lunes, 22 de marzo de 2021

Star Wars d6 EAdlS: Saliendo del pozo

Tras un breve combate consiguieron librarse de los troopers a base de granadas, rifle amban y sables de luz. Tuvieron dificultades para salir de nuevo por el hueco, mientras el geoda se hacía añicos en su interior: la energía-niebla verde intentaba pugnar por salir de la pirámide.

Tuvieron que moverse fiándose de lo que el joven Gar Garen les decía, colándose por canales de ventilación, por sumideros, para no encontrarse de frente con el combate que se libraba en las calles. Al parecer tanto las tropas republicanas como las imperiales se habían encontrado unas con otras en la zona residencial y aquello era una batalla urbana a la que se habían unido los matones de la hynah y algunos mineros que intentaban escapar del combate.

Zeth, Lucas, Mando y Gar buscaban la manera de regresar a la Némesis, pero parando antes para recoger a Dashen Vondar, el mentor sullustano de Gar. Dash y el muchacho vivían en uno de los cubículos-apartamento de la Calle Principal, ahora bajo fuego intenso de bláster. 

Tras un breve combate contra Black Troopers imperiales que se saldó con heridas por fuego amigo de granada sobre Zeth (Mando no calculó bien), lograron llegar a la residencia y sacar a un herido Dash de entre los restos de la habitación. Lucas entendió entonces: al ver esos restos supo que Dashen había sido el que mandó la vieja sonda imperial a Yavin 4.

Salieron a toda velocidad hacia las plataformas de aterrizaje pero, ¿con quién se encontraron? De nuevo, otra vez, imposible, pero cómo lo hace... Darth Necronis... esta vez tan sorprendido como ellos, todo hay de decirlo... ¿Por qué en Selitan? ¿Por el templo? ¿Habría llegado información al lord sith del descubrimiento de los mineros?

Necronis no aceptó demasiado tiempo las tablas y la charla con ellos, y prefirió retirarse a recibir los disparos inminentes de imperio, república y lo que demonios fueran ese jedi, el dathomiriano y el mandaloriano. Todos huyeron hacia sus naves en medio de las múltiples refriegas.


Profecías, de Roberto Alhambra

Hace ya unos cuantos años me acerqué a participar en unos encuentros de rol y simulación que hubo en Compostela. En esa ocasión no quise participar dirigiendo, me apetecía ir a probar cosas nuevas. Por la mañana jugué una decepcionante partida de Star Trek con FATE, y por la tarde estaba apuntado en una de Cyberpunk, pero no muy convencido.

Aquella tarde Jesús Rolero bajó (en plan partida "pirata") el Fall of Magic para jugarlo en las jornadas. Yo aquel día comí con él y con otros aficionados. Uno de ellos, Roberto Alhambra, estaba en la partida de Fall of Magic. Me dijo: "que no, que veo que tienes ganas de jugarlo: te cambio el asiento y voy yo a la de Cyberpunk".

Este mes pude devolverle ese favor testeando su nuevo proyecto: Profecías.

Profecías es un juego de crear historias por medio de escenas de gran dramatismo que usa un motor de cartas y dados como respaldo a un gran sistema de preguntas, respuestas e improvisación. Cuenta con varios cuestionarios y mazos que ayudarán a un grupo de entre 3 y 4 jugadores (con uno de ellos como facilitador del juego, de ser necesario) a presentar, desarrollar y cerrar una profecía de 1 (la que jugamos nosotros) ó 3 personajes (las normales) creados ad hoc, que podrán interconectar con las otras que oferta el juego en el modo campaña. Nunca dos profecías serán iguales.

Yo no es que sea especialmente fan de este tipo de juegos, ya que tiendo a pensar que exigen que el grupo esté muy "a lo que tiene que estar". Mis experiencias con Fantasmas Asesinos, Fiasco, Fall of Magic, Follow, Polaris... mis lecturas de Cuentos de Ánimas o The Quiet Year, me hacen pensar que se necesita de un grupo de gente determinada para poder disfrutar de ese tipo de experiencias de juego.

Pero pude comprobar que Profecías potencia la sensación de sentirse acompañado y favorece la narración de un modo respetuoso para los tiempos y predisposición de los jugadores. Para los más "echados para adelante" tiene su justa medida de déjate llevar y de pero vete al grano, cosa que me gustó mucho.

El juego comienza con la elección del tipo de Profecía que se jugará de entre varias que oferta. Nosotros elegimos una en la que toda la mesa llevaría a un único personaje (en nuestro caso una joven que creamos entre todos gracias al facilitador y a un sistema de preguntas y respuestas sencillas pero que aportan profundidad a la historia) a través de una suerte de anagnórisis que la llevó de joven perdida en una caravana a señora de los demonios del desierto en cuatro escenas más epílogo. Cada una de estas escenas era narrada por un narrador y secundado por los otros jugadores ya como Pnjs o aportando "sabor" a la escena. En relación a cómo termina la escena, el narrador rota para la siguiente, haciendo así que todos podamos aportar nuestra escena al relato profético que vivimos.

Se crean Pjs y Pnjs, lugares, flashbacks, y escenas enteras en base a ideas sencillas que surgen del grupo y de los mazos, así como de puntuales (pero decisivas) tiradas de dado (ganados éstos en relación al uso de ciertos elementos narrativos en las escenas que se jueguen), pudiendo generar casi un entorno completo de una campaña de rol. 


