lunes, 2 de enero de 2017

Esplín y Hartazgo



Poco a poco vas viendo cómo se llena. Y no para. Y siempre hay alguien que aporta más y más. Me refiero a la bilis. Una bilis teórica contra la afición (porque no tiene otro nombre).

Otros, alegres ellos, montan jornadas, crean contenidos, publican juegos, montan tiendas donde se vende rol, cuelgan suplementos tanto gratuítos como de pago. Y dicen, alegres ellos, que estamos en una Edad Dorada del Rol.

Y otros, biliosos ellos, te convencen erre que erre que no, que aquí ni se juega ni se crea ni se publica ni se hace nada y que el rol está muerto. Que no hay nuevas generaciones de roleros y que somos un subgrupo de frikis dentro de un subgrupo de un infragrupo dentro de un nicho y que vamos a morirnos todos el día menos pensado jugando al WoW o al LoL o peor: al D&D (que no es rol, dicen).

Yo no sé realmente quién puede afirmar que la afición se está muriendo, o que no se juega, o que se juega menos que antes. He leído a gente diciendo que lleva años sin jugar afirmar que ya no se juega (claro, empezando por ti). Luego preguntas en tu tienda habitual y ves que hay montones de grupos de juego sin relación entre ellos, pero que juegan semanalmente. Y tienes que llamar a esa misma tienda para que te guarden lo último de Nosolorol o de HT Publishers porque si no vuelan los ejemplares que le quedaban.


Y alguien que va a unas jornadas cuelga unas fotos de mesas a dar por culo y cientos de personas roleando. O ves cada mes al grupo de pseudo desconocidos/conocidos/amigos Cthulhu á Feira en Galicia quedando para rolear. Pero no se juega, dicen.

Y repito: ¿quién puede afirmar que no se juega o que se juega menos? ¿Por qué esa rotundidad, y de dónde viene ese dato? ¿Acaso alguien va casa por casa preguntando? Hace unos años quisimos montar un club en mi ciudad (Santiago de Compostela, relativamente pequeña) y nos juntamos de tres grupos distintos de juego... la verdad no esperábamos mucho más; al final hubo momentos que nos contábamos entre 30 y 45 jugadores. El problema fue que, como en todo, en esta afición hay gente muy variada y caracteres muy diversos. El club no duró ni dos años, pero demostró que había mucha gente jugando. Encerrada en su casa (como hago yo ahora con mi grupo de juego), pero jugando.

Esa experiencia me valió para saber medir mis palabras. Y para saber que somos un tipo de afición que todavía se oculta. O, al menos, aquéllos que empezamos a finales de los años '80, que durante un tiempo jugamos en bares o en plena calle... pero rondando los 40 lo que quieres es jugar tranquilo en tu casa con amigos.

Entiendo que hay mucha gente que tiene trabajo y responsabilidades (yo mismo), pareja (yo mismo) e incluso hijos (yo mismo). Pero que todavía compra rol, se lo lee y lo juega en mesa (yo mismo) y que juega todas las semanas con su grupo habitual y de vez en cuando asiste a jornadas o quedadas cerca de su ciudad (coño, yo mismo otra vez!).

Me niego a asumir unos datos catastróficos como que en este país juegan media docena de mesas a juegos nuevos, y que la mayoría de los roleros juegan 4 partidas escasas al año y a juegos publicados hace 30 años.

Años malos los hemos tenido todos, y años mejores también. El problema es pensarse todavía miembro del circo y no asumir que, en realidad, eres simplemente un enano que ha crecido y que ha perdido el interés. Y, peor aún, inferir de ello que el circo se ha quedado vacío al marcharte tú.

Creo que los únicos que pueden responder a lo de la industria rolera del país son los que ganan pasta con ello. Y sobre la afición... pues mientras no hagamos la Real Federación Española de Roleros, y que para jugar haga falta sacarse el carnet federativo, nunca sabremos si se juega mucho o poco. Porque aunque a tus macro-jornadas en Entrimo no vaya nadie, no pienses que en mi casa no voy a jugar y seguir jugando a todos esos juegos que tengo listados a la izquierda.
¡Y los que me quedan por jugar! Porque tengo claro que antes (con 10, 14, 16 años) jugaba a la semana 4 ó 5 partidas. Pero ahora, con el trabajo, mi familia y demás, estoy a 1 semanal... Es lo que tiene hacerse mayor.

Pero que nunca he perdido el gusto por esta afición, que espero me acompañe siempre. Y, personalmente, paso de edades de oro, plutonio o aluminio. Si se vende rol es porque se juega. Si se juega seguramente se venderán productos nuevos.

Feliz 2017.

sábado, 3 de diciembre de 2016

RPG



"Un juguete bueno es el que, sin ser nada en concreto, puede serlo todo"
Francesco Tonucci

lunes, 19 de septiembre de 2016

El Arca y el Anciano (M:YZ)

"Si quien controla el pasado controla el futuro... ¿quien controla el presente controla el pasado?"


El Arca era el nombre que le dábamos, y no tenía otro. El Anciano nos había sacado del Refugio hace mucho porque no había papeo y el aire cada vez olía peor, y nos habíamos asentado justo encima, en unos túneles que comunicaban ciudades de los Antiguos. Estaba justo debajo del Suelo de Arriba, bajo una estación de tren. Era nuestro hogar.

El Arca
Allí Tarot, Nelson y Ford vivían como tres más de entre nosotros, pero llegaron a ser leyendas vivientes. Primero aniquilando a La Bestia (un enorme monstruo de cuatro patas y cuernos en la boca que rondaba el Suelo de Arriba matando a nuestros merodeadores), rondando por los edificios más altos, despistando incluso a los guls y trayendo el cadáver de aquel Sin-Párpados. O las historias de la Arena del Toro Rojo, donde los Sin-Párpados vivían esclavizando a otras Personas. O el cuento del Señor de Metal que vigilaba con ojos rojos y luces brillantes rondando por La Zona, en busca de algo y atormentando a los Sin-Párpados.
Arena del Toro Rojo
Habían ayudado al jefe Mohamin a construir la zona de cultivos en el Túnel Sur, y habían montado una taberna con lingotazos ante el vagón en el que vivían cerca del nodo de vías. Habían mirado con ojos entornados y ceños de duda al Templo al Espíritu de la Máquina que casi surgió solo a la sombra  de la aparición del Señor de Metal.
Señor de Metal
Habían defendido el Arca cuando los Sin-Párpados atacaron desde el Túnel Norte, el túnel de la jefe Marlotte. Incluso a pesar de la jefe Marlotte y de sus hombres. 

Un Sin-Párpados
Y al fin Tarot, el merodeador de seis patas, formó su propia banda con sus propias motivaciones, con Ford montando cacharros en el vagón común y Nelson partiendo las caras que hiciera falta. Hay quien dice que Tarot lo hacía todo por aquella chica esclava llamada Glorianna. La que era de la contrabandista Ígrit. Quién sabe.
Y habían encontrado al norte del Arca aquel artefacto de tecnología de los Antiguos en el que se podían ver imágenes en movimiento. 
Aquéllo y lo que en ella vieron, dicen los cronistas, detonó todo lo que vendría después.