sábado, 30 de noviembre de 2013

El Desafío de los 30 días

Bueno, se acabó.

La verdad, me ha parecido una idea genial (gracias, Kano!) y me lo he pasado muy bien escribiendo estas entradas y, sobre todo, forzándome a hacer una entrada por día. Esto me ha demostrado que se puede hacer, y que lo que hay que hacer es buscar qué contar (aunque luego dé igual si se te escucha o no, los brindis al sol también molan).

He conocido puntos de vista, anécdotas y técnicas de otros, y eso ayuda a perfeccionar esta afición tan chula que tenemos. Da gusto ver a veces qué diferentes somos (como en los gustos, o en las formas de enfocar las partidas), para luego ver que casi todos caemos en los mismos topicazos (como el de los dados propios).

En fin, que he completado el Desafío D30 y muy orgulloso que estoy de haberlo compartido con tan excelentes y admirables blogueros.

Desafío D30: #30: Los juegos de rol deberían...

... ser una afición como cualquier otra.

Yo sigo teniendo cierto reparo a hablar de ella en según qué círculos. Por ejemplo, pocos compañeros de trabajo o amigos fuera del frikismo saben que juego a rol desde hace tanto, o que he publicado cosas o así.
Mi abuela se ponía nerviosa con solo mencionar a la guardia civil, o cuando se hablaba de política en casa. Lo mío no llega a tanto, pero la época del crimen de Madrid me dejó un fondo ponzoñoso que no me gusta que se remueva, y mucha gente sigue con el topicazo a flor de piel tan pronto hablas de los juegos de rol (he visto camisetas hace relativamente poco con "Juego a Rol y no he matado a nadie... todavía" que flaco favor hacen).

Con "como cualquier otra" quiero decir exactamente eso. Porque me toca los machos que un tipo que se viste todos los días con el chándal del madrid y que sabría responder sin dudar cuál fue el pichichi de 1985 o cuántas ligas tiene el atlético me llame friki por haberme leído varias veces El Señor de los Anillos (¿varias veces el mismo libro? Tú eres un raro) máxime cuando él no es capaz ni de acabarse el Marca; o porque mi hija lleve una camiseta de "Humano Nivel 0, Carisma 18" cuando el a los suyos los disfraza de futbolista todos los días para ir al colegio.

Los mmorpg y otros rpg en formato videojuego han hecho mucho por normalizar la visión que tiene la gente de los juegos de rol, pero creo que aquella mala prensa debido a la falta de criterio, profesionalidad, maldad o simple hijoputez de algunos (quién no recordará al pobre diablo Rafael Torres y su muy bien contrastado y escrito artículo Una necrosis similar de 1994) sigue todavía ahí.
Me encantan las iniciativas como la de usarlos en clase de secundaria o como alternativa al ocio digital en asociaciones de barrio, cosas que desmienten todo lo negativo que se les achacó; porque sí: los juegos de rol me parecen, a la par que deportes tan completos como el judo y la natación, la mejor afición no deportiva (strictu sensu) que un niño o un adolescente puedan tener. Y una de las más sanas que pueda tener un adulto (mucho mejor que agarrar una borrachera semanal con el orgullo subsiguiente de haberla agarrado, o la de discutir y partirse la cara con otro adulto por ver quién ha elegido a los 11 que mejor juegan a fútbol).

Decía Chesterton y parafraseaba Neil Gaiman (y yo los parafraseo a ambos) que "los cuentos de hadas son ciertos; no porque digan a los niños que los dragones o las brujas existen, sino porque les dicen que pueden ser derrotados".

Mi afición lo pone en práctica.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Desafío D30 #29: Manía que tengas a la hora de jugar

Más que manías, querencias.

Me gusta  que la gente esté cómoda en la mesa. Esto es un trauma que me quedó de pasarme tardes enteras a los 11 y 12 años roleando en el suelo de piedra de la entrada de mi casa.

Me gusta usar mis propios dados. Como máster tengo unos 200 para compartir, pero esos que "son míos" pues eso... SON MÍOS.

Me gusta que se piense un poco en la historia personal de los personajes jugadores, o intentar desarrollar algo durante la partida en base a las tramas que van surgiendo. Esto favorece mi labor y al mismo tiempo demuestra interés.

Me gusta escuchar tanto como que me escuchen; detesto las conversaciones paralelas que no tienen que ver con la partida, aunque no esté hablando contigo o de tu personaje en este momento. En una escena de retorcida duda moral para un pj  el hecho de que tú estés hablando de lo buena que está la de la cafetería de al lado con otro jugador, pues como que no. Entiendo que si yo como máster debo estar atendiendo el 100% del tiempo, el jugador no debe ser menos. Porque a veces se habla de cosas que afectan a todos. Lo veo como leer Juego de Tronos, pero solo las partes de Jon Nieve, que es el que me mola o interesa.

Me gusta que todos aportemos algo. Con esto quiero decir que detesto al típico jugador que se sienta en la mesa, se come un bollo y pone cara de que tienes obligación de entretenerlo, pero que acaba por aportar nada a la partida. Me las he visto con alguno de estos y, la verdad, es como pretender hacer cine con la carapalo de Crepúsculo.

Me gusta más jugar con amigos. Con esto indico que me cuesta jugar con gente que conozco poco. En encuentros y situaciones en las que venía alguien "invitado" por otro jugador noté que me corto o actúo distinto. Pero me adapto, ojo.

Bufff, lo dejo, que veo que soy muy maniático...

jueves, 28 de noviembre de 2013

Desafío D30 #28: Defínete como máster/narrador

Evolucionante tradicionalista, por oxímoron que resulte.

Llevo más de 25 narrando cuentos interactivos y, en muchos aspectos, estoy como estaba. En otros he evolucionado mucho.
Me gusta pensar que he mejorado, claro, y leer material de rol, o con vistas a crear juegos, ambientaciones, campañas... ocupa mucho de mi tiempo. Soy de los que ve el mundo, muchas veces, con ojos de rolero. 
Me gusta ser el que está detrás de las pantallas, y me gusta urdir tramas dentro de tramas que los jugadores deben intentar despejar para seguir avanzando. Me encantaba crear líneas argumentales enteras en las que los personajes podían introducirse o pasar de largo, pero ahora muchas veces me dejo llevar por la improvisación con mayor o menor éxito. De todas maneras me gusta tenerlo todo más o menos preparado y dar reveses a los jugadores y ponerlos contra las cuerdas sobre todo a nivel ético o moral, aunque muchas veces me sale el máster mamá que llevo dentro...

Me gusta leer libros "del Narrador" que traigan ideas interesantes. Pero al final sigo siendo el mismo "máster cabrón" que sonríe levantando la ceja tras la pantalla repitiendo con voz interrogante e incrédula lo que me dicen los jugadores... como si todo lo que emprendiesen fuera una locura.

Pues eso, que me gusta probar cosas nuevas, pero dentro de lo que yo considero juego de rol.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Desafío D30 #27: Defínete como jugador de rol

Como jugador procuro ser puntual y atento con las provisiones: siempre llevo algo salado para los refrescos del principio, algo dulce para el café y alguna bebida. En el trato procuro ser correcto con el máster y con los demás jugadores, dejándome llevar por las bromas y los chistes si veo que el ambiente invita a ello, pero nunca reventando el clima.

