miércoles, 11 de mayo de 2022

Forbidden Lands: Retorno al Hogar

Tras informar a Vorsinghall volvieron a Tyr Melián, pero la tranquilidad no sería fácil de recuperar. Desde la distancia, al oeste, vieron la torre siendo atacada. Al acercarse a explorar contaron a dos Hermanos de Herrumbre volando en grifos alrededor de Tyr Melián, lanzando hechizos sobre la estructura de roca. Al pie de la torre había no menos de 5 soldados y un Guardia de Hierro dando órdenes. Dejaron los gusuks atados y se repartieron la tarea, con Ídril lanzando "truenos" sobre los grifos para derribar a los Hermanos de Herrumbre; Kurt preparó su arco con flechas especiales y se ocultó a pocos metros de la entrada de la torre; y Tháendan sacó su espada de sílex y se preparó para atacar al primer enemigo disponible desde su escondrijo.

No tardó en caer uno de los grifos, sobre el cual cargó el elfo tan pronto tocó tierra: el Hermano recibió un mandoblazo tan potente que cayó con media pierna casi arrancada de cuajo. Las flechas de Kurt acabaron con varios soldados y dejó al Guardia muy herido. Acabaron reteniendo a 2 soldados y al Guardia vivos; el resto estaba muerto, incluyendo un grifo. El otro grifo con su jinete habían huido al ver que las tornas estaban en su contra.

Los de la torre, que habían estado lanzando agua hirviendo y pequeñas losas desde el piso superior, estallaron en vítores. Evell, la mayordomo, y su hijo Adulf fueron las primeras caras que vieron salir. Los miembros de la guardia de los Cuervos (los 5 miembros de la milicia reclutada en Boldhome) habían aguantado el asedio en el piso de abajo usando sus lanzas a través de los vanos de la torre.

En esta ocasión habían logrado aguantar, sobrevivir e imponerse a Herrumbre.


Ahora tocaba descubrir, a través de los poderes de Ídril para sondear mentes, cuándo sabían los soldados del sur.



lunes, 25 de abril de 2022

Forbidden Lands: Masacres

El viaje a los castros costeros del sur fue corto y terrible.

En el primero al que llegaron se encontraron a gran parte del pueblo quemado y muchos cadáveres dispersos entre las casas de piedra redondas. Allí se vieron en la tesitura de acabar con un cadáver infectado por un demonio. Era como si se hubiera abierto un portal en el torso del pobre hombre y unas patas arácnidas salía de su interior.

En el siguiente pueblo encontrarían, de camino, una bandada de harpías, que fueron duras de derrotar pero acabarían cayendo. Descubrieron, a su vez, que eran mutantes... Fieles guerreras seguidoras de Cuervo capturadas por los seguidores de Herrumbre y sometidas a impíos rituales para ser transformadas en esas criaturas enloquecidas. El grupo tomó nota de este descubrimiento y dejó que su odio hacia Herrumbre aumentara más, si cabe.
La exploración de ese segundo pueblo no fue mejor... masacre y podredumbre por doquier. Pero algo se temieron, como un sentido que alertó al grupo de que algo se avecinaba. Una emboscada con no menos de 5 soldados y un guardia de Hierro. Los Cuervos de Plata los destrozaron sin piedad gracias a sus poderosos talentos y cierta dosis de fortuna.

Mandarían recado a Vorsinghall y seguirían su camino en gusuk hacia Tyr Melián, siguiendo la línea de costa al suroeste.

miércoles, 13 de abril de 2022

Forbidden Lands: Tratados

La reunión fue en la taberna.

Makug, el orco jefe dela Guardia, estaba sentado en uno de los taburetes con la luz de atardecer atravesando las decenas de banderas de plegaria y cayendo multicolor sobre los asistentes a la asamblea. Makug presentó a las facciones.

Estaba Uraz el joven, hijo de Uraz. Representaba a los Huesos Huecos, distinguibles por los pañuelos grises en el brazo izquierdo. 

Por los Cuervos Negros no estaba el páter de la cima de la torre de Cuervo ("menos mal", pensó Ídril), sino un sacerdote medioelfo arrogante y altivo llamado Rámennor. Los pañuelos eran negros en su caso.

