viernes, 30 de octubre de 2015

Volviendo a lo simple

Bien, acabada la crónica de Héroes Urbanos (en la línea de Arrow o Daredevil) en la que usamos FAE, empezamos Campaña nueva de... ¡fantasía heroica!

Le dimos vueltas al tema y algunos querían jugar a Vampiro (una Crónica en el siglo XV que tenemos medio colgada) o Ravenloft. Al final prevaleció la idea de Ravenloft. El problema es que, después de una campaña a Midnight en la que rompimos las estadísticas de tiradas bajas (recuerdo cosas como 5 ó 6 asaltos para matar a enemigos de 10pg), ODIAN el D20.

Al final le dimos una oportunidad, pero no a la 3.5 de D&D. Ni a la 3.75... Ni AD&D... al final elegimos ACK. Me gusta la estética, la ficha, el sistema simple de "tú saca mucho" y listo. Pocos valores en la ficha, jugabilidad, roleo, libertar para el máster
y viejas sensaciones.

Tenemos a dos elfos llegados de Semberholme y Cormanthor en una caravana comercial, en ruta hacia el Valle de la Bruma, después de unos años donde una enorme Plaga ha aterrorizado toda Faerun. Una Plaga que parecía un castigo de los dioses, y que ni ellos querían o podían curar; cuando los paladines y los elfos cayeron enfermos el terror se instaló en la sociedad. Las comunidades se aislaron y comenzó una economía de subsitencia que empobreció a todos. No había noticias, excepto las traídas por aventureros valientes que viajaban entre comunidades.
En Vado de Ashaba está un joven muchacho que descubre que posee capacidades especiales y, después de haber perdido a sus padres, está bajo los cuidados de un veterano paladín retirado llamado Digrán. 
Meses han pasado desde la última muerte por Plaga.
La llegada de la caravana comercial de elfos ilumina los rostros de los habitantes del Vado de Ashaba. Pronto corren las noticias y, en El Ciervo Blanco, la posada-taberna al otro lado del río, el enorme posadero Jol y sus clientes habituales, el enano Thordil y el elfo solar A'zzal (antiguos aventureros y compañeros de Digrán), permanecen atentos a los acontecimientos.

Así que tenemos a dos elfos (un nightblade y un spellsword) y un paladín para explorar los alrededores y descubrir hasta qué punto la Plaga ha remitido.

Voy a usar un variadillo de reglas ACK, pero con reglas puntuales de ventaja/desventaja como en la 5ª edición, críticos y así. Además, al ser un grupo pequeño, los aportes de experiencia serán mayores (no me tiene sentido que orcos o gnolls den solo 15px, por ejemplo) tratando más que los px no vengan "por pieza", si no "por objetivo del grupo cumplido". De ahí que sea importante saber qué buscan, qué se proponen y cuáles son sus intenciones.


lunes, 5 de octubre de 2015

De mamá o de papá

Esa pregunta, que casi todos odiábamos, era la típica que te preguntaba un completo desconocido que te encontraba en medio de la calle, o en una fiesta familiar, y que te dejaba planchado: "¿Y a quién quieres más? ¿A mamá o a papá?". Y tú, con cara de quién-cojones-eres, apretabas la mano del progenitor con quien estuvieras y mirabas a la persona con cara de perplejidad/odio/paciencia.

Después del revuelo en una de mis entradas este fin de semana leo más de lo que ya había leído sobre Gary Gygax, Dave Arneson y otros autores de los de siempre, como Marc Miller, St. André, Charlton y Fenlon... 
Yo defendía que me gustaba más el estilo de Arneson que el de Gygax (por ser estos abuelos de los RPGs, y por tener en sus inicios sentidos encontrados de hacia dónde apuntar el tema). En uno de los comentarios se bromeaba sobre ser de unos u otros. Y me molestó. ¿Por qué no podemos ser realmente de unos u otros? ¿Acaso el nicho en el que sobrevivimos los roleros nos obliga a ser buenistas y defender todo lo que hay, y ya? ¿Por qué un aficionado a cualquier otra cosa (más popular o menos) puede permitirse el lujo de decir "yo soy más de X que de Y" y no quedar como un snob insufrible, como parece que quedamos los roleros que preferimos abiertamente unos estilos u otros, unos autores u otros?