Como sé que puedo jugar de pascuas en viernes (la última me la dirigió Fer hacia agosto, y creo que fue a principios de este verano  que estuve en una con Fon como máster y, a principios de año, una de Égirdan RQ con Nacho... me acuerdo porque esto es como el que folla poco... se acaba acordando de todas las veces y casi poniéndoles nombre) procuro dejarme llevar por la narración y no entorpecer con callejuelas que, como máster que soy, sé que acabarán en callejones sin salida. En otra situación sí, pero respeto demasiado esta profesión como para poner zancadillas a un compañero. Aun así, soy algo ansioso y me gusta acelerar acontecimientos dado que muchas veces sé que no habrá un mañana para mi pj...

No me cuesta adaptarme a campañas ya empezadas y, la verdad, soy de fácil contentar.

Creo que podríamos reducirlo a "afanoso cooperador".

martes, 26 de noviembre de 2013

Desafío D30 #26: Tu dado favorito

Tengo un buen lote de ellos (unos 240 la última vez que los conté) y en general me gustan todos. 


Los tengo en tres partes: el grueso de los que tengo están metidos en un bote de plástico, para las partidas de los jueves; luego tengo dos juegos variados en sendas bolsitas, una de tela y otra de cuero, que son las que llevo a partidas ajenas.
Tengo unos d6 oficiales para jugar con reglas de Las Vegas que me pillé en Barcelona (de esos que los pillas con dos dedos, soplas y giran XD), unos "preñados" que pillé en Londres (el D20 era perfecto para la posibilidad de Crítico del D&D 3.5), el curioso D30, tengo 1d3 de un juego de cefa llamado El Extraño caso de la calle Morgue, un dado con expresiones faciales de Amsterdam, varios dados cilíndricos, un par de ellos esféricos d6...


Los tengo más viejos, pero dudo que los tenga con más solera que mi primer d10. Venía en una bolsita de juego completo, desde d4 a d20, todos gema.


 Equilicuá. Lo tiro poco, que ya está más erosionado que la fachada sur de la catedral. Hace extraños y saca tiradas raras. Fue encargado de las unidades o de las decenas durante años al MERP, e hizo daño en Cthulhu. Ahora lo tengo en una de las bolsas "de viaje", porque se merece un descanso.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Desafío D30 #25: El sitio más extraño en el que has jugado

En la calle, en el portal de casa de un amigo y en una pulpería durante varios años. No veían bien que jugáramos en casa y teníamos que hacerlo así. La pulpería (en nuestro barrio) era de los padres de uno de los jugadores, y solíamos tener permiso (a no ser que hubiera partido importante).
He jugado varias veces en el mítico Dallas de Ferrol, pero nunca me ha coincidido allí en “El Vikingo”, más mítico si cabe.
Hubo una etapa en la que podíamos jugar en el bar de los abuelos de un amigo cuando cerraba entre las cuatro y ocho y pico de la tarde, pero la madre (persona bastante brillante) dijo que el verano era para estar al sol, no encerrados. Lo siguiente fue que su hijo se pasara todas las tardes en casa viendo películas o jugando a la consola, en vez de con amigos jugando a “eso del rol”. Lo dicho, brillante.


Si tuviera que elegir creo que la calle, a la vista de todo el mundo, sería el más extraño.

Carwill, el Semielfo

Desde hace tiempo quería empezar una partida old school con mis secuaces de la malignidad. El problema es que es raro pillarlos a los cuatro juntos. Dos viven a diez metros de mi casa, pero uno de ellos se había ido de campamento este verano cuando podíamos empezar a jugar. Eso me daba la opción de empezar sólo con un jugador, y un sandbox de un solo jugador  (mi ahijado y sobrino de futuros 14 años) para OD&D puede tener un índice de mortalidad disparado.
Miré varios sistemas que me podían interesar, incluyendo las reglas del Black Streams Solo Heroes.

Al final empezamos con La Marca del Este, y se hizo un semielfo. Planté el pueblo de Silverton en el medio del mapa, al oeste un bosque con las ruinas de Brookmere y al este una larga y enorme cordillera con varios lugares interesantes, incluidas las minas de Idylls of the Rat King. Consiguió sacar, con bastante esfuerzo, una caja llena de plata de la mina. Con eso se ha comprado una casa en ruinas en Silverton y se dispone a usarla como base de operaciones. Encontró allí (en la mina) a un moribundo Brion (el prota de Retorno a Brookmere), recuperando de paso el amuleto de Mímulus. Eso indica que entre los que tomaron Brookmere y los de la mina hay algún tipo de acuerdo.

Hace un par de semanas cambiamos a D&D 3.5, sigue de semielfo y ahora es explorador; está en nivel 2, pero me parece que estoy siendo un poco cutre con los px teniendo en cuenta que va solo (recuerdo que en Rolemaster se duplicaban los px recibidos si ibas solo). En fin, que al menos tengo a uno interesado, y con ganas de más. Y leyendo el Señor de los Anillos.

Por ahora, satisfecho.

¿La Campaña? Pseudosandbox pero con lugares míticos de antiguos dungeons publicados para que pueda decir "¿Templo del Mal Elemental? Eh! Ahí estuve yo!", y grandes zonas en blanco para explorar, intentando emular el estilo West Marches. Y cuando venga algún sobrino más, o algún amigo suyo, pues que se haga un pj y a descubrir el mundo. Y a ver qué sale.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Desafío D30 #24: La sesión que menos ha durado

 Supongo que las partidas que durante tres cursos jugué en el instituto en muchos recreos de poco más de 20 minutos no cuentan (aquello parecía ajedrez rápido).
Desde hace tiempo tengo una campaña postapocalíptica con sistema interlock, que empecé con tres grupos distintos y que sólo con uno avancé más de dos partidas. En una de las ocasiones uno de los jugadores debía venir de discutir con la novia y fue llegar y joderlo todo en la primera partida. Mala suerte. En otra ocasión fue por la mala elección de pjs por parte de algunos jugadores, que no se sentían cómodos y tuvimos que parar. Mala suerte de nuevo.
Recientemente preparé una campaña de La Leyenda de los Cinco Anillos en la que invertí varias horas de planificación basada en gran medida en los trasfondos de los personajes, en una época en la que los Escorpión habían intentado hacerse con el Trono de Jade, y el último heredero Hantei era tan sólo un crío. Los pjs eran de clan, pero caso ronin; habían llegado al territorio del Clan Neko, un clan menor en cuyas playas el barco que llevaba a ese crío de marras había encallado.