Unos con pañuelo rojo no tenían un líder claro. Eran los Sin Alma, un clan de ateos que renegaba de las religiones. Hablaron varios en su nombre.

La reunión se alargó durante un buen tiempo. Las diferentes facciones querían saber qué querían los Cuervos de Plata, qué ofrecían. Qué tenían para aportar a Lejano Vivend. Se habló del Sur, de los alderlanders que lanzaban asaltos. De los Hermanos de Herrumbre, de los Guardias de Hierro. De los grifos, de los demonios, de los tributos. 

Los Cuervos de Plata expusieron que Zarakzán era suya, que las minas estaban limpias de esclavistas. Que las aldeas como las de Harick (donde devoraban carne de trasgo) habían sido purgadas de ello. Que Boldhome y Tyr Melián eran independientes y que mantendrían su independencia. Pero que las minas necesitaban trabajadores competentes. 

Tras un pequeño debate en el que los Cuervos Negros se negaron a tratar con ellos, quedó claro que los Sin Alma estaban interesados (siempre que no se les intentara obligar a nada religioso), al igual que los Huesos Huecos... que no podían dar enteramente su palabra porque su verdadero líder (Uraz el basileo) no estaba presente. Pero su hijo se mostró interesado.

Se estrecharon manos como símbolo de acuerdo.

Al final de la propuesta apareció a la carrera un goblin... estaba aterrado. Su historia hubo de ser desentrañada, pero quedó clara: formaba parte de una patrulla que viajó al sur por la costa en dirección a los castros con los que Vorsinghall había perdido contacto comercial. El goblin, tras un par de pintas de cerveza y recuperar el aliento, explicó que los castros había sido atacados y los habitantes estaban masacrados en su mayoría. Nuestros héroes se miraron, relacionando el relato con lo ocurrido a los refugiados que habían aparecido en Tyr Melián y que ahora residían en Boldhome. 

También aquí se habló de un dragón marino avistado por la costa cerca de las zonas atacadas.

Dragones Marinos

Al día siguiente partirían ellos también al sur, para conocer de primera mano qué ocurría.

domingo, 27 de marzo de 2022

Forbidden Lands: Troleando

La velocidad de marcha que permitían los gusuks era algo con lo que no contaban. El poca más de una jornada de viaje estaban a las puertas de Vorsinghall. Había trazado un cuarto de círculo norte-este desde el hogar de Konrad hasta la ciudad que miraba al mar.

La ciudad era un modesto círculo de piedra con empalizada montada encima hecha de madera. En su interior las casas con base de piedra y alturas de madera se montaban unos en otras con puentes colgantes que unían pisos. Cuerdas tendidas llenas de banderas de plegaria multicolor llamaron mucho la atención al grupo. Orcos y goblins eran los pobladores.

Cada bandera tiene su rezo a Cuervo

Fuera hablaron con uno de los guardias, un orco veterano y curioso que fue bastante amable y les indicó qué se podrían encontrar: diferentes clanes que formaban facciones cuyo equilibro estaba, más o menos, en manos de la guardia de la ciudad. Les indicó que la Guardia llevaba pañuelos blancos en el brazo y que hablaran con Makug, su líder.

Makug vivía sobre la taberna central de la ciudad, a unos tres pisos de altura. Hablaron con él y éste les informó de que, si querían comerciar o negociar con la ciudad, tendrían que hablar con los clanes. Lo convencieron para organizar una reunión aquella noche. Durante esa tarde acabaron encontrando a Danur, una goblin que tenía un edificio con corral. Por unas pocas provisiones cuidó a los gusuks del grupo y les dejaría dormir. Persona interesante de la que sacaron buena información.