Roberto está todavía en ello, pero creo que el proyecto está muy avanzado. Espero tener la oportunidad de verlo en tiendas, porque me parece un juego diseñado con mucho mimo y por una persona muy inquieta a nivel creativo.

domingo, 28 de febrero de 2021

Star Wars d6 EAdlS: Terrores bajo tierra

 Mando tenía visiones de vez en cuando, pero permaneció atento a la nave, que era su prioridad. La iban a usar contra El Arquitecto, contra el Imperio, contra la Nueva República. Zeth propuso llamarla "Némesis" (la venganza retributiva).

Durante los plácidos días que pasaron en la cuarta luna de Yavin sus espíritus se calmaron. La presencia del maestro Skywalker y de sus enseñanzas traían remanso a sus incertezas y temores. Pero un día comprendieron que debían ir a Selitan para averiguar quién había recibido la transmisión de la vieja sonda imperial. Por ahora era la mejor pista a seguir.

El viaje fue corto, y el recibimiento lleno de sorpresas: Syko, un mon calamari supervisor de las minas de Selitan los confundió con agentes encubiertos de BSI... digamos que un mandaloriano y un dathomiriano tatuado no parecían de otro bando posible.

La superficie de Selitan
Selitan era una colonia subterránea (la superficie era tóxica y radiactiva) a la que se accedía por una chimenea hasta un astródromo para 5 ó 6 cargueros. Todo estaba lleno de polvo, de caras arrugadas de esclavos mineros de la Hynah. La zona residencia, cercana al astródromo subterráneo, eran como ahbitaciones de un motel barato acumuladas como piezas de un juego de bloques hasta una altura de 5, en una ancha calle principal (por llamarle algo) que comunicaba a las zonas de trabajo, talleres y las minas

El mon calamari les explicó que "el hallazgo" estaba en una galería a varios clicks. Habría que ir andando, ya que la era una galería recién abierta a mano y era inestable. Pero valdría la pena. El muchacho que la encontró, Gar Garen (un humano de unos 13-14 años) estaba allí junto a su jefe de galería, un sullustano de unos 60 años, casi ciego del desgaste. Lucas percibió algo subyacente en el pensamiento acelerado del mon calamari... Eran esclavos de la hynah, pero esos mafiosos no sabían nada del "hallazgo"; había informado en secreto a Imperio y República con la esperanza de que intervinieran finalmente en las ilegalidades que en Selitan se llevaban a cabo por parte de la mafia.

Gar Garen, esclavo minero

Gar Garen los guio a través de las galerías de la nueva mina hasta una entrada en la roca que comunicaba con un gigantesco geoda. toda la superficie interior estaba cubierta de cristales, y en el nivel del suelo, en medio, una pirámide de roca negra y rojiza presidía en la oscuridad la enorme burbuja natural. Zeth lo reconoció al instante: el hallazgo era un templo Sith. El muchacho había encontrado, por instinto, un templo Sith. Descendieron junto a Garen por el hueco de la pared hacia el interior.

Geoda

La exploración reveló que el templo tenía una gran losa bloqueando la entrada, inserta en las paredes de la pirámide. Lucas la elevó usando la Fuerza, pero se vio que había otra justo después. Mientras Lucas mantenía la primera, Zeth elevó la siguiente... ¡para descubrir una tercera losa de entrada! Obviamente era un templo Sith, y se necesitada cumplir la Regla de Dos para poder acceder; un solo jedi no lo habría conseguido. 

El templo

Una vez superadas las tres losas de entrada el interior era oscuro, iluminado tenuemente por unas velas de luz verde enfermizo. En un pedestal había un holocrón sith y, en un atril, tres pergaminos raídos con escritura extraña. Bajo el pedestal había una suerte de vasos canopes. Al retirar el holocrón y los pergaminos un gas verdoso comenzó a salir del interior de los recipientes, envolviendo el lugar hasta la altura de las rodillas de una niebla maligna... Zeth, hijo de Dathomir, propuso largarse de allí cuanto antes.

Tuvieron que repetir el alzado de losas de nuevo mientras Mando se preparaba con su rifle amban para cualquier eventualidad. El joven Gar Garen llevaba en asombroso shock desde que los jedi elevaran las losas... nunca había visto algo parecido, pero...

¡Troopers republicanos!
Mando empezó a disparar cuando la última losa se abrió: soldados republicanos disparaban contra ellos desde el hueco de entrada del geoda: "¡Rendíos escoria imperial!". Creyéndose con más posibilidades si se enfrentaban contra los troopers que contra la niebla verde, salieron al exterior soltando la losa y poniéndose a cubierto entre los cristales que salían del suelo. Garen, joven e inexperto, estaba paralizado. Un trooper sacó un detonador ligero y lo lanzó contra en grupo, pero Lucas consiguió rebotarlo y herir a los soldados... pero la onda expansiva hizo vibrar el geoda: ¡cristales caían del techo como lanzas sobre nuestro grupo!

Fue entonces cuando Gar Garen lanzó un enorme grito de rabia, creando incontrolablemente una especie de escudo invisible que pulverizó los cristales que caían sobre ellos en simple arena... Zeth y Lucas miraron asombrados al muchacho (aquello explicaba cómo había encontrado el templo), mientras Mando mascullaba bajo su casco de beskar un "maldita sea, ¿no eran suficentes?, ¡otro más no!".