Pasamos más tiempo discutiendo qué haría o no un samurái en esta u otra situación, que jugando. Creo que, tiempo de juego real, serían dos horas y poco en dos sesiones. De nuevo, mala suerte y mal entendimiento entre jugadores y máster. Una pena.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Desafío D30 #23: La sesión que más ha durado

 En 1998 mi grupo de Compostela estaba compuesto por cuatro amigos (dos amigos y dos amigas) y yo. Nos turnábamos dos a dirigir, pero el otro máster tuvo que volver a Ferrol urgentemente y nos quedamos los cuatro conmigo como máster. Empecé entonces otra crónica de Vampiro (habíamos estado jugando en la actualidad en Nueva Orleáns, y ya habíamos terminado) en Venecia en el siglo XVI. Eran partidas con dos novatas que entraron de lleno en esto del rol (Ana y Cheti), y un veterano que sabía llevar muy bien la partida (Fran). Fue una crónica impresionante, de la que guardo muy buen recuerdo. Tuvo una mini-resolución, pero nunca la acabamos realmente (y ya sería imposible juntar a aquel grupo).
Normalmente quedábamos a las 16:30, esperábamos a estar todos y solíamos empezar en serio sobre las 17:30. Hubo un día que paramos de jugar a las 8h del día siguiente. Lo normal era dejarlo sobre las cuatro o cinco de la mañana. Tomábamos cafés, preparábamos algo de cenar pero eran casi todas horas de juego real y con escenas bastante intensas que requerían mucha concentración (además eran escenas en las que todos estaban atentos: si la acción sólo era para un jugador, los otros dos estaban pendientes de lo que sucedía). Casi sin dados y con mucha interpretación.

Pocas veces después pude jugar tantas horas seguidas, y con tanta calidad de rol.  

viernes, 22 de noviembre de 2013

Desafío D30 #22: Las mayores guarradas que has comido en una sesión

 Ninguna. Estamos en Galicia... aquí sólo se puede comer bien. Normalmente hacíamos cena de lo que hubiera en casa (solo pedimos a domicilio una o dos veces con mi anterior grupo; con los de ahora nunca). Ahora siempre tenemos unos emparedados de pavo y serrano, patatas fritas y frutos secos salados para empezar y dulces para el café. Digamos que el grupo cena así. A veces somos víctimas del enfrentamiento culinario entre mi madre y mi tía, con intercambio de galletas, bizcochos y otros dulces. Como vivo casi pegado a mi madre, nos dan los excedentes de las batallas, para regocijo de la mesa de juego.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Desafío D30 #21: El Pj que te gustaría que llevaran tus amigos

 Juas. A ver...

A Conchi me molaría verla otra vez como Adrianna Della Rosa, la ventrue que llegó a ser la sombra del Dux de Venecia.
A Nacho me molaría verlo llevando un MAGO. De dungeons. De la segunda. Nivel 1. Bufff. Y al acabar me molaría verlo de nuevo cabalgar junto a la niña Elisa hacia Râisan, capital de Mithalda, encarnando al paladín Arinoth Falvan (ese que, sacrificándose por la niña, heredera de sangre del Reino, murió matando a un Gran Demonio y retornó siendo un ángel al servicio de Tempus).
A Tona me gustaría verla como aquel genial orco de la partida, cómo no, de Ork!, que tuvo que morir tres veces en el mismo lugar para darse cuenta de que era una trampa.
A Jose Mosquetero me molaría verlo llevando un berserker descerebrado con pésima memoria y que todo lo vea como un posible saco de boxeo.
A Javi me molaría verlo llevando un vulcaniano. O a un líder de banda de heavy metal. O ambos.
A Patrick me molaría verlo otra vez haciendo de Wilcox, el anticuario londinense de nuestra primera partida de Cthulhu. Qué cabronazo era. Y qué recuerdo dejó.


También me gustaría algún día volver a matar broos junto a un resucitado Fran el pastor; y también volver a ver a Vania Alarision blandir su espada Sulmegil contra Sembia y sus secuaces, o a Abelardo Ripollet, el Istar, leyendo tomos de magia prohibida en su Torre bebiendo té aromático junto al cadáver andante del guerrero Véndegor.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Desafío D30 #20:El Pj que te gustaría llevar

A mí me gustan los pjs con problemas mentales, con retorcidos sentimientos internos de pulsiones constreñidas por un débil acuerdo tácito con la sociedad. Los paladines, por ejemplo.
Me encantaría repetir el eterno cuento del paladín que llega a antipaladín.


Había comenzado una campaña con Nacho a La Leyenda de los 5 Anillos, en el cual llevaba a una máquina de matar Dragón, que en un duelo injusto había matado a un joven grulla que no se lo merecía... y su espíritu me perseguía. Era un personaje, creo, muy bien construido y bastante sólido, con muchas posibilidades... Partidas jugadas: 1. Una pena. Me hubiera gustado seguir con un personaje así de perjudicado, a ver si acababa redimiéndose o loqueando a katanazo limpio.

martes, 19 de noviembre de 2013

Desafío D30 #19: El juego que no has dirigido y al que te gustaría dirigir

 Pues tengo varios en el tintero que me llaman la atención.
Empezaría con Ars Magica. Hice pjs, empecé una campaña que al final se cortó a la segunda partida, estuve a punto de empezar luego una con un solo jugador... que no estaba de ser. Así que sí, probé el sistema y tal pero no lo pude saborear en una campaña de varios meses.

13th Age, que me parece que vamos a tardar, pues mi grupo detesta al D20 en todas sus formas y colores.

Wraith: El Olvido, que me parece de esos juegos injugables que pueden dar campañas preciosas y memorables.


Pero bueno, como acabo de releer el título y veo que lo pone en singular, me quedo con Ars Magica.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Desafío D30 #18: El juego que nunca has jugado y al que te gustaría jugar

Bufff, he jugado a muy poquitos como jugador (AD&D, RQ, Fading Suns, Rolemaster/MERP, Vampiro, Conan D20, Feng Shui, Gáidil y poco más).

Pues qué coño: nunca he jugado una Old School o algo en plan West Marches. Y me molaría.

Me da igual el sistema, pero supongo que la 3.5 se adaptaría bien. El problema es que tengo 20 años de más, tal vez. Algo así a los 16, con el tiempo que teníamos los chavales de entonces (no como ahora, ahogados en actividades), habría sido la repera.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Desafío D30 #17: Cómo te ves dentro de 10 años con respecto a los juegos de rol

 Si sigo en mi situación actual, espero que mi partida de los jueves por la noche siga en pie. Con eso me bastaría.
Por otro lado, para ese entonces mi hija estaría cursando Secundaria y, espero, sería jugadora habitual conmigo o algún grupo. Mis sobrinos ya tendrían entre 21 y 26, universitarios y/o currando, espero y, de estar cerca, me gustaría poder jugar de vez en cuando con ellos.
Yo, como rolero, esperaría haber evolucionado un tanto, paso a paso como siempre, y seguir rumbo a ese valhalla rolero de excelencia narrativa y de juego en el que espero vivir mis partidas cuando encuentre el nirvana como máster. O algo.
Lo único que quiero es que no pase nada que me impida seguir con la mejor afición que podría haber encontrado.

Y dentro de 40 tacos, tirando dados en el geriátrico. Ya veo la dentadura postiza salir disparada volando de mi boca al grito de "CRÍIIIIIITICOOOOOOO!!!".

sábado, 16 de noviembre de 2013

Desafío D30 #Día 16: Esa interpretación que te sale bordada

Pues esto lo tendrían que decir mis jugadores. Bordada dudo que me salga ninguna, aunque a algunos pnjs intento darle un “toque” cambiando voz y gestualidad.
Me suelen gustar los locos y los desesperados, aunque interpretar a malos duros y con mala baba también me hace bastante gracia.