Ídril tenía sincera curiosidad por el santuario de la Pluma de Cuervo, y allí fueron los tres. Se trataba de una inestable torre de madera de varias decenas de metros. Bajo la torre había acampados un grupo de orcos y goblins con pañuelos negros. Ídril accedió a la estrecha torre y subió por la escalera de caracol hasta el último piso. Allí estaba un viejo goblin sentado cerca de un ventanuco bajo en una sala circular en cuyo centro había un pilar sobre el cual reposaba un estuche de madera largo. El estuche contenía una pluma negra de unos dos palmos largos de longitud. De entrada parecía de un enorme animal extraño... pero Ídril presintió que iba más allá. Percibía que Cuervo sí tenía algo que ver con tal reliquia. Quizá no era propiamente de Cuervo, pero tal vez formara parte de un avatar de su dios. La discusión teológica con el vetusto goblin no sirvió de nada, porque sus visiones teológicas no tenían nada que ver. 

"Mi dios es más fuerte, aunque sea el mismo que el tuyo"

Empezó un alboroto. Desde la altura el medioelfo vio que la entrada este de la ciudad estaba concurrida: gente llegaba corriendo desde la playa con bolsas y carros. Gritos. Los guardias de la entrada dando voces a los rezagados, para que entraran rápidamente. Algo llegaba. Ídril les gritó a los otros dos, poniéndolos en alerta. Ambos echaron una carrera hasta allí a ver qué pasaba. 

Había realmente pánico en los ojos de los goblins y orcos pescadores y mariscadores que corrían para ponerse a salvo. Empezaban a cerrar las puertas cuando Tháendan y Kurt salieron sin más con cara de circunstancias. Un enorme trol llegaba a unas pocas decenas de metros. 

El guarda con el que habían hablado por la mañana, viendo que algunos de los mariscadores no llegarían a tiempo, cargó a por el trol. Los dos amigos se miraron, se encogieron de hombros, prepararon las armas e hicieron lo propio. El wolfkin se subió a la empalizada y el elfo corrió casi adelantando al orco. El trol apestaba, pero el elfo pudo aguantar y estrenar a la ya espada de mano y media de sílex en las carnes de la nauseabunda criatura. El orco también lanzó su ataque. La piel del trol era muy dura y los ataques no fueron lo suficientemente poderosos... cosa que no pasó con las flechas nuevas de Kurt.


El wolfkin había hecho flechas en la morada de Konrad, con tallos de seta gigante y puntas de uña de gusuk salvaje. Dos de ellas volaron, con impactos en cuello y ojo. El trol cayó al instante como un gran árbol. Se hizo el silencio en toda la ciudad. El cuerpo de la criatura fue pasto de las llamas (el orco comentó que había que quemarlo o volvería a la vida). 

Cuando volvieron a la ciudad todo el mundo los miraba con respeto y reverencia.

Forbidden Lands: Sacrificios

Y se cercenó el brazo izquierdo. El tajo fue brutal y la hemorragia, severa.

Sus compañeros intentaron recuperar su brazo (Ídril podría intentar un milagro) pero el dragón lo tomó entre sus garras. Dráxsalom cumplió su promesa, de algún modo, consiguió unir de nuevo el filo de sílex de la espada.

Con la herida vendada y con palabras duras hacia la criatura, los otros dos ayudaron al elfo a llegar al lugar donde habían acampado la noche anterior. Intentaron estabilizar la herida, pero el elfo no quería ayuda... sólo dormir. Así se hizo: el druida hizo guardia junto al wolfkin, esperando que su compañero no tuviera una infección o muriera durante la noche. Fue al amanecer, cuando intentaron despertar al elfo para cambiarle las vendas, que vieron con asombro cómo un brazo había surgido del hombro completando una extremidad regenerada nueva. Tháendan explicó que los elfos y sus cuerpos estaban más allá de lo orgánico, porque sus espíritus no formaban parte ni del tiempo ni de la materia del mundo, y que el descanso facilitaba que las heridas de sus cuerpos se curaran rápidamente.

Los dos amigos se miraron con cara de "¿y nos lo dice ahora?".

Seguirían su camino al este y, a las pocas millas, encontraron un grupo de casas con empalizada que pertenecían a un wolfkin entrado en años. Éste los acogió con ciertas reticencias al principio. Le faltaba un brazo, y maldecía al dragón por haberlo engañado en su momento. Al parecer era el wolfkin que Ídril había visto en su visión. Era Konrad.

