martes, 17 de mayo de 2016

ACK/Symbaroum: Arena y felinos

Atravesaron el portal y estuvieron durante horas perdidos. Creyendo que no podrían usar el portal de vuelta, avanzaron a través de una tormenta abrasadora de arena como el que ha quemado los puentes tras él: con desesperada esperanza.

Encontraron unas ruinas y se pusieron a cubierto dentro, heridos, quemados, deshidratados. Sólo Lámorak, que había acumulado cierto resentimiento hacia unos, según él, desagradecidos compañeros (sus compañeros empezaban a considerarlo un loco de los dioses y algo psicópata, pero eso son puntos de vista) aguantaba entero. Salía abandonándolos durante horas, explorando el terreno bajo la tormenta, buscando algún lugar hacia el que avanzar. Incluso, mientras Othar descansaba junto a un Ahnvae víctima de un severo golpe de calor, Lámorak se las ingenió para robar la daga-murciélago (que él consideraba un artefacto impío). 
En su convalecencia, Ahnvae sufrió terribles pesadillas, todas relacionadas con un ente vendado que le robaba el alma. 

Remitida la tormenta y recuperado el elfo Ahnvae, avanzaron hacia lo que parecía un pueblo. Resultó estar poblado, pero por unos seres extraños que no conocían otra lengua que maullidos y ronroneos: eran gente-gato.
Tardaron un poco, pero al final congeniaron. Desde el pueblo de la gente-gato se veían otros pueblos formando una especie de círculo (tan sólo puntitos de luz en la noche) y, en el centro equidistante a todos esos pueblos, una inmensa pirámide invertida que flotaba a unos treinta metros en el aire. La base era cuadrada y miraba al cielo, y el vértice inferior estaba forrado en algo brillante y dorado.

Descubrieron que en el pueblo había un portal menor, pero sin "tres en raya" o "activador" alguno. Se abrió estando ellos en el pueblo, pero tan sólo pudieron ver cómo entraba un trineo de arena con forma de vagón cargado de odres de agua, alimentos y hierbas antes de que se cerrara.
Una de las hierbas, la más presente, la había usado el elfo Othar para destilar pociones de curación gracias a su magia y su conocimiento de alquimia. Había descubierto sus propiedades calmantes, pero una noche vieron que la gente-gato la usaba para dormir muy profundamente. 
Y no despertar jamás.

Una de las gatas había bebido el preparado con esa hierba, había dormido, y se había despertado totalmente consumida, con la carne y la piel seca. Relacionaron con los acontecimientos de Walkenburgo y dedujeron que así era el modo en que el señor de este lugar, que no podía ser otro que Óphir, se alimentaba: a través de los sueños, consumía a los gatos.

Una de las noches sufrieron el ataque de unos seres enormes, como esqueletos de gigantescos humanoides. La gente-gato agradeció su ayuda con gestos sinceros, pero los tres amigos sabían que el ataque era por su culpa: era hora de visitar la pirámide.


Ésta se iba haciendo cada vez más grande ante sus ojos, y cada vez más inalcanzable... ¿cómo demonios salvar la altura de 30 metros hasta el vértice inferior?

Ahnvae frunció el ceño. Aquéllo no los frenaría. Sabía que el "Palo" hacía cosas, tenía poderes, llamaba a la gente y hacía crecer la hierba. Pues a ello.

Y clavó la espada de madera en la arena bajo la pirámide de Óphir, y sucedió que aquel gesto con la espada marcaba la historia de la misma: toda su corta existencia confluía en aquel momento y lugar: la hierba brotó como loca alrededor, surgiendo de la arena y lanzándose hasta los pueblos como una ola verde. Y no sólo hierba: árboles, matorrales, arroyos.
La espada creció en tamaño, transformándose en un enorme árbol que creció a toda velocidad e impactó de lleno contra la pirámide, haciendo un agujero en su parte inferior.

Los amigos se miraron, miraron arriba, se volvieron a mirar. Asintieron. 

Y comenzaron la escalada.

lunes, 16 de mayo de 2016

ACK: Huyendo y Contraatacando (resumen a machete desde marzo)

Othar y Lámorak fueron arrastrados por la corriente subterránea, cayendo en un pozo profundo del que salieron a duras penas y al cabo de varias horas.

Por otro lado, Ahnvae despertó en una jaula de juncos, colgando a unas 20 varas del suelo. Su jaula hacía un semicírculo junto con otras, a distancias equivalentes, todas mirando a un gran árbol ante el cual estaba la criatura astada y seres humanoides vestidos con túnicas cerca de una roca lisa ensangrentada. Sus armas no estaban, pero no carecía de recursos. El las jaulas de alrededor, otras víctimas (gentes de Walkenburgo), resignadas al sacrificio ritual.

Consiguió salir de la jaula, justo cuando también llegaban sus dos amigos, que hacían descender la jaula (¿cómo? os preguntáis. Ahnvae también). La criatura había desaparecido para entonces, y el mandoble de Lámorak y la espada curva de Othar cortaban cultistas por igual. Ahnvae consiguió recuperar su daga-murciélago y descubrió extrañas capacidades en ella (como clavarla en un enemigo, absorber su vida y, mágicamente, curarse con la energía robada). Por otro lado, su espada de madera estaba de pie en el suelo, enraizada al mismo. Othar y Lámorak habían encontrado el camino hacia su amigo siguiendo un rastro de hiedra que los guiaba desde el río al bosque... descubrieron finalmente que era la espada de madera (a la que Ahnvae llamaba despectivamente "Palo") la que los había guiado hasta allí: la vieron clavada en el suelo generando esos zarcillos de hiedra.
Se enfrentaron juntos a los cultistas y acabaron con la criatura astada tras un duro combate.

Volvieron al pueblo y se encontraron con muchos problemas: el burgomaestre huyó ante sus narices cuando iban a purificarlo por las llamas; tomaron el farol con el que descubrían si los visitantes eran malvados o no, y descubrieron que contenía la cabeza de San Cuthbert de Bors... Por otro lado descubrieron el modo en que se abastecía Walkenburgo...

En el sótano del ayuntamiento había un portal dibujado en la pared, con un pedestal con tres piedrecillas en una disposición no muy diferente al "tres en raya"; al manipularlas y colocarlas en formas diferentes se abría un portal a otro lugar. Es más, en una ocasión se abrió y de él surgieron varios golems que empujaban un vagón con comida y otros materiales necesarios. Dudaron en seguirlos, pero al final prefirieron esperar.
Lo más curioso es que al aparecer los golems todos los habitantes de Walkenburgo se quedaron anonadados mirando la luna llena, sin capacidad de reacción, y hubo como una sacudida en la Realidad que hizo ¡que varios habitantes muertos reaparecieran, como Heron!

Finalmente se enfrentaron a Strigoi los tres juntos, derrotándolo no sin dificultades; pero su muerto condenó al plano donde Walkenburgo estaba contenido: todo comenzó a quedar absorbido por el lugar de fallecimiento de Strigoi, como un gran tapón suelto que permitía que toda aquella realidad fuera succionada.

Escaparon, rescatando a cuantos pudieron, abriendo el portal a otros mundos bajo el sótano del ayuntamiento... Sin saber dónde estaban, exploraron el lugar.
Era como un nexo, un punto de forma circular con unas montañas altas que impedían salir de la circunferencia. En el medio exacto, un edifico enorme con varios pisos de altura y cuatro arcos (uno apuntando a cada punto cardinal. Poblado únicamente por golems (cada uno con uno de los cuatro símbolos que habían visto con anterioridad), la única función de éstos era cuidar del ganado, sembrar y recolectar todo tipo de cultivos de alrededor del edificio, y almacenar materiales. De este lugar partían regularmente cargamentos para Walkenburgo, y por lo que pudieron descubrir por un resucitado Heron había una "familia" por cada símbolo: Strigoi, Óphir, Draugr y Vrolok.

Esos cuatro habían sido siervos de Véndegor, el hechicero no-muerto, pero habían conseguido engañarlo y expulsarlo al plano de Faerun. Allí, según descubrieron, había engañado a los nezherinos con falsas promesas, y lo había adorado como a un dios. Pero un grupo de héroes, usando unos cristales especiales, había conseguido encerrarlo en la Tumba del Campo de Túmulos que el grupo, en su inocencia juvenil, había abierto por error.

Recuperar los cristales y derrotar a los antiguos secuaces de Véndegor iba de la mano, así que pusieron manos a la obra abriendo un nuevo portal aleatorio desde el "tres en raya" del Nexo: esta vez lo que se vislumbraba desde el portal era arena y calor. Sin dejarse vencer por las dudas, atravesaron.

(En esta tanda, a principios de abril, creo, pasamos de ACK a Symbaroum)

sábado, 23 de abril de 2016

Pisando lo fregado

Cuando un tema está candente tengo siempre el deseo de escribir algo. Igual estoy metiendo la pata en un cenagal criadero de dragones negros. 
Oh, oh...
El tema en el candelero actual viene de la aparición hace un mes de una entrada en que se sacaba a la palestra el sexismo en la comunidad de ocios alternativos.

Parafraseando un chiste, creo que de Gila, ... estaba él leyendo un dato de un periódico y decía "Una persona es atropellada en España cada 5 minutos... ¡Pobre persona! ¡Debe estar destrozada!". Fue lo primero que me vino a la cabeza al leerlo. Daba la sensación de que todo le pasaba a la pobre autora. Y me pregunté, como otros muchos al leerlo, si todo aquello podía ser posible. Y puede serlo. O puede no serlo. Lo cierto es que me da igual.
Y me da igual porque aunque la autora se haya o no tomado licencias, conque cada una de esas cosas espeluznantes (lo de la pepsi es algo que me revuelve las entrañas especialmente) le haya pasado a una docena de mujeres, o la mitad a una y la otra mitad a otra, o el cien por cien a la misma, me da igual. Todas y cada una de esas actitudes son abominables.

Tengo pareja femenina y tengo una hija, pero esa no es mi excusa. Mucho, mucho antes ya de tener pareja o de pensar en tener hijas, mucho antes yo ya tenía claro que ESO NO SE HACE. Y puede ser por mi educación, o me llegó de modo innato, o por leer las novelas que leí de niño, o ver las series que vi o los cómics que compraba. Y gente como yo la hay en el ámbito del fútbol, del ajedrez, de las películas checoslovacas y de la cría de pulgas. Y gente contraria a mi forma de pensar, claro. En todos los ambientes hay gente de un lado y de otro. Eso es inevitable.

Lo que sí es evitable es que ciertas actitudes queden impunes. Entiendo que acusar a alguien de que te está tocando el culo, sobando las tetas o de que te ha dado una bebida para atontarte y luego violarte debe ser duro no, durísimo. Y sería el primero en agarrar a alguien del pescuezo y no soltarlo hasta que llegase la policía y aclarase el tema.

Pero si yo no sé algo, si alguien me oculta información, si espera años para hacerla pública, eso limita a ser meros espectadores, y no actores, a aquellos que podrían haber actuado.

Dos amigas roleras charlando:
- Menudos recuerdos de la FrikiCon de 1989: ¡fueron las mejores partidas de mi vida!
- Ah, pues a mí en aquellas jornadas me agarraron entre 4 wargamers y me tocaron el culo y las tetas contra un rincón...
- ¿¿Y me lo dices ahora??

Yo es como me sentí al leer la entrada, y al leer, más tarde, comentarios y entradas paralelas que surgieron después.
Me muero de miedo: un compañero escribía que conocía un caso de violación en una quedada rolera; otras comentan que sufrieron acoso, o metidas de mano... 

Puede ser que voluntaria o involuntariamente te expongas a miradas en ambientes no idóneos. Esto sucede en todos los ámbitos y lugares no sólo en nuestra afición, ya sea el el fútbol, toros y fiestas que "como son tradición" hay que permitir, en el trabajo, o ya desde mucho antes, en los coles e institutos... El problema es saber dónde te metes y, sobre todo, si la gente que monta tal o cual evento será capaz de mantener a los descerebrados bajo control. La culpa no será tuya por ir disfrazada así, por supuesto: enseñas más carne en la playa y, en teoría, puede haber otakus cerca también. La culpa siempre será de los que pasan esa línea que no deben, y de los organizadores que miran a otro lado o consienten.
Personalmente sería difícil que conociera casos de este tipo en nuestro ocio, pues no me prodigo en Encuentros, Jornadas o Torneos. Pero los pocos a los que fui (unos 6-7 en total) eran bastante girl-friendly; es decir, que si en una mesa había una plaza y llegaban un chico y una chica, normalmente se dejaba jugar a la chica: primero porque solían ser chicas que nunca habían jugado y segundo por evitar llenar las mesas con la gente de siempre. Y había adolescentes y post-adolescentes que se ponían nerviosos, otros no tanto y algunos se quedaban automáticamente mudos el resto de la partida... Pero todo esto se cura conociendo y hablando con chicas y no siendo un baboso. Punto.

"Pero ¿qué coño le ha pasado al bardo?"
"No sé, lleva mudo desde que empezamos"
Muchos tenemos un alto sentido de la grandeza de nuestras aficiones/trabajos: soy profe y me gusta pensar que somos nosotros los que podemos articular el cambio de paradigma para un mundo mejor. Luego veo cómo muchos compañeros y compañeras trabajan y me entran ganas de entrar en modo Skynet.
Soy rolero/gamer/lector-de-cómic-novela fantástica y Scifi y me gusta pensar que el rolero medio tiene más inteligencia, cultura y empatía que el ser humano medio, y luego me encuentro con auténticos retrasados sociales y mentales que se piensan que por llevar un mago nivel 15 en D&D son especiales en su vida fuera del juego. Gente que menosprecia a otros por no haber jugado a tal o cual juego, gente que descarga sus frustraciones en la partida (soy un tirillas, ergo machaco a todo el mundo porque sí; soy un cobarde en la vida real, ergo robo todo el equipo de mis compañeros pjs; soy un virgen asocial, ergo insulto y violo a todo pnj femenino que salga en la partida; soy un misógino o un homosexual reprimido, ergo menosprecio, insulto y violo al pj del jugador masculino que, por variar, se ha hecho un pj femenino).

A ver: como sociedad en general lo occidentales damos bastante asco. Todo esto del sexismo en la comunidad rolera/gamer me parece una minucia habiendo hijos e hijas de refugiados sirios que se han desvanecido en Idomeni y que seguramente hayan entrado en un circuito de tráfico de seres humanos. 
Pero ni así le podemos sacar la importancia que tiene al acoso en nuestra comunidad. Me comentaban que en Coruña, en los encuentros de Expotaku, Hobbycon y así, cobran entrada sobre todo para evitar mirones que acosen a las cosplayers. Está claro que los ojos están para ver, y que cosplays así, así o así hacen que gires la cabeza para verlos bien. Pero de ahí a que se te ocurra meter mano, narcotizar o violar hay un trecho enorme. Y ese trecho es delito. Los ojos para ver, y las manos para meter en los bolsillos. Y si vas apuradito te vas al baño y te alivias, chaval.
Y hay muchos y muchas dispuestos a que no ocurra. Por ello ni me siento representado ni me siento culpable por lo expuesto en el tumblr. Pero sí me siento aterrorizado de que a cualquier mujer... a amigas mías, a mi propia mujer o a mi hija le pueda pasar algo así en un ambiente que tengo por seguro como es el de nuestra afición, en el que como mucho (pensaba yo) te podías comer un insulto en plan "narrativista!" o "powergamer!". 

Se supone que somos gente culta (necesitamos leer con un nivel de comprensión superior a la media, y leemos más que la media nacional -lo cual tampoco es tan difícil- y podemos debatir sobre temas de lo más extraño... "¿métodos de asalto a fortalezas en el siglo XII?, ¡Venga!"), se supone que somos gente que se puede poner en la piel de otros, y de otras. Se supone que somos gente que buscamos activamente la participación de todos: yo he dirigido a niños y niñas en Encuentros de Rol, y a toda chica/mujer que hubiera curioseando o esperando por su novio o su hijo wargamero la asaltábamos con partidas de MERP, Vampiro, Cthulhu, Cyberpunk... "¡Pero si vas a pasarte un par de horas aquí! Por probar no pasa nada.", y se iban con otra impresión de la afición. Se iban, supongo, pensando "vaya panda de frikis", pero al menos no "vaya panda de frikis machistas-asesinos-violadores-potenciales".

Encuentro el artículo de tumblr exagerado en el sentido de que no todos somos así, no todos lo permitimos o consentimos, y no sucede en todos los lugares. 
Pero no alarmista. Incómodo para muchos. Pero necesario, aunque sea para que hablemos de ello aquí en España y estemos un poco más atentos a ciertos detalles para próximas Jornadas.