lunes, 29 de julio de 2013

Coincidencias

A principios de julio actualizaba con una entrada sobre el Hexcrawl que estamos desarrollando en la Frikoteca. Era una entrada bastante inocente, sin romperme mucho la cabeza. Se trataba de uno de esos días en que apetece escribir y, qué coño, aparece un tema.

Enganché la entrada en blanco y empecé a llenarla. Y salieron cosas curiosas. Pero llegó el problema de poner nombre a esas cosas. Y me salió que el grupo de aventureros que pululaba por la zona eran los "Jinetes de Angrois".


Supongo que en aquel momento nadie, o casi nadie, reparó en ese nombre (o en el de Aríns, o Nemenzo, que también puse). Sí, es uno de los barrios de la periferia de mi ciudad, Santiago de Compostela. Me vino el nombre a la cabeza porque, además, el mayor de mis hermanos vive allí, en Mouronzón. Allí, a menos de cien metros de su casa, fue donde descarriló el tren. Junto con mi cuñada  y otros muchos vecinos fue de los que llegó, arrancaron las vallas y saltaron a la vía.

Mi abuela, en broma, solía decirnos cuando estábamos diciendo palabrotas o haciendo cualquier brutalidad, "¡Pareces de Angrois!", porque solía haber por la zona gente muy ruda. Por mi parte, a cualquiera que emprenda una heroicidad a partir de hoy le diré "¡Pareces de Angrois!"

miércoles, 3 de julio de 2013

Libro-juegos: también para e-readers!

Supongo que muchos de vosotros ya lo sabríais, pero es que yo me lo acabo de encontrar buscando fichas para el Sword & Sorcery: libro juegos para el kindle!
El Hechicero de la Montaña de Fuego fue mi primer contacto con lo que luego sería el rol y, aparte de tenerlo original y reeditado, le guardo un especial cariño por lo que significa. Es una pena que no tenga un kindle para poder disfrutar ahora en su versión digital.


Montaraces del Norte 2x18

El camino se hacía conocido, pero pesado... ya no era el benévolo verano el que les abría la ruta, si no un otoño húmedo e incómodo.

Tharbad estaba a menos de una milla ya, y Thorongil envió a Díndae a hacer  su trabajo: rastrear . El montaraz usó su gran experiencia como rastreador para no perder ni un solo detalle... y encontró algo que llamó mucho su atención: huellas ligeras, pequeñas; no de orco ni trasgo. En todas direcciones, desde Tharbad y solían volver hacia el oeste.

Acamparon en una casa abandonada de la ciudad, y ruidos de pasos hicieron que cambiaran de localización. Prepararon una emboscada, y cazaron nada más y nada menos que a unos muchachos (de unos 10-12 años) dúnedain que "custodiaban" Tharbad. Kargor se presentó como un "servidor de las Siete Estrellas y las Siete Piedras"; ante eso los muchachos se relajaron y, al ver sus estrellas de plata que los distinguían como Hombres del Capitán, empezaron a mirarlos con admiración.

Vivían a pocas millas al oeste, en un campamento formado por varios carros y tiendas de campaña. Larth, el muchacho que parecía líder del grupo les presentó a su padre, Anaras, y al jefe del campamento, un anciano dúnadan llamado Dongorath. Hablaron brevemente sobre el Guardián del Río y, sacando conclusiones propias, decidieron dormir a pierna suelta esa noche de noviembre.

A la mañana siguiente, descansados y bajo la cobertura de espesas nubes, partieron sin hacer ruido rumbo a Daembar. Prepararon una trampa: cazaron un pequeño corzo, y con una barra de hierro Kargor hizo un enorme anzuelo, que engancharon al corzo. Lo echaron al agua y se colocaron en posición: Díndae sobre el muelle donde estaban desplegados (cerca de los restos del gran puente, una zona de poco calado gracias a los escombros) y Kargor y Thorongil en las cercanías, uno con su mandoble, el otro con sus jabalinas listas.

El Guardián se hizo esperar casi tres horas, pero el cable que sujetaba al corzo comenzó a tensarse... el Guardián comenzó a asomarse en la superficie. Díndae descargó sus flechas y Thorongil sus jabalinas... Kargor (recordando el viejo dicho hobbit "cuanto más cerca del peligro más lejos del daño") llegó cargando sobre las rocas, saltó varios metros sobre el río al grito de "¡¡¡Argonui!!!" y cayó milagrosamente sobre el Guardián que, desesperado, comenzó a lanzar sus tentáculos en todas direcciones.