Konrad

El wolfkin debía respetar su propia norma de acoger a viajeros, y cumplió con creces. Compartió con el grupo lo que tenía y permitió que se recuperaran. Éstos incluso ayudaron al wolfkin en su granja de setas y en reparar los edificios. Durante casi una semana casi consiguieron sentirse en casa.

Aprendieron mucho, hablaron mucho y, al tiempo, se prepararon para partir rumbo este de nuevo, hacia Vorsinghall.

lunes, 28 de febrero de 2022

Forbidden Lands: Hic Sunt Dracones

La estrecha garganta entre montañas se abría rumbo norte, siendo más bien un desfiladero de un par de millas oscura y polvorienta. Montados en los gusuks el camino se hizo sencillo, pero miraban hacia el cielo, siguiendo la línea de las altísimas paredes de roca, como esperando un desprendimiento que podía llegar en cualquier momento.

La salida fue como recibir un fogonazo. La temperatura iba subiendo, pero no se esperaban pasar de unos 2-3º a casi 30º en ese paseo. Lo que tenían delante era una extraña jungla llena de árboles, grandes hojas, sonidos de anfibios y de pájaros, y mucho calor. En el centro de toda esa espesura se alzaba la montaña de Caldarium, que parecía ser la que desprendía ese calor que convertía el lugar en lo que era.Tantearon la jungla, y avanzaron hacia la montaña. Tuvieron la mala suerte de ser emboscados por una manada de gusuks salvajes, con la particularidad de que Ídril solicitó la ayuda de su dios Cuervo, interpretando su respuesta como un "no te muevas, que los reptiles se irán". Los otros dos intuyeron que algo había fallado, y lucharon sufriendo heridas, matando a varios de ellos y poniendo en fuga a uno malherido y a la "matriarca" gusuk. 

A las pocas horas llegaron a la montaña, y el calor era mayor. Vieron que las laderas estaban plagadas de agujeros, todos hechos por anélidos abisales como los de Zarakzán. Fueron muy útiles para explorar el lugar y llegar a una enorme caverna plagada de estalagmitas y estalactitas. En el centro había un estanque de agua termal. En varios lugares había esporas y micelio. También el viejo cadáver expoliado (respetuosamente al parecer) de un wolfkin. Las estalactitas atravesaban su caja torácica... ¿podría haber muerto así, y luego sus compañeros se llevaron lo esencial para continuar su camino? Quién sabe.

Ídril usó su poder para vislumbrar el pasado del lugar. En imágenes cronológicamente confusas vio a una criatura que sólo podría calificarse como un dragón. Muy similar al del tapiz de la tumba que habían visitado en Colinas Rojas. Vi también a los anélidos llegando hasta Zarakzán en sus largos viajes, y a un wolfkin que pedía algo al dragón... pero salía al exterior de la montaña sin un brazo y jurando vengarse de la criatura.

Una arriesgada inmersión reveló que, buceando en el estanque varias decenas de metros, se alcanzaba otra sala donde dormitaba el enorme ser de aspecto mezclado de felino y reptil, con alas coriáceas. La criatura se presentaría a los tres amigos en la gran caverna, fuera de su guarida. Sin decir una sola palabra les preguntó con imágenes mentales qué querían. 

Dráxsalom
Por un lado pidieron un remedio para expulsar a los anélidos de Zarakzán: el dragón Dráxsalom les indicó un micelio dentro de la caverna... serviría para repeler a las criaturas si dejaban crecer los hongos a voluntad.

Por el otro, Tháendan pidió al dragón que uniera la espada rota de sílex. Sólo un ser como ese podría hacerlo. Dráxsalom caviló durante unos segundos, midió con la vista al elfo y le exigió un sacrificio digno de un guerrero: uno de sus brazos.

Tanto el semielfo como el wolfkin agarraron al arrojado elfo con murmullos de "¿pero qué haces?" y "¿estás loco?". 

El elfo miró la espada rota en el suelo y alzó la mirada para encontrar la del dragón...


martes, 15 de febrero de 2022

Forbidden Lands: Vermellos

Tardaron cerca de 15 días en resolver todo lo que tenían pendiente en Tyr Melián, pero al finalizar ese primer tercio de mes (recordemos que Altaprimavera tiene 45 días) habían encontrado una cantera de costa de donde Cervus, el constructor contratado, podría obtener granito para levantar una capilla a Cuervo en las cercanías de la torre; habían contratado casi indefinidamente a unos leñadores para obtener madera que, finalmente, serviría para un mercado al aire libre en la plaza circular de la fuente de Boldhome que atrajera a los habitantes de las aldeas y poblados aledaños con excedentes.