Creo que el sire tzimisce loco-taladrado-de-la-cabeza de un pj en mi crónica de Francia 1415 causó bastante sensación, y siempre que aparecía era la caña. El tío parecía sacado de un personaje de los Monty Python.


En fin, que no sé.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Desafío D30 #15: El juego que te gustaría que se publicase/tradujese en el futuro.

Ay, que casi no llego. Esta me pilló a pie cambiado...

A ver, creo que cualquier cosa de Pelgrane a respecto de Gumshoe (Ashen Stars, Night Black Agents, Fear Itself, Mutant City Blues...) es material de calidad para mí. Ya lo tengo casi todo en inglés, pero por popularizarlo más por estos lares. También considero un gran juego 13th Age.
Esto, por ejemplo, en cuanto a traducción.

En cuanto a publicación, pues algún día me gustaría ver en una estantería con tapa dura y a todo color el Warmaster: The Armaggedom (ahora habría que cambiarle el nombre, supongo), que Nacho empezó hace más de veinte años y en el que colaboré con varios sistemas de juego y varias razas alienígenas. Es un juego de scifi que bebe de múltiples fuentes (algunas muy modernas, otras muy clásicas, más futuro en plan Tropas del Espacio que Star Trek, supongo).

Y bueno, mil que me dejo en el tintero, claro.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Desafío D30 #14: El Pj más memorable que ha conocido un Pj tuyo

Supongo que tendría que volver a la campaña de Glorantha, en la que me hice, con Jeren Stormblade, amigo del más curioso de los Orlanthis: Fran el pastor. Era un tipejo. Mujeriego, borracho, pero con el cariño de Orlanth. Era capaz de convocar un espíritu con forma de oveja-zombi que arrancaba el alma de sus rivales.
No es que fuera un gran guerrero al principio, pero al final, poco a poco, llegó a Señor de las Runas.

Conste que con lo cutre que era el máster estuvimos a punto de tirar la toalla al ver las tablas de RQ. En el librillo de reglas del El Señor de las Runas viene un tabla de precios muy interesante. Vimos que comprar un cerdo en el campo vale tanto, y el ciudad valía mucho más que “tanto”. Contamos lo que teníamos y nos daba para tres cerdos, que podríamos transportar hasta la ciudad más cercana y forrarnos. Al final, y viendo la cara del máster, desistimos. Sería tan perro como para matarnos a los cerdos de peste, o ser víctimas de asaltantes u otra joya cualquiera.

Fran murió de una manera bastante cruel, durante la defensa de nuestro reino contra seres del caos, ya que lanzó su espíritu oveja contra un enemigo que tenía un hechizo espejo. Fue víctima de su propio ataque y su alma se perdió en el vacío. Épica, pero cruel muerte.


Pues eso, Fran el pastor de ovejas.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Desafío D30 #13: : El Pnj más memorable que has conocido

Sigo pensando que esto está muy centrado en jugadores frente a las pantallas, no detrás. Tendría que hacer memoria entre las partidas de mis amigos, pero en ninguna recuerdo un Pnj especialmente memorable.
Recuerdo que en las partidas de Eycirist (persona humana) de Glorantha y otros juegos, éste solía colar a un mago de increíble poder y sabiduría bastante puñetera llamado, cómo no, Eycirist. Era el Gandalf, Obi Wan o Elminster de sus mundos, pero con un toque más macarra.
Otro que me viene a la memoria fue un jefe de piratas Vuldrok en una campaña que empezamos unas cinco veces de Fading Suns. El tío era un don erre que erre, siempre detrás de nosotros.

Pero un Pnj-Pj que recuerdo con cierto asco (memorable fue, pero de manera negativa) fue en unos encuentros que Graal organizó en Compostela hacia 1996-7. Me apunté, por probar, a una partida doble de Mago (duraría el sábado por la tarde y el domingo por la mañana). Era un juego que tenía pero al que no encontrábamos momento para jugar. Nos pusimos a hacer fichas (creo que es un error hacer esto en unos encuentros; yo hubiera llevado pregenerados, pero bueno) y todo empezó con bastante decencia. Nuestros jefes de capilla nos obligaron a colaborar para buscar y custodiar por toda una ciudad a una niña que tenía una capacidad con el Don extraordinaria. Roleamos entre nosotros (todos desconocidos) discutiendo, con rencillas y marcando cada uno nuestro territorio, con los personajes ceñudos y midiéndose entre sí y los jugadores riendo y roleando de lo lindo. Era genial. Era cuestión de tiempo que alguien viniera y lo fastidiara.

De repente llega un colega del máster, de la calle, y se sienta con cara de displicente condescendencia, en plan “me da por saco si llego tarde; aquí estoy, novatos”. El tío saca de una funda de plástico una hoja de pj y unos seis folios de trasfondo a letra pequeña. El máster los hojea y, con cara de circunstancias dice algo así como “bueno, este es fulanito, que se une a la partida... es una especie de Pnj, así que... eso”. 
Ah, muy bien. Yo ya había usado esa técnica antes con mucho éxito: dar a un jugador un personaje diferente, más poderoso (porque no puede jugar con frecuencia o sólo vendrá ese día) o que está más involucrado en la trama de un modo u otro (es un traidor, por ejemplo), pero siempre había elegido para ello jugadores con cabeza que sabían dónde estaba el límite.

A los cinco minutos de partida el tío estaba arrasando media calle, nosotros flipando y a cubierto y la niña que acabábamos de rescatar aterrorizada y traumada (y eso que antes de que llegara el señor este habíamos conseguido calmarla y convencerla de que podríamos ayudarla). Si le llevábamos la contraria (o si le discutíamos las reglas jugador a jugador) te ponía a levitar por el aire, o colgando de una farola, como fue mi caso. Muchos respiramos cuando se acabó la sesión del sábado. El máster ni se dignó en aparecer el domingo.
Bien, resultó que el tal individuo (el amigo del máster) era un conocido de un amigo mío y años después de aquello coincidimos un día por la calle... lo típico: “hola fulanito, qué tal, este el menganito” y le salté con un “pues yo a ti ya te conocía; de unos encuentros y tal...”. Cuando me explicó que su “Pnj” había sido un mago con genes de licántropo en la Antigüedad, que lo habían Abrazado y fue un vampiro de 5ª generación durante siglos; que había llegado a la Golconda y que había recuperado su Mortalidad, por lo cual (según él) tenía que tener Esferas, Disciplinas y algún Don que otro. Así, con dos cojones. Y lo mejor es que el colega lo metió en una partida que iba como una seda y no solo la desequilibró, si no que la puso patas arriba.


 Memorable, sin duda.

martes, 12 de noviembre de 2013

Desafío D30 #12: El enemigo favorito al que te has enfrentado

 Me repito en lo dicho: el 99,99% de mi tiempo como rolero ha sido como máster (y veo que este desafío está muy enfocado a jugadores), así que considero que el enemigo más letal al que me he enfrentado han sido... (suspense, suspense)
¡¡¡LOS PJs!!!
Creo que el hecho de que haya un cerebro que pretende sobrevivir tras cada jugador (al contrario de los pnjs, que todos dependen del máster, y muchos son sacrificables) hace que éste se piense más las cosas y tenga que idear formas de salirse con la suya cada vez más sutiles. Esa astucia/malicia/inocencia/planificación es lo que me encanta de mi trabajo. Saber que pueden salirte por donde les dé la gana, creerse que con una interpretación de Oscar ya está todo hecho, pretender retorcer las reglas para su conveniencia y, tras todo eso, pensar que “te están dando tu merecido”.


