con cuatro humanoides: un sureño, un medioelfo, un orco vestido como un humano y un norteño. Los cuatro hicieron encallar su balsa con mercancías contra la orilla donde estaban los Cuervos escondidos. 
Tras un fuerte encontronazo descubrieron que se trataba de un grupo de comerciantes de un poblado llamado Halford, al oeste río arriba. Comerciaban en este punto con las gentes de Boldhome, o eso pensaban. 
Al poco, haciendo señales en la oscuridad con una antorcha, apareció alguien hacia en norte: una carreta con un viajero. Los de Halford dijeron que era su contacto. Los tres Cuervos lo reconocieron al instante, embargados por unos fuertes sentimientos de cólera: era un de los guardas esclavistas de Zarakzán. Lo capturaron sin problemas y, efectivamente, era uno de los hombres de Darru, el "jefe" de los guardas de al mina.
Darru, el odiado jefe de los guardas de Zarakzán
Los de Halford no entendían en qué estaban metidos. Ellos sólo traían mercancías desde el oeste, pensando que era comercio legítimo. El guarda de la mina, presionado, reveló que compraban joyas y metales preciosos porque los necesitaban en la mina para ciertos experimentos que no supo concretar. Una de esas joyas resultó ser un Corazón de elfo que Tháendan guardó para sí. 
Los Cuervos dejaron que los de Halford fueran en carreta a Boldhome, mientras al esclavista lo llevarían atado de puños, tirado desde la silla de sus gusuks. Pero primero quemaron los artilugios que los sureños usaban para cruzar el Meliaguas, afianzando su frontera natural con las Tierras de Entrerríos al sur.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Forbidden Lands: Lealtades

En esta ocasión todos estaban de su lado. No hubo facciones del pueblo en contra de los Cuervos. Se aprehendieron las provisiones de los carromatos y se atendió a los heridos lo mejor posible. Las armas se llevaron al Molino Viejo junto a los alimentos que tenían por objeto abastecer la mina de Zarakzán. Se distribuirían poco a poco de forma supervisada. 
Los esclavos que llegaban del sur (cerca de 10) eran, por un lado, ailanders norteños que residían en Ribadelya (una pequeña ciudad al sur cruzando la Tierra de Entrerríos) y. por otro lado, había dos goblins que habían sido capturados en algún lugar.
Descubrieron que la avanzada tenía órdenes de matar a los Cuervos de Plata por orden de Taddeus, un hermano de Herrumbre que gobernaba en Ribadelya como representante de la ciudad de Falender.

Falender, hasta donde averiguaron, era una ciudad que había quedado abandonada a la llegada de la Niebla de Sangre; los alderlanders sureños guiados por la fe a Herrumbre y la capacidad de sus siervos para no ser devorados por las criaturas de la Niebla la habían repoblado desde hacía un tiempo. Ahora buscaban dominar el comercio del norte hacia Vivend y Lejano Vivend, teniendo a Ribadelya de punto de reabastecimiento y a Boldhome como puente hacia Zarakzán.
Los desconfiados goblins.
De los goblins, que temían por su vida, sacaron también información. Los tranquilizaron asegurándoles que no eran enemigos, y les hablaron de Gugmo, el líder de la banda de Huesos Huecos con los que parlamentaron en las Llanuras del Dolor días atrás. Los goblins les hablaron de Uraz, el líder de los Huesos; y de la villa de Vorsinghall (un lugar donde convivían varias razas no humanas en cierta armonía) al extremo este, casi en la costa. Desde allí, dijeron, podrían hacer comercio con los Pueblos del Mar y con el propio clan del Hueso Hueco.

Cerca estaba el Día del Despertar, primer día de la primavera. Habría que hacer una gran fiesta para celebrar todo esto.