Entrenaron, descansaron, se prepararon para el viaje y, cuando estuvieron listos, partieron rumbo norte hacia la Aldea de Harick, que habían visitado no en una, si no en dos ocasiones. Tras medio día de marcha empezaron a vislumbrar las Llanuras del Dolor.

Las Llanuras eran un amplio territorio que mezclaba tundra, estepa, bosque boreal al norte, prados de hierba marrón y colinas bajas con una extensión de un par de días de marcha en gusuk. Ellos estaban yendo hacia la Aldea de Harick, y eso los dejaba al oeste de esas Llanuras. Antes de llegar, en un pequeño descanso en el camino, fueron atacados por un oso negro enorme que salió de entre matorrales. No era un comportamiento normal. Los ataques combinados de los tres viajeros consiguieron reducir a la criatura sin lamentar daños personales. El oso, de más de 500 kilogramos, presentaba acumulaciones de pelo en quijada, espalda, codos... eran como púas. Los ojos rojizos no auguraban nada bueno, aunque Ídril no percibía magia en él. El rastro mostraba que el oso venía de las Llanuras del Dolor.

En la Aldea fueron recibidos por Weston, el anciano que ahora gobernaba el lugar. Les ofreció alimento y agua y, con alegría, anunció que habían habilitado el espacio prometido para viajeros de toda clase (trasgos incluidos) como refugio en honor a Cuervo. Les contaría que el oso seguramente estaba maldito por la influencia de las Llanuras (Ídril torció el gesto, pues ninguna magia había en el oso), ya que ese infecto lugar era un cementerio para todo aquel que lo hollase.

Durmieron en el refugio de Cuervo, encendiendo un pequeño fuero y dejando que el sueño hiciera su efecto. El druida hacía la guardia nocturna (había dormido antes para estar descansado) cuando, siendo todavía noche, vio llegar a tres altas figuras que, tras un gesto de oración hacia la figura de Cuervo tallada en madera que coronaba la cubierta del refugio, entraron en silencio para descansar, colocándose respetuosamente a varios metros de los tres. Pero Ídril es curioso por naturaleza, y allí se acercó con palabras amables y gesto de paz.

Los otros tres resultaron ser elfos, de los cuales sólo uno sabía el idioma comercial del norte. Respondía al nombre de Finasáer, y era muy parecido en porte, altura y rasgos a Tháendan. Eran, como éste, Vermellos (es decir, guerreros seguidores de la diosa Vermella, la estrella roja que guiaba a los elfos en su guerra de reconquista del Norte). 

Despiertos ya un Kurt que pasaba del asunto y un Tháendan que buscaba más información, charlaron animadamente con los elfos; bueno, realmente sólo con Finasáer, puesto que los otros dos no conocían la lengua comercial del norte. Supieron que habían estado patrullando las cordilleras de la zona, buscando sureños de Herrumbre para matarlos. Su guerra particular era como la de Tháendan: no dejar un alderlander con vida.. Ahora buscaban volver al oeste, a los bosques de Dankwood para visitar sus tierras ancestrales.

Tháendan les preguntó por el corazón de elfo que había recuperado de los hombres de Halford. Éste le había hablado con palabras crípticas y sensaciones que el elfo no podía descifrar. Los otros elfos le aconsejaron conectar con el corazón. cosa que hizo. Escuchó las palabras de Alaréi, nombre de una guerrera elfa que Finasáer dijo conocer. Recomendó al guerrero que llevara el Corazón de Alaréi a la isla de Maidenholme, junto con las sacerdotisas elfas... pero sólo cuando fuera digno de poner un pie en la isla.