Me encantan...

lunes, 11 de noviembre de 2013

Desafío D30 #11: El personaje favorito que has llevado

 Supongo que mi favorito fue Jeren Stormblade, un prometedor joven al servicio de Yelmalio en una campaña de RQ Glorantha sui generis con Eycirist como máster, que duró varios meses (una media de dos partidas semanales).
Empecé como una especie de caballero de Akinloth, un reino inventado vecino del Paso del Dragón, adonde me habían enviado como embajador. Allí conocí a una sacerdotisa de Chalana Arroy y a un guerrero orlanthi de los que me hice amigo no sin dificultad.
Poco a poco mejoramos y llegamos a ser Señores de las Runas de nuestros respectivos dioses, unos verdaderos héroes. Saltos de plano, saltos en el tiempo, luchas con broos, con semidioses, diplomacia y alianzas, así como inoportunas guerras. La trayectoria en general moló bastante, e hizo renacer mi interés por Glorantha (yo soy más de Tierra Media).


Y lo mejor: ¡acabé de una pieza!

domingo, 10 de noviembre de 2013

Deasfío D30 #10: La historia que siempre recuerdas con tus amigos

 No me viene ninguna a la cabeza con mi grupo actual, y mira que nos tienen pasado historias raras en las partidas. Hay algunas frases lapidarias que quedan para la posteridad, como el ya famoso para nosotros “¿Qué había antes de Coruscant?” cuando alguien se queda sin saber qué decir; o el tremendérrimo “el cementerio está lleno de cadáveres” (el jugador quería decir “valientes”).
Más que historias puntuales lo que salen son actitudes de personajes. Siempre recordamos a Wilcox, un anticuario de Londres de la primera campaña que jugamos juntos (a Cthulhu) que era... especial. Se quedaba con todo objeto, libro o “cosa” que hubiera; viajó al Celeno y salió vivo. Todo un personaje, que además arriesgó su cordura invocando byakhees para viajar a Otros Lugares. También recordamos la partida de Battlestar Galactica (en realidad era Patrolstar Galaica), sobre todo a los marines de la nave en la que estaban, que solían ser bastante paraos, y se acuñó el término “pareces un marine de Galaica” al que actuaba con indolente lerdismo. Ah! Y al mercenario de Star Wars al que le gustaba jugar con granadas y que por poco acaba con la campaña el primer día (tira una a unos clones y pifia... si no llega a ser por un pj que llevaba un padawan y pudo "empujar" la granada era un TPK autoinducido xD).

sábado, 9 de noviembre de 2013

Desafío D30 #9: Tu mayor pifia alrededor de los juegos de rol

 En segundo de BUP, con 15 años, se nos daba a dos colegas y a mí por seguir una campaña en los recreos en agónicas sesiones de 25' de MERP. Era raro para los demás, pero nosotros lo pasábamos genial (seguimos en 3º y COU). Bien, pues la profesora de Lingua Galega de ese momento tuvo la idea de hacernos exponer un tema, el que quisiéramos, durante unos 15 minutos.

Y elegí los juegos de rol. A tomar por culo.

Varios de clase ya nos habían visto (y oído) en acción y tenían curiosidad, así que tenía al público ganado... hasta que empecé a explicar cómo iba la cosa. Intenté ser bastante claro, exponiendo más o menos la idea base de lo que es una sesión de juego después de hablar un poco de orígenes e historia. Y bufff. El grupo (2ºE, 1992-3, del Rosalía de Castro de Santiago) era de lo peor del instituto en cuanto a comportamiento, repetidores y demás; pero conseguí que no dijeran ni mú en 15 minutos. Los tuve anonadados. Algunos creo que no daban crédito. Cuando acabé, después de enseñar varios dados y esperar preguntas, lo primero que me dijo la profesora fue que la exposición, bien... pero que no acababa de entender bien el asunto. Esteban, un repetidor con el que me llevaba bastante bien lo dijo más claro: “manda carallo, no m'enterao de nada”.

Lo peor fue al año siguiente, el curso '93-4, que fue cuando mataron a Carlos Moreno. Ahí tuve que sacar algunos críticos en las tiradas de intimidación. En fin...

viernes, 8 de noviembre de 2013

Desafío D30 #8: Tu mejor crítico alrededor de los juegos de rol

 Haber publicado un juego ha sido para mí un logro enorme; más en un momento (2006-07) en que yo no sabía nada de kickstarters, crowdfundings ni nada por el estilo. Más cuando la propia Xunta de Galicia lo subvencionó, dándole un carácter más "cultural" al proyecto.Tuvimos suerte y fuimos los primeros en publicar en nuestro idioma un juego de rol. Me hizo sentir muy orgulloso durante un tiempo, pero si en algo he sacado un crítico, sin duda, ha sido en montar mi Club de Té (también conocido como "Los Otros" por los amigos de uno de los jugadores, que tiene otro grupo, al que nosotros llamamos "Los Unos"), el grupo de juego que llevamos juntos desde enero del 2007.
El grupo ha variado un poco debido a emigraciones y maternidades; empezó con cinco jugadores y conmigo de máster. Actualmente del grupo original permanecen 3, y un jugador se unió hacia 2008. Mi mujer lleva una buena temporada sin poder jugar, así que somos 3 jugadores (4 cuando ella puede) y yo mismo.
Hemos jugado a juegos de siempre, a novedades extrañas, a juegos que alguno no había probado nunca. Tenemos casi siempre un campaña de fondo que, como una serie, va por temporadas... luego, entre temporadas, intercalamos mini-campañas de otros juegos, y algo de tablero. Hemos reído, discutido, quedado para jugar y luego charlar hasta las tantas, quedado para jugar a rol y acabar jugando a tablero... Me gusta pensar que el jueves hay partida. Jugar una vez a la semana es algo que valoro mucho. Sé que hubo una temporada larga (entre 1999 y 2006) que podía jugar a veces 2 ó 3 veces a la semana (a veces más). Que quedaba con unos amigos que casi siempre estaban dispuestos para una partida, de lo que fuera cuando fuera y donde fuera. 
Ahora es más tranquilo (ojalá fuera algo más movido, pero con el trabajo y una niña pequeña es complicado).  
Pues eso; que, aunque no me lean, son buena gente y mejores en la mesa.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Desafío D30 #7: Tu mayor pifia en una partida de rol

 Pues no sabría decir. He cometido errores, como todos dirigiendo, pero nunca los consideraría pifias. Al haber jugado mucho menos como Pj pues atesoro muy pocos recuerdos realmente negativos.
El rollo es que suelo ser un potrudo con los dados (dependiendo de la dificultad para hacer la ficha, hay veces que los combates los tiro tras las pantallas, porque si no voy a TPK por sesión).
Supongo que me remontaría a una campaña que tuve con mi primer grupo de Compostela. Tuve la ocurrencia de poner unos artefactos poderosos no, lo siguiente. Digamos que al final gran parte de la campaña (era de Reinos Olvidados 3.5) se vio casi obligada a girar alrededor de tamaños objetos (un arco, una espada y un guante).