Thorongil saltó por los aires cayendo cerca de su amigo, al tiempo que éste descargaba su espadón contra la cabeza de la criatura. El terror los atenazaba, pero su tenacidad, su necesidad de exterminar a ese ser era prioritario. La criatura se recobró y consiguió atrapar a los dos dúnedain en un abrazo terrible, pero unos impactos de piedra y flechas la despistaron el tiempo suficiente como para que se liberaran: las flechas eran de Díndae pero... ¿y las piedras? ¡Eran de Larth y de sus amigos que, con grandes tirachinas ayudaban como podían!

El Guardián estaba muy herido, y la sangre negra emponzoñaba el ya de por sí estanque. Consiguió zafarse de los dos espadachines, y comenzó a remontar el río a una velocidad pasmosa. Los dúnedain estaban agotados y su voluntad desfallecía, pero corrieron por la orilla descargando más flechas y jabalinas. Pronto la criatura se sumergió, aparentemente rumbo al Glanduin contracorriente. Los tres amigos se cayeron de culo, alguno de espaldas, recuperando el aliento. Luego rieron y, el simple hecho de haber salido vivos de esa era suficiente para considerarlo una victoria: el Guardián estaba en fuga, y no volvería por Tharbad.

Se reunieron con los muchachos y fueron al campamento, convenciendo Thorongil a Dongorath de viajar a Daembar, reuniendo a los parientes que quedaban. Dos días después partían al norte, llegando a Daembar a principios de diciembre del añio 2929 de la Tercera Edad.

.....

Mientras tanto, el Guardián se cobijó en el Glanduin, ascendiendo lentamente a causa de las graves heridas... Tomó rumbo noreste en una encrucijada, subiendo por el Sirannon hasta llegar al nacimiento de un riachuelo ante una gran montaña. Consiguió estancar el río y crear una pequeña e insana laguna y, allí, lamiéndose las heridas y acumulando rencor y más rencor contra los Pueblos Libres, el Guardián del Agua aguardó su momento.

Colaborando en el Hexcrawl: Zona 6

Intento, de nuevo, colaborar con el proyecto de La Frikoteca.

El territorio al suroeste de la Montaña es un lugar que los cartógrafos denominarían como "nuevo y a explorar". El motivo es complejo a la par que terrible. 
Palacio de las Fuentes de Hielo: Todo el lugar al oeste del Bosque de Nýscaloz era una llanura habitada por hombres, donde cientos de años atrás habían construido un castillo donde antes había unas antiquísimas ruinas; también había varias pequeñas poblaciones que comerciaban entre ellas, algunas comunicadas por rutas de diversa importancia con el mar interior muy al oeste de aquí. Todo cambió cuando un grupo de aventureros de nombre "Los Jinetes de Angrois" decidió explorar (con permiso del Señor del Castillo) los inmensos sótanos que había bajo la Fortaleza de Aríns. Las decenas de niveles inferiores supusieron la muerte para algunos de ellos y, a veces, cosas peores. En el último encontraron un enorme diamante del tamaño de un hombre sobre un pedestal. Al retirarlo entre varios se descubrió que no era tal pedestal, si no el tapón de un enorme surtidor de hielo que trajo a este mundo una fuente inagotable de frío de un plano helado y, con él, cientos de criaturas congeladas que asolaron todo el territorio de Angrois. Una enorme montaña surgió del centro de la tierra y, sobre ella, un palacio de hielo del que surgen las Fuentes de Hielo (hex1314). Sólo una parte se mantiene helada... otra se fue descongelando debido al clima y formando el mar interior de Aríns, que se comunica con el gran mar interior del oeste. Pero cada año que pasa el glaciar circular se hace más y más extenso en todas direcciones. Gran parte de las tierras de llanura que formaban Angrois se han vuelto un lodazal, un pantano que casi rodea el mar de Aríns y comienza a adentrarse en el Bosque de Nýscaloz.
Se dice que el Palacio de la Fuente de Hielo contiene todo tipo de joyas traslúcidas, así como armas mortíferas hechas de cristal... y hielo. Sólo tres de los Jinetes de Angrois sobrevivieron; hoy viven ocultos por la vergüenza que portan. Pero se sabe que una de ellos, Cora Nemenzo, destruyó en solitario a un Gran Demonio de Fuego ante las mismísimas puertas triples de la Fortaleza del Duque con una Hoja de Hielo que había conseguido en su huida del emergente palacio de hielo. Luego, y como siempre, desapareció en la clandestinidad de nuevo. Si armas como esa salieron del Palacio, ¿qué otras rarezas podría encontrar un grupo de valientes aventureros dispuestos a todo? Quizá incluso podrían volver a sellar la Fuente.