A la mañana siguiente, tras pasar el resto de la noche de charla, se despidieron. Los elfos al oeste, ellos al noreste: rumbo a las montañas y a Caldarium bajo la sombra de grandes harpías voladoras.

viernes, 4 de febrero de 2022

Forbidden Lands: Asentamiento

La fiesta del Día del Despertar (gran feirón previo a los 45 días de Altaprimavera) fue todo un éxito. Los esclavos liberados se integraron y agradecieron mil veces ser acogidos. Los habitantes de Boldhome, sabedores de que precisaban manos para la ardua tarea de las cosechas durante este mes intentaban convencerlos de que se quedasen allí. Algunos ya eran boldhomeiros, pero otros venían de las Tierras de Entrerríos a decenas de millas al sur, y algunos eran de aldeas al este, en las Tierras del Dolor.

Ya fuera hablando animadamente, charlando de forma pausada y bailando (nuestro wolfkin se marcó un baile con punteo al son del fiddle de Berny el bardo, que daría mucho que hablar) nuestros héroes extrajeron informaciones variadas. 

Una de ellas, por ejemplo, fue la aparente existencia en Vorsinghall de una enorme pluma negra y plateada de lo que parecía ser un cuervo. El testigo (un ser que podría describirse como una mezcla de orco y humano) aseguraba que era una pluma del mismísimo Cuervo, y que allá era venerada como una reliquia.

Tháendan sabría por el herrero Gyles de la urgencia en obtener metal, preferiblemente hierro o bronce, ya sea por comercio o por minería. El pueblo estaba escaso y no habría forma de hacer ni armas ni armaduras. Se les ocurrió que, tal vez, la Colinas Rojas fueran un lugar rico en hierro y que su color fuera debido a la oxidación del hierro. Habría que comprobarlo.

También Kurt tendría un extraño momento de "acoso" a una joven (joven que le había estado escapando csi toda la noche): al bailar vio que en su pecho había un colgante de Heme (esposa del dios Herrumbre, enemigo de los Cuervos), y enfiló a por ella para averiguar qué significaba aquéllo. Otras mujeres, incluida Hearda, impidieron tal interrogatorio, respondiendo que Heme era diosa de otra gente que también veneraba a Cuervo. Pero Kurt sospechaba.

Al día siguiente hicieron una selección de hombres de armas entre los jóvenes que querían unirse a los guardias de Los Cuervos. Cuatro hombres y una mujer acabarían superando las pruebas físicas (tanto con arco de Kurt y cuerpo a cuerpo con Tháendan) y la entrevista (que le dio más de un quebradero de cabeza a Ídril).

Descansarían un par de días tras los cuales viajaron con un carro a su torre de Tyr Melián junto con Evell, su hijo Adulf, el cantero-constructor Cervus y los 5 guardas. La sorpresa fue mayúscula al ver a un (des)nutrido grupo de viajeros: unos 25 hombres, mujeres y niños estaban acampados bajo la torre, esperando. Hogueras sí, pero poca ropa y menos comida. Famélicos y congelados, los Cuervos pensaron de entrada que era un sitio a la torre, pero rápidamente se percataron de que eran refugiados. Descubrieron que venían del este, de una villa marinera donde un "barco largo" con soldados de Herrumbre y al menos dos grifos con sus Hermanos habían atacado y matado a gran parte de la gente; éstos eran lo que quedaba de los que no habían muerto en los días de travesía hasta llegar a Tyr Melián.

Decidieron alimentarlos (perdiendo gran parte de las reservas de la torre) y, en cuanto pudieron, los mandaron escoltados a Boldhome; ésta había casi duplicado su población en menos de una semana. Habría que apretarse el cinturón, pero era por un bien mayor.

Los Cuervos empezaron a preparar su siguiente paso en el mapa... ¿La Ciudadela del norte y sus secretos? ¿Caldarium y su criatura desconocida? ¿Colinas rojas y su óxido ferroso? ¿Vorsinghall y los trasgos del Clan del Hueso Hueco? ¿El ataque a la aldea por parte de los de Herrumbre?

miércoles, 2 de febrero de 2022

Forbidden Lands: Refugiados

La llegada de Ídril a Boldhome al galope justo antes de que se iniciara el festival fue una sorpresa para muchos. Pidió ayuda para montar un carro tirado por el par de lévogs que tenían cargado con algo de comida, agua y ropa de abrigo. Berny el juglar lo conduciría.