La campaña fue genial, y fue una pena que quedara un poco colgando al final. El rollo es que una queja que me acabaron dando los jugadores es que los artefactos a veces actuaban como un deus ex machina en algunas ocasiones comprometidas, de modo que perdieron un poco el miedo a "perder", ya que los objetos les sacaban las castañas del fuego a menudo. Y era cierto. Creo que es un error que no he vuelto a cometer.

Otras pifias, ya en general, serían (sobre todo últimamente) no preparar en condiciones las sesiones de juego. No tengo tanto tiempo como antes, y tengo el problema de que en mi adolescencia y durante la carrera siempre tenía que tener algo para jugar, así que la improvisación no se me da mal de todo. Una cosa combinada con la otra hacen que descuide las campañas con la esperanza de que se sobrevengan ideas durante la propia partida. Es un error que me gustaría subsanar, y cada semana nueva hago propósito de enmienda, pero debo reconocer que no siempre puedo.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Desafío D30 #6: Tu mejor crítico en una partida de rol

 Ha habido muchos con los diferentes grupos de juego que he tenido. El mejor de los últimos tiempos ha sido, sin duda, un gol que le colé a un jugador en Star Wars.
Se había hecho un mercenario y, a pesar de haber pedido trasfondos un poco currados, el jugador no me había dado nada. Los otros sí. Y la historia empezó, partiendo de una misión jedi que salía desde un espaciopuerto de Coruscant; se mezcló la acción con sus historias personales y nada, el tío que no me entregaba nada de lo que le había pasado antes del embarque. Al final, y sin decirle nada, se lo monté yo. En un momento dado los personajes se encontraron con unos clones (era justo en la época del golpe de estado de Palpatine) muertos, y el personaje ¡ERA IGUAL a ELLOS! Es más, descubrieron luego que hubo una remesa de clones “activada” en Coruscant justo antes de que comenzara la misión jedi. El jugador me miró con cara de asombro y me dijo: “pero, ¿cómo es posible? No tiene lógica ¡No puedo ser un clon!”, a lo que yo le respondí: “¿No? ¿Qué hubo antes de Coruscant?”. Con ese golpe en forma de pregunta exigía saber cualquier dato del personaje de antes de haber embarcado... dato que su jugador no había ni pensado ni aportado. Fue entonces cuando entendí que aquello había sido como un crítico...

Los cinco largos segundos de silencio total que hubo después en la mesa, con la cara boquiabierta de perplejidad del jugador, y las carcajadas de después de los otros dos jugadores fueron la caña brava. La cara fue tal cual la de un hombre que descubre que no tiene pasado y que su existencia es una farsa. Impresionante.

martes, 5 de noviembre de 2013

Desafío D30 #5: ¿Qué jornadas recuerdas con más cariño?

 Hay dos jornadas de las que guardo un recuerdo imborrable: unos Encontros de rol en Ferrol en el año 1998, a las que acudí invitado por Nacho.
Jugué varias partidas: Cthulhu, Dungeons y Vampiro. El sistema no me gustaba demasiado, ya que al final de la partida se puntuaba a los jugadores en secreto y los más valorados iban pasando rondas. Recuerdo que llegué a las tres finales, pero tuve que elegir y me decidí por Vampiro. Fueron varias sesiones durante tres días de nivel bastante bueno, ya fuera por la preparación, por la calidad de los másters o por ambas cosas.
Pero, sin duda, las jornadas que recuerdo con mejor cariño fueron las Ludus Stellae del año 2006 en Santiago de Compostela.
Antecedentes: En Santiago había habido básicamente un único club de rol, y no había sido oficial: se trata del mítico Graal. Muchos de los barbagrises de Santiago, y gente que estudió aquí en los ochenta y noventa fueron miembros oficiosos de este club. Ahora no es más que un recuerdo.
Pues en el 2006 se proyectó un club oficial que tendría carácter de asociación juvenil con estatutos y todo, el primero así en la ciudad. A él se unieron varias decenas de personas y, como acto de presentación, surgió la posibilidad de montar unos Encontros en un local de la zona monumental donde años atrás había estado una chocolatería muy famosa aquí: Raposo. En esa época era una sala de arte y exposiciones vanguardista llamada “A Chocolataría”. Hablamos con el responsable y le presentamos el proyecto: una exposición que mezclara cultura, ponencias y juego. Nos cedieron el espacio de un viernes por la mañana a un sábado por la tarde, y preparamos paneles con cartón pluma (escritos a mano y con imágenes pegadas con pegamento... no teníamos presupuesto para más) explicando de manera breve qué eran los juegos de rol, un poco de su historia, quién es quién y qué es qué en una mesa de rol, otras formas de jugar (vivo, carta, mmorpg) y relación con otras formas de arte (literatura, cine, series). La verdad, la gente nos felicitó por la claridad expositiva.
El primer día hicimos una mesa redonda donde hablamos más en profundidad de la la historia e importancia de los juegos de rol y ya por la tarde empezamos con las partidas, con cinco simultáneas. El sábado jugamos desde por la mañana, destacando para mí la partida que dirigí para chavales de 6 a 10 años (los del club tiraron de mi trabajo como docente) y los padres quedaron encantados y alucinaron con las ideas que aportaban sus hijos.
Por la tarde más rol, e incluso se acercó el propietario de una de las frikitiendas de la ciudad a hacer partidas de iniciación a wargames.
Los horarios incluyeron, resumiendo y si no recuerdo mal, la conferencia del viernes por la mañana, 2 partidas por la tarde, 1 partida por la mañana y 2 por la tarde, es decir, que fueron unas 10 partidas de unas 3 horas cada una en total. Yo dirigí la partida para niños medieval fantástica, una de MERP, una de Cthulhu, otra de Zombie AFMBE. También teníamos una sala de vídeo en la que reprodujimos de manera contínua varias películas, entre ellas Batman: Dead End y Call of Cthulhu.

                                                   
         Uno de los carteles                                               Partida de Cthulhu, con un jugador de excepción en primer plano

                               
Partidas para los peques, con figuritas y carteles al fondo

Había asistido a una de Graal en Compostela, a otra de Ossián en Ferrol y a otra montada por (creo) Ossián y Metrópolis Cómics de Ferrol. Pero claro, las Ludus Stellae de 2006 fueron un buen éxito en la ciudad, que atrajo a mucha gente por estar montadas en un local muy céntrico en una calle muy transitada (buscar Rúas das Orfas en Santiago y veréis). En esos dos días pasaron cientos de personas que nos felicitaron, incluso algún peregrino extranjero despistado que flipó con la mezcla de cutrerío de los paneles y gente jugando en una exposición. Varios de los que estábamos conseguimos nuestro objetivo: pasar del sectarismo del rolero medio y abrir la afición a toda la ciudad.