El territorio al sur del Erial de la Montaña es el Bosque de Nýscaloz. Y lleva siéndolo desde hace milenios: una enorme extensión de bosque que se alarga hacia el norte rodeando la Montaña.
Sería un bosque normal y corriente si no fuera por sus pobladores: todo tipo de criaturas forestales que se cobijan bajo la tupida capa de coníferas que todo lo cubre. Se dice que antaño vivieron elfos aquí, dejando tras de sí varias curiosas y reiteradamente visitadas (con mayor o menor éxito) ruinas. Pero lo que verdaderamente hace que la gente se arremoline en la taberna es cuando se habla de los hombres hongo del bosque. Dicen que en otros lugares hay unas criaturas llamadas ucornos, o treants, o ents, hombres árbol o como sea...
Aquí hay masas de hongos que sienten y piensan bajo los altos pinos y abetos. Algunos se extienden decenas de metros cuadrados por el suelo, sólo dejando ver pequeños campos de setas de aspecto extraño (por grandes o por su color) que pueblan el suelo y los tallos de algunos árboles; son capaces de lanzar esporas con diferentes usos: desde aterrorizar al más duro guerrero del norte a comunicarse con un viajero por medio de imágenes y sensaciones (por eso se sabe que son seres inteligentes). No se pueden trasladar (que se sepa), pero pueden comunicarse a decenas de kilómetros gracias a sus esporas.
En general no son peligrosos para el viajero ocasional, pero aquellos que intenten arrancar micelio o setas del suelo, o dañar al bosque de alguna forma, podrían verse sorprendidos por un cansancio inesperado, seguido de un sueño pesado para luego acabar formando parte de la dieta del hombre hongo mientras su cuerpo se pudre.

Cuentan que el líder se llama Nýscaloz, y desde hace cientos de años viene interviniendo de un modo u otro en los hechos del mundo, sobre todo en lo que rodea a "su" bosque.
Pero parece que ha surgido algún problema entre ellos, y una especie de "guerra civil" ha estallado en el silencio del bosque. Las causas nadie las sabe, pero han aparecido zonas de bosque podridas, y criaturas mutadas enloquecidas cargando bajo los árboles. Hay informes que indican que una zona del bosque (hex1715) ha comenzado a poblarse de seres extraños: gnolls, goblins, ettin.... todos ellos sin un líder visible, pero que siguen ciegamente unas instrucciones claras. Entre ellos se ha visto a varios caballeros del Duque, actuando como jefes menores... Se les ha reconocido porque habían ido a buscar información. Eran gente leal, sin tacha... pero ahora actúan como... ¿hechizados? ¿Habrá algún hombre hongo dominando a todos esos seres y los utiliza para sus propios fines malévolos?

Al sur de las montañas existe el Pantano de las Mil Lanzas (hex1720). Es un pantano frío, en muchas zonas un tembladeral, poblado por criaturas diversas.El Pantano está cercado por en frío que baja de las montañas, formando un enorme depósito de agua que acaba deslizándose hacia los bosques de hoja caduca del sur como un río. Hace unas décadas todo esto era parte del bosque y no tenía nombre, pero aquí se ha instalado una tribu de semiorcos. Son muy belicosos, pero al mismo tiempo tienen un extraño, complejo y enrevesado código de honor. Existen pueblos al sur y al este que suelen ser atacados por ellos. A veces secuestran mujeres y niñas para mantener su población alta. No es raro conocer a algún campesino de los pueblos vecinos que busca gente para rescatar a su prometida, o a una hija.
Pero se sabe que muchos de esos incautos acaban con sus cabezas clavadas en lanzas por todo el pantano. La madera de esas lanzas y picas se congela, y acaba tan endurecida que es raro que caiga por sí sola. Por todo el pantano hay cientos, miles seguramente... de ahí el nombre del lugar. 
Los semiorcos viven en varios campamentos, pero se sabe que hay uno principal regido por un caudillo cerca del glaciar del norte.