Ídril había viajado toda la noche con una simple parada: una aldea antes desconocida al este de Zarakzán. Allí había unos humanos que habían ocultado su presencia hasta que los temblores de los anélidos tumbaron su empalizada. El medioelfo les pidió ayuda, explicando que habían matado a los esclavistas sureños; pero su líder, un hombre bajo y robusto vestido con ropajes de oso demostró poco interés en ayudar a no ser que se les pagara en oro. Ídril entendió que no tenía más tiempo que perder y, maldiciendo el inútil desvío en su viaje, puso rumbo sur de nuevo.

Para Kurt y Tháendan esa noche fue larga y de vigilia. Ayudados por algunos de los liberados recuperaron algo de comida que repartieron de manera espartana y material combustible para una hoguera que conseguirían mantener encendida toda la noche.

A la llegada de Ídril y el carromato a la mañana siguiente todos respiraron aliviados. Rápidamente repartieron la ropa y la comida y montaron en el carromato a los que estaban peor, iniciando la marcha hacia Boldhome. Pero, por el rabillo del ojo, vieron a unos 5 ó 6 de los de la aldea del "hombre oso" acercarse a la entrada de Zarakzán. Los tres Cuervos de Plata dieron vuelta con los gusuks y les dejaron claro con amenazas que esa mina ahora estaba bajo su control. Una desafortunada flecha de Kurt (que pretendía ser un certero disparo pero que se fue a la Quinta del Nabo) fue tomado como un disparo de advertencia que puso en fuga a esos hombres.

Volvieron a Boldhome, llegando al anochecer previo del Día del Despertar: al día siguiente celebrarían la llegada del primer mes de primavera.

viernes, 21 de enero de 2022

Forbidden Lands: ¡Anélidos!

Con los guardias reducidos comenzaron a extraer información del único que estaba vivo y consciente. Presionado, les dijo que estaban teniendo problemas con los gusanos abisales, así que estaban usando esclavos para "calmarlos".

Se quedaron unos minutos sin tener muy claro cómo actuar, hasta que vieron salir a uno de los guardias al exterior, con terror en la mirada y gesto de desconexión total con la realidad. Tháendan lo derribó de un golpe sin problema... Algo perseguía al guardia: un enorme gusano abisal surgió de la entrada de la mina: unos 6 metros que eran cerca de la mitad de la criatura.

¡Gusanos Abisales!

La enorme boca rugió en silencio sobre la nieve, con nuestros héroes asombrados por la imagen de la increíble criatura. El monstruo se elevó y descargó su peso sobre el suelo de la explanada, creando enormes grietas y lanzando a Tháendan y Kurt por los aires y de vuelta al suelo debido al terremoto... por suerte sin daños sobre ellos pero tumbando todas las construcciones del lugar. El wolfkin se concentró en lanzar múltiples flechas dentro de la boca de la criatura al grite de "¡a la boca, elfo! ¡reviéntale la boca!", mientras éste (enardecido por la voluntad que Idril el druida le envió por medio de hechizos) descargó la hoja de su espada de sílex también contra ese punto débil aplicando toda su pericia guerrera y habilidades de combate, arriesgando su cuerpo y sacrificando parte de su armadura de escamas.
Gracias a la enorme pericia de nuestros héroes la criatura sucumbió sin poder hacerles daños severos, aunque quedaron agotados; así que se internaron en la mina a gritos intentando llamar a supervivientes. Más de treinta se unieron a los quince que estaban ya en el exterior, pero otro peligro en forma de gusano gigante surgió del suelo al llamado de las voces y las carreras, generando enormes temblores en las galerías subterráneas. Valorando sus posibilidades contra un gusano el doble de grande que el anterior, decidieron moverse entre cascotes y rocas y salir de la mina antes de ser devorados. La zona de las tiendas de campaña donde los guardias custodiaban alimentos, herramientas, ropa y armas estaba quebrada por el ataque del anterior gusano, impracticable sin ponerse en peligro, así que decidieron salir al exterior del recinto, examinar a los ya no esclavos y valorar sus opciones.