Fue una pena porque la asociación acabó muriendo de cáncer en poco más de un año. Yo la abandoné después de esos encuentros y, por lo que sé, hicieron unas segundas jornadas, pero con menos repercusión.  

lunes, 4 de noviembre de 2013

Desafío D30 #4: ¿Cuál ha sido el mejor máster/narrador que has tenido?

 La verdad es que, en todos los años que llevo jugando he tenido, por desgracia, muy pocos másters. A bote pronto saco más de 5 y menos de 10, pero casi siempre se repitieron 2... cosas de la vida y de que casi siempre me endosaban el rol de máster.
Entre los dos a los que más cariño tomé cuento a Nacho y a Eycirist, los dos de Ferrol. Con Nacho he jugado a muchos juegos múltiples partidas, pero con una continuidad muy limitada. Creo que nunca he llevado un personaje en una partida suya más de 5 ó 6 partidas... pero sabe hacerlas muy divertidas y épicas, ya sean de Fantasía, Futurista o lo que le echen. Cosas que me gustan de él son su voluntarismo, pues siempre tenía ganas de jugar cuando fuera a lo que fuera; y su capacidad de no limitar a los jugadores imaginativos. Suele haber másters a los que les cuentas tu vida de pj y les entra por una oreja y les sale por la otra. Nacho mola porque le cuentas una historia disparatada y te lo recompensa ya sea con puntos o con subtramas dentro de la partida.
Con Eycirist fue con el que más jugué campañas largas, en concreto una de Runequest en Glorantha con un personaje que me duró toda la campaña entero! Era un máster más constante, pero al mismo tiempo más limitador en el sentido de que dejaba aportar cosas, pero era un poco “cutre” en relación hazaña/recompensa. Recuerdo que, después de haber salvado el reino en varias ocasiones me gasté todo el dinero que tenía en regalarle a una amiga pj druidesa una hoz bañada en oro cuando logró ser Señora de las Runas de Chalana Arroy. Creo recordar que eran unas 60 y pico monedas. Y era básicamente lo que había reunido en más de un año de campaña. Pero fue una gran campaña.

Y poco más. Con otros másters no fueron más que sesiones aisladas en algún Encuentro o amigos de amigos con los que juegas puntualmente. Y algunas fueron partidas muy divertidas, pero no crean la suficiente masa crítica como para opinar en condiciones.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Desafío D30 #3: Juego más odiado

Va a sonar a máster flojo, pero no odio ningún juego, ni ninguna ambientación. Creo que son todas el fruto del (duro o no) trabajo de algún pobre individuo y, en general, son todos un buen trabajo del que casi cualquiera podría estar orgulloso. 
Imaginemos al típico jugador amante del realismo y de la progresión coherente defecando sobre el DnD 3.5... ¿Qué no daría por haber tenido él tamaña idea (no defecar; haber creado el D20, digo)?
Pocos juegos a los que he jugado me han dejado mal sabor de boca... y tal cosa, si ha sido, sería culpa o mía o de los demás jugadores.

Pero creo que, si tuviera que elegir uno, sería As Crónicas de Gáidil. Y, ¿por qué? Pues porque después de casi diez años de desarrollo con muchos altibajos, etapas de no avanzar nada y otras de trabajo a destajo, encontrar a alguien que lo publique y otro que lo subvencione, que ese alguien modifique tus textos porque sí, que discutas con el para que no cambie esas palabras a las que le das importancia; que te lo edite y que lo haga mal de primeras y luego que, después de avisar a varias tiendas de colegas y conocidos para que lo vayan pidiendo,  de 1500 ejemplares comprometidos con la editora, vaya la Xunta (los que ponían la pasta) y regale 500.

Me alegró mucho publicarlo, y lo jugué bastante (no lo bastante como para que resaltaran varios errores de sistema que salieron más adelante, pero en fin). Casi desde que se publicó, no volví a jugar. Fue como un parto durísimo tras el cual no quieres saber nada de tu hijo. Sólo pensar en él me agobiaba.

Ahora estamos mirando de traducirlo al castellano, y me cansa solo de pensar en, de nuevo, negociar hasta qué punto la traducción a un idioma debe cargarse el espíritu de un juego escrito y pensado para ser jugado en otro.

Quizá es una elección extraña, pero creo que es coherente con lo que pienso en estos momentos.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Desafío D30 #2: Juego Favorito

 Bufff... vaya pregunta. Me viene a la cabeza lo que le preguntan al prota de Alta Fidelidad sobre sus 5 canciones favoritas y él responde “pero ¿en qué situación?”. El juego favorito de cada uno depende de muchísimos factores, desde la peli que esté de moda en ese momento, o el libro que me está enganchado. Yo, como casi todos vosotros, he jugado a muchos juegos, desde Rolemaster a Ork! pasando por lo menos 30 juegos por el medio. Y, en general, me han gustado TODOS. Me lo he pasado bien con todos y cada uno de ellos.
Yo respondería a varias preguntas en esta entrada: cuál es el juego que me genera más nostalgia, cuál es con el que me encuentro más cómodo y cuál es realmente el que considero “mejor”.

Más nostalgia, por supuesto, MERP. Es el juego “de verdad” con el que empecé, y jugaba en una época que, por ejemplo en vacaciones, jugaba casi todos los días por las tardes. Fueron muchas horas de diversión, descubrimiento y epicidad, en una edad que te marca, por razones obvias, más que en resto. También tendría que nombrar Vampiro: La Mascarada. Narrando una crónica en la Venecia del XVI fue donde conocí a mi compañera y madre de mi hija.

Más comodidad, en estos momentos, serían Gumshoe o Mundo de Tinieblas (el clásico). Son juegos con reglas no determinantes, muy dúctiles y es fácil que el narrador lleve las cosas con calma sin que se desmadre la cosa. Yo cuando narraba Vampiro pedía muy pocas tiradas procurando usar el sentido común, la teatralidad y permitir una coherencia en el flujo narrativo que fuera a la vez divertida y enriquecedora para todos como experiencia. A veces es divertido “pasarlo mal” y sufir un poco.

“Mejor” juego. Qué difícil. El Anillo Único me parece un gran juego, pero no podría decir si es el mejor al que he jugado. Dungeons, no; ni de broma. Ni Star Wars d6. Y D20, en general, menos. Rolemaster y Runequest son grandes, pero no sabría si uno es mejor que otro, o que cualquiera de los demás que hay. Nunca he sido sectario en una afición tan amplia y rica, con tantas formas de jugar como aficionados. Así que voy a dejar sin contestar ésta, y así no me caso con nadie.

Bueno, pues ahí queda eso. Creo que no tengo juegos favoritos, si no momentos de juego favoritos, que dependen de la gente y del momento, mucho más que de una ambientación o un sistema.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Desafío D30 #1: ¿Cómo comenzaste con los juegos de rol?

 Santiago de Compostela, otoño de 1988. Cómo no, dada la localización, llovía.

Recuerdo que el paso de 5º a 6º de EGB fue bastante traumático, ya que tomaron las dos aulas de 5º A y B y nos mezclaron para dar dos grupos nuevos. Antes un solo profesor nos daba todas las materias, pero de repente teníamos uno para Sociales, otro para Naturales, otro para Matemáticas... Nuestro tutor se sacó de la manga una "biblioteca de aula". Ahora son muy comunes, pero en aquel momento fue el no va más. El rollo era llevar un par de libros cada alumno y, entre todos, elegir un bibliotecario. A la salida, el que quisiera podía pillar un libro, apuntar su nombre y a leer. La verdad, tenía más éxito que la propia biblioteca del cole... debía ser por el hecho de saber que eran libros de compañeros.
A lo que iba: revisando la biblio podías encontrar un "20 mil leguas", "Miguel Strogoff", "Memorias dun neno labrego", y así. Pero mis ojos se posaron el uno que ponía Lucha-Ficción. Se llamaba El Hechicero de la Montaña de Fuego. Y lo pillé. Y, de primeras, no entendí ni papa. No era muy de leer, ya que los libros recomendados desde el colegio no estaban adaptados. Hoy en día hay mil libros para todas las edades. Pero a los once o doce lo normal era que te mandaran leer a Cervantes o a Quevedo, y no a todos nos gustaba.
Lo leí de nuevo, cogiendo unos dados de un tablero Oca-parchís reversible olvidado que tenía en el fallado e intentando completarlo. Morí varias veces por hacer el cafre, y me frustré bastante. Pero al cabo de varias noches jugando acabé pillando el tranquilo. Un día coincidió que lo tenía en la mochila al volver del colegio y me encontré con dos amigos de la pandilla del barrio, con los que más solía jugar. Eran más pequeños (unos 4 años menos, es decir entre 7 y 8) pero en aquellos años era lo que había. Les conté lo del libro y no lo entendieron. Así que arranqué una hoja de libreta y, entre los dos, tiraron la Destreza, la Resistencia y la Suerte del personaje. Y empecé a leer. Y ellos a elegir. Y cuando apareció el primer monstruo yo tiré por él. Y ellos, un dado cada uno para atacar.
La verdad, avanzaron bastante y, a veces, sobrevivían por que yo decía cosas "el monstruo este es muy duro", "este camino parece peligroso" y cosas así. Fue en el portal de mi casa, a pocos metros de donde ahora vivo, en la zona monumental de Santiago. No puedo precisar el día pero, para mí, fue mi primera partida de rol con ellos. Realmente hay gente que sigue jugando así, pero con módulos del Dungeons.
Acabé comprando mis propios juegos (Laberinto mortal, Espacio Asesino...) y seguimos unos meses con esta dinámica. Pero se nos quedó corto. Al final escribí unas reglas sencillas basadas en el sistema de los libro-juegos, pero con hechizos y otros añadidos herencia de ver Dragones y Mazmorras, Krull, Willow, Dragon Ball y cosas así. El juego se llamaba La Espada de las Gemas Mágicas, y era conclusivo, ya que iba de recuperar siete gemas, engarzarlas en una espada mágica para matar un demonio que asolaba el reino. Con una cartulina dividida a mano en casillas dibujé un reino con castillo, pueblos, bosques, granjas, cuevas... Había guerrero, mago, ladrón, hombre-lobo (estaba flipado con el Altered Beast) y podían hacerlo cooperativo o hacerse perradas. Lo pasamos bastante bien con el juego. Y acabé desarrollando otro al año siguiente, una especie de versión 2.0, que incluso presenté en en clase de pretecnología (un notable me pusieron). Yo mismo hacía las figuritas con cartulinas, y el tablero era a todo color (con rotuladores carioca).

Seguimos con nuestros partidos de fútbol, con nuestros juegos de barrio y, unas navidades, a uno de la panda le cayó el Heroquest. Aquello fue como pasar a la tele en color. Y algo extraño, pues se oficializó el hecho de que aquello a lo que jugábamos ¡existía! Cómo no, tuve que hacer siempre de Mentor, pero nunca me importó. Es más, me encantaba.
Pasaría un poco más de tiempo hasta que me encontrara por casualidad con la primera Guías del Juego de Rol. Allí leí que había juegos como estos a los que jugábamos, pero con el único tablero de tu imaginación.
En esa época había sólo una tienda especializada en Santiago: Kómic, la decana de mi ciudad. Pero, acostumbrado a moverme solo por la zona monumental, ir a la calle donde está me parecía una auténtica expedición de salacot y porteadores. Ahora llego andando en 20 minutos, pero supongo que ciertas perspectivas cambian cuando eres un chaval.
En fin. Que entré y eché un tímido vistazo. En 7º nuestra profesora de Lengua nos mandó leer El Hobbit, y yo ya había pedido para mi cumpleaños El Señor de los Anillos. Ahora estaba a finales de 1º de BUP y vi, de un color naranja rojizo, el MERP de Joc Internacional. Sin tablero ni nada. Ni dados (los compré en el Bazar do Vilar, lugar al que luego recurriría para más dados y algún juego que pillaban al despiste, ya que era una juguetería donde tenían desde Airgamboys a triciclos rosa). Me valió 1995 pesetas, en aquel momento casi mi sueldo de un mes.
Ahora es un simple Rolemaster básico, pero con 14 años leerme ese pedazo de reglamento superaba con mucho mi capacidad comprensiva. Me costó bastante leer todo el manual, y jugarlo se me hizo muy complicado con dos chavales de 11 y otro de 13 años que no leían nada y a los que había que hacerles las fichas de personaje.
Jugamos durante varios años a algo parecido a Tierra Media, y a otros mundos que inventaba de cero. Mirando el Heroquest, recordé que el Mentor tenía una cartulina que servía para aislar mis notas secretas de los jugadores, así que me hice unas pantallas. Luego me sorprendió ver que también las había. Era un cúmulo de cosas obvias, que te guiaban a una sensación de “eh! Yo también lo hago así”. Luego vi en las tiendas que habían otros juegos, como AD&D, pero excedía con mucho mi economía comprarme tres manuales para empezar a jugar. El siguiente juego que me compré fue La Llamada de Cthulhu, recomendado también en La Guía. Durante un tiempo mi economía mejoró (me aumentaron la paga semanal, gracias también a colaborar más en el negocio familiar), lo que propició que pudiera comprar muchos libros de Alianza de Los Mitos, algunos libro-juegos más, más dados... Esta época de BUP marcó unos momentos de altibajos académicos (nunca repetí curso, pero era de los que se llevaban 2 ó 3 para septiembre), a causa de centrar en esta afición gran parte de mi tiempo y atención. Comenzaron a caer suplementos y otros juegos nuevos (Paranoia, Príncipe Valiente, Rolemaster, Runequest), y en 2º y 3º de bachiller los recreos y las horas donde faltaba un profesor eran para una partida con dos amigos de instituto.

Esta época del final de EGB y de BUP, con los juegos de rol de fondo, propiciaron que me aficionara mucho a la lectura, hasta el punto de que siempre estoy leyendo algo y, a veces, varios libros a la vez. Me gusta leer. Pero porque leí en esta época lo que me gustó. Leer implicó conocer el mundo, ya que tenía que leer sobre la Edad Media para poder recrearla en mis partidas, o sobre los años '20 para saber desenvolverme en las partidas de Cthulhu.

Como conclusión podría decir que no podría concebir mi vida sin los juegos de rol, igual que otros no podrían hacerlo sin el fútbol o sin la borrachera del sábado. Como afición me parece de lo más sano y enriquecedor, y la recomendaría siempre.