Yo soy más de Rein·Hagen que de Stafford. O yo soy más de Wick que de Cook. Incluso soy más de Laws que de Petersen. Y más de Gygax que de Miller, pero más de Miller que de Stafford. Y me molan Baker, Hicks y Harper. Y diciendo todo esto habrá el típico que se ría porque parece que me estoy haciendo el guay citando autores, que lo único que cuenta es jugar y nada más. Sería como decir que Tolkien, Leiber, Clarke, Howard o Lovecraft son solo nombres: lo que cuenta es su obra. Una visión muy helena del asunto, cuando Praxíteles, Fidias o Mirón eran unos mierdecillas inspirados por las musas, que esas sí que molaban. No sé; cuando estás tan inmerso en una afición mola que no sea tanto una afición como una parte de la cultura que estás viviendo. Yo procuro leer sobre esos autores, sacar conclusiones, pensar en porqué diseñaban como lo hacían. No me quiero quedar en el aficionado que grita en el estadio, si no en el que analiza ese cambio de jugador, o esa modificación en el esquema del partido, o por qué antes había una regla y ahora la quitaron. Y en el que se imagina a jugadores de antes jugando contra jugadores de ahora. Por eso me cuesta decir (como dije arriba) que prefiero a Rein·Hagen que a Stafford, porque no habría, tal vez, un primero sin el segundo. Del mismo modo que no habría un Arneson sin un Gygax y quizás viceversa, ni un D&D sin un Chainmail ni  este sin un Blackmoor. Historia-Ficción.

Me gusta leer sobre esos temas, y debatir (en mi mesa habitual cuesta un poco, pero con gente como Nacho, Fon o Fernando me podría pasar horas hablando de reglas, historia del rol y autores. Sé que a otros les llega con jugar y punto. A mí no. Juego a rol, publiqué rol, leo rol y ocupa un espacio importante en mi vida. Coño, que a mi compañera y madre de mi hija la conocí jugando a rol!

Pero, ¿tan snob es que te guste algo y profundizar en ello, sea lo que sea? ¿Es que siendo frikis del rol, todavía seremos subfrikis de los sistemas/autores dentro del frikismo rolero general?

(Anda, y ya de paso entrada número 200)

viernes, 2 de octubre de 2015

Juegos Fatuos

Flipando. Contexto de estilos de juego de rol. De ROL. Y leo en los comentarios "Nosotros no interpretamos, ni mucho menos mostramos sentimientos, y la historia nos importa lo justo o casi nada" y "Y puedes "actuar" [...]. Aunque a nosotros nos parezca mortalmente aburrido e incluso algo fatuo.". Mortalmente aburrido y fatuo... Flipando. Coño, que cada uno tendrá su estilo, pero impresiona a estas alturas. 



No sé. Llevo jugando (dirigiendo, realmente) juegos de rol reglados va para treinta años (modo barbablanca ON), y desde el principio mis jugadores pidieron interpretar, actuar y que hubiera una historia de fondo que los asombrara. Jugar para el asombro. Querían volver a casa después de la partida y recordar esa conversación con el Rey, o el combate con el Caballero de la Muerte, o romperse el coco a causa del acertijo del Dragón Alygat Orr. Y el guerrero era un guerrero, el mago era un mago y el montaraz era un montaraz; pero no se distinguían solo por sus estadísticas, sino que la actitud que el jugador imprimía al personaje los diferenciaba de base. Realmente jugar a rol sin asumir un rol, sin interpretar ese rol (no hablo de Lawrence Olivier, hablo de dejarte envolver por el escenario y decir "¿sois vos Sir Elenthal? Dicen que tenéis una misión para nosotros" en vez de "¿Eres el pollo que das las quests?") y sin que te importe nada de lo que haces en el entorno de la campaña que juegas, "porque la historia me importa lo justo o casi nada"... pues no sé, pero creo que eso está más cerca del parchís que de una de mis partidas de rol. DE ROL, insisto. 


Creo que por eso siempre he sido más de Arneson que de GygaxCon Arneson creo que hubiera disfrutado jugando en unas jornadas. Con Gygax quizá me hubiera levantado a los 5 minutos y le hubiera dicho "he venido a jugar a Rol; para jugar al Descent/Heroquest me quedo en casa".
Quiero imaginar sitios, quiero hablar con gente, quiero explorar ruinas que no tengan ni monstruos ni tesoro destacable solo por el mero hecho de ver qué hay dentro, hacer amigos que no existen, sentir pena cuando mueren o alegrarme si se casan (igual que con un personaje de novela que te cae bien), sentir que tengo una responsabilidad en ese mundo inventado en el que mi conciencia me fuerza a ir a luchar contra el liche que esclaviza a las tierras del norte no porque vaya a estar cargado de artefactos, oro y PXs... sino PORQUE ALGUIEN TIENE QUE HACERLO, y el héroe aquí soy yo. Quiero un juego que me haga sentir eso, no como una figurita de plástico sobre un mapa hexagonado. Mi opinión, ojo.



Mover 10 pies en un mapa, atacar con Hendedura a dos enemigos y quitarles 10 y 7 pgs respectivamente gracias a mi D20 de la suerte. Y ahora le toca el turno a otro. Pues bah. Estilos de juego. Cada uno con el suyo.

Ay, Dave... menos mal que te pusiste
 pesao con lo de que se interpretara
y que la historia tuviera peso... ¡GRACIAS!