jueves, 9 de mayo de 2013

Montaraces del Norte 2x13

Se vieron obligados a dar la vuelta, pues no tenían provisiones. Díndae se coló en Bree sin ser visto, y convenció a Holfut Tuk (al que ya consideraban un aliado) para comprar lo que necesitaban. Agradecido, el montaraz volvió con sus amigos y los tres pusieron rumbo sur, siguiendo un rastro que los guiaría durante muchos días hacia Tharbad.

La antaño majestuosa ciudad fluvial estaba en un estado de abandono total. Tras la gran inundación de hacía 17 años (en 2912), la poca población que quedaba o se fue al Norte o se estableció definitivamente en Gondor. Pero alguien había.

Thorongil se coló a través de una de las grandes puertas de la ciudad, bajo la atenta cobertura de los arcos de Kargor y Díndae. Pronto hubo problemas dentro, pues Thorongil llegó a una edificio ocupado por gente que hablaba un idioma extraño (¿dunlendinos?) y, cauteloso, trató de escuchar. No vio, sin embargo, a dos arqueros que hacían guardia sobre los restos de otros edificios de la calle. Gracias a los Valar, los arcos de Díndae y Kargor cantaron, eliminando ambos enemigos. Thorongil tuvo que hacer uso de su espada (y de su escudo) para eliminar a algunos de los que ocupaban el edificio, pero no menos de dos lograron escapar a caballo ciudad adentro. Los contrabandista habían dado con la horma de su zapato.

miércoles, 8 de mayo de 2013

No pude evitarlo





(Desde el más absoluto cariño)

Montaraces del Norte 2x12

Partieron pronto, y siguieron las huellas de los contrabandistas rumbo al sur. Las huellas se dividían en dos: caballos al sur por el Camino Verde, y una carreta al oeste... hacia las Quebradas de los Túmulos. Poco sabían realmente de lo que allí sucedía, así que decidieron ir a por el blanco más lento, y se internaron también en las Quebradas.
Allí el terror los atenazó: una niebla insana los rodeó, y les fue muy difícil dar con el camino. No encontraron ni rastro del carro, pero pudieron ver unas sombras que les advirtieron que se fueran... aquéllos que llegaron con el carro ahora estaban con las sombras. Todos ellos, pero sobre todo Díndae, sufrieron el miedo a la Sombra y la muerte.

Rápidamente se dirigieron al este, lejos de aquellas sobras de guerreros de antaño; los que habían muerto ante Carn Dûm. El camino estaba cerrado para ellos en esta